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Es otra de las características fundamentales de la terapéutica homeopática. Cada paciente recibe un tratamiento individualizado

¿La Homeopatía sirve para tratar la ansiedad?

Si sufrís de trastornos de ansiedad y querés encontrar una solución más natural para tu problema, la homeopatía te ofrece un tratamiento eficaz, seguro y que no genera dependencia.

El tratamiento homeopático es muy efectivo en pacientes con ansiedad y sus trastornos asociados.

Además, es un tratamiento muy seguro porque el riesgo de efectos adversos es muy mínimo.

Y no genera dependencia porque los remedios homeopáticos no son adictivos.

La ansiedad es sólo la punta del iceberg

En realidad la ansiedad es un estado y, el trastorno de ansiedad, un conjunto de síntomas asociados a ese estado de ansiedad.

El estado de ansiedad es solamente la punta del iceberg, la parte más visible de un desequilibrio que afecta simultáneamente a todo el paciente.

Este desequilibrio está a nivel de tu Energía Vital y se manifiesta en tu estado anímico como ansiedad.

También puede manifestarse en diferentes órganos mediante los signos y síntomas del trastorno de ansiedad:

  • Dificultad para respirar
  • Opresión en el pecho
  • Palpitaciones
  • Dolores o molestias abdominales
  • Temblor
  • Sudoración
  • Diarrea
  • Mareos
  • etcétera

Estos síntomas no son la enfermedad en sí misma sino solamente sus manifestaciones.

Mediante ellas nos damos cuenta que no estás en equilibrio.

Por ello, el tratamiento homeopático apunta a corregir el desequilibrio de tu Energía Vital, para lograr que tu ánimo se estabilice y los síntomas desaparezcan.

¿En cuánto tiempo puedo ver los resultados del tratamiento?

Si bien el tiempo de respuesta varía considerablemente de un paciente a otro, generalmente las mejorías se ven en la primera semana o dentro de los diez días de iniciado tu tratamiento.

La homeopatía tiene fama de ser lenta pero esto sólo es un prejuicio popular generado por el desconocimiento (leer más).

El remedio homeopático estimula la propia capacidad de autocuración del organismo.

La respuesta a la medicación es inmediata pero los cambios visibles pueden tardar un tiempo en aparecer.

Esto depende de la cantidad de funciones y estructuras que tu organismo tenga que reparar.

Te explico más sobre este tema en el siguiente post:

¿Después de suspender el tratamiento homeopático voy a tener síndrome de abstinencia?

Los remedios homeopáticos no generan dependencia en tu organismo, por eso al suspenderlos no vas a tener síndrome de abstinencia.

Es muy común que yo te recomiende suspender el tratamiento cuando tu mejoría sea considerable.

Esto es porque, al recuperar el equilibrio, tu cuerpo mismo sabe cómo volver a la normalidad.

Como el tratamiento homeopático no se opone a tus síntomas, sino favorece que se equilibren tus emociones (y las funciones orgánicas alteradas), no existe riesgo de que tengas abstinencia después de suspender la medicación.

¿Los remedios homeopáticos para la ansiedad tienen efectos adversos?

Los remedios homeopáticos están tan diluidos que sería imposible que por su concentración química provocaran efectos tóxicos en tu organismo.

Muchas personas dudan de la eficacia de estas dosis tan pequeñas (leer más).

Sin embargo, los remedios homeopáticos no actúan por su concentración química sino por sus propiedades físicas.

El proceso de elaboración de los remedios homeopáticos libera la energía potencialmente curativa que hay en las sustancias de la naturaleza.

Gracias a los descubrimientos de Albert Einstein se sabe que una minúscula partícula de materia puede contener una enorme cantidad de energía potencial.

Es por este principio que la homeopatía no necesita valerse de dosis grandes para lograr que sus tratamientos sean eficaces.

Este hecho posee dos grandes ventajas:

  1. Se disminuye al mínimo el riesgo de efectos tóxicos sobre el organismo
  2. Se potencian al máximo las propiedades curativas de las sustancias de la naturaleza

Esto permite que se puedan usar con total seguridad en embarazadas recién nacidos y adultos mayores, cuya salud es sumamente frágil.

No obstante, no creas que por ser tan pequeña la cantidad estas dosis y son inocuas. Si así lo fueran no podrían producir ningún efecto sobre el organismo viviente.

Por lo tanto, te recomiendo respetar rigurosamente la frecuencia de las tomas que te indique el homeópata.

Esto es todo por ahora. Podés leer más sobre este tema en los siguientes posts:

Ya leíste hasta acá. Veo que querés conocer a fondo la Homeopatía. Por eso he preparado mucho más contenido para que conozcas cada detalle sobre esta maravillosa terapéutica natural.

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Y no olvides dejarme tus comentarios sobre este post. Para mí es muy importante saber si el contenido que comparto en mi blog realmente te ayuda.

Eso es todo por ahora.

Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

La Homeopatía busca tratar al enfermo para curar la enfermedad

Por más que parezca obvio que cualquier medicina busca curar las enferemedades, no es tan así. Muchas veces tratar la enferemedad parece más importante que curarla. Enteráte cómo es el enfoque de la Homeopatía sobre los conceptos de enfermedad y enferemo.

Existen enfermedades, claro. Neumonía, cistitis, artrosis, cáncer, epilepsia, y una larguísima lista. La Homeopatía no niega la existencia de las enfermedades.

A la vez, existen enfermos, esto es muy cierto. El enfermo es la persona que padece la enfermedad. Es decir, detrás de la enfermedad, hay una persona que padece, que sufre. La Homeopatía pone el énfasis en el enfermo, en la persona sufriente, para comprender cómo ha llegado a enfermar y cómo devolverle la salud.

No hay enfermedades, sino enfermos

Este era el concepto de Hipócrates, el padre de la ciencia médica occidental.

Cada enfermo es una unidad indivisible y a la vez un ser irrepetible, diferente de cualquier otro.

Aunque comparta el nombre de la enfermedad con otras personas, sus síntomas siempre van a tener un matiz personal, no solo subejetivo, sino también objetivo.

De esta manera, un paciente con un orzuelo puede tener apenas elevado un punto en el borde del párpado, levemente rosado y sin que parezca que va a supurar. Otro paciente con un orzuelo quizá tenga una gran inflamación y dolor, con coloración violeta oscura del párpado y una supuración franca, purulenta.

Por otra parte, el primer paciente está muy preocupado por su orzuelo, teme que sea una enfermedad grave y se queja de gran dolor. El otro paciente, a pesar de su gran orzuelo violeta y supurante, no está tan preocupado, sino que está más molesto porque sus familiares y amigos no lo aprecian y él se siente muy solo en el mundo, como abandonado.

Ambos tienen la enfermedad “orzuelo”, pero sus signos objetivos y síntomas subjetivos son muy diferentes.

En Homeopatía esto implica que cada uno va a recibir un remedio diferente.

Esto es lo que enfatiza la medicina homeopatica sobre el postulado hipocrático “no hay enfermedades, sino enfermos”.

No hay enfermos, sino enfermedades

Esta es la teoría de Galeno, considerado padre de la farmacia moderna.

Por supuesto que las enfermedades existen, la Homeopatía jamás lo ha negado.

De hecho, no cambiamos los nombres dados por la medicina convencional a las enfermedades. Esto nos permite tener un lenguaje común con nuestros colegas alópatas (alopatía: el otro nombre de la medicina convencional).

No obstante, la Homeopatía tiene su propia clasificación de las enfermedades, según sean agudas o crónicas y, además, según deriven de una tendencia interna o no.

Enfermedades agudas son las de comienzo visible, rápido y evolución autolimitada: el paciente se cura totalmente o muere prematuramente a causa de la enfermedad. Dentro de este tipo de enferemedades destacan las epidémicas.

Las enfermedades crónicas son las que comienzan de manera imperceptible y cursan insidiosamente, afectando con el tiempo órganos cada vez más importantes y en ningún momento evidencian tendencia a curarse. Todo lo contrario, van empeorando cada vez más el estado del paciente hasta acabar prematuramente con su vida.

No se consideran enfermedades crónicas a las que derivan de malos hábitos de vida o de exposición laboral o por otra causa a agentes tóxicos externos.

Las verdaderas enfermedades crónicas derivan siempre de tendencias internas. Básicamente, estas tendencias son tres: disfunción, crecimiento y destrucción.

Bajo estas tres tendencias se agrupan la inmensa mayoría de enfermedades crónicas.

Por ejemplo, dentro de la tendencia disfuncional se agrupan casi todas las enfermedades inflamatorias crónicas: rinitis, sinusitis, gastritis, neuritis, etc.

La tendencia al crecimiento da origen a enfermedades como verrugas, condilomas, lipomas, pólipos, etc.

Y la tendencia destructiva, a: úlceras, gangrena, enfermedades degenerativas como el Parkinson, la esclerosis múltipe, etc.

Por lo tanto, conocer a fondo el comportamiento de las enfermedades es extremadamente indispensable para cualquier médico homeópata.

El todo es más que la suma de las partes

Hay enfermos y hay enfermedades. El homeópata investiga las características individuales de la enfermedad de cada paciente con el objetivo de indicarle un tratamiento que pueda devolver el equilibrio a su organismo.

¿Cuáles son los síntomas distintivos de la artritis reumatoide que padece María?

¿Y las molestias más peculiares de la úlcera duodenal de Gastón?

Los síntomas y signos de la enfermedad son la guía que tenemos los homeópatas para seleccionar el tratamiento más apropiado para el paciente.

El tratamiento homeopático puede erradicar la tendencia que da fundamento a su enfermedad crónica.

El resultado es la restitución del equilibrio del paciente.

Bien, hoy llego hasta aquí.

Espero que este post te haya aclarado tus dudas sobre el enfoque de la homeopatía en lo que respecta a enfermedades y enfermos.

Si deseás que te aclare algunos puntos sobre este tema, podés comentar en el apartado debajo del post.

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En él he escrito mis respuestas a una serie de preguntas frecuentes que suelen hacer las personas que tienen dudas y curiosidad acerca de la homeopatía.

He intentado utilizar el lenguaje más simple posible, como si estuviera hablando contigo sentados en mi consultorio, como lo hago todos los días con mis pacientes.

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Deseo que mi eBook “Homeopatía: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios” te sirva como una introducción al mundo de la homeopatía y que por medio de él puedas comprender cómo funciona.

Estoy preparando una Segunda Edición a la voy a agregar varios capítulos más, para profundizar sobre algunos temas como:

  • Cómo tener un embarazo sano con la homepatía
  • Se pueden reemplazar los remedios “de por vida” por remedios homeopáticos
  • Cuáles son los Cuatro Pilares en que se basa la homeopatía

Y también estoy preparando un capítulo completo sobre las Tres Tendencias patológicas que mencioné al principio de este post.

Todo para que puedas conocer la homeopatía desde adentro, desde sus bases y para que comprendas claramente cómo puede ayudarte a vos y a tu familia.

Espero que esta Segunda Edición ampliada y corregida te ayude a despejar todas las dudas y conocer las amplias ventajas y beneficios que brinda la homeopatía.

Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

El mito de que la homeopatía es lenta

Imagen de FunkyFocus en Pixabay

Muchas veces escuché decir a personas de mi entorno y a otros médicos que los tratamientos homeopáticos tardan demasiado en hacer efecto.

Esta es otra de las grandes falacias acerca de la homeopatía y en este post te lo demuestro con casos clínicos de pacientes reales que me tocó atender.

Cada paciente tiene su propia respuesta a los medicamentos. Esto se debe a múltiples factores, los cuales, salvo excepciones, no se relacionan con el medicamento en sí.

Te voy a contar cuáles son los principales factores que influyen en la velocidad de respuesta al tratamiento homeopático.

El tipo de enfermedad: aguda o crónica

Este es el principal factor que influye en la velocidad de respuesta del organismo a los medicamentos homeopáticos.

Si se trata de una enfermedad aguda, el inicio de la mejoría del paciente puede verse en pocas horas o pocos días.

Las enfermedades agudas son las de comienzo brusco, de progresión rápida y autolimitadas: terminan en la curación espontánea o en el fallecimiento del enfermo. Todo esto se cumple cuando no se realiza ningún tratamiento, por supuesto.

En cambio, las enfermedades crónicas son aquellas que comienzan imperceptiblemente, progresan insidiosamente, afectando cada vez a órganos más importantes para la vida y siempre terminan en la muerte prematura. Jamás muestran una tendencia a la curación espontánea.

Algunos ejemplos de enfermedades crónicas son:

  • las alergias
  • el asma
  • la hipertensión arterial
  • la diabetes tipo 2
  • las gastritis crónicas
  • la tioriditis de Hahshimoto
  • la psoriasis
  • la artritis reumatoide
  • etc.

Los pacientes con este tipo de enfermedades, por lo general consultan al homeópata cuando las mismas están ya muy avanzadas.

Sin embargo, esto no es culpa de ellos, ya que por lo general han visitado antes a numerosos especialistas de la medicina convencional (alopatía).

Los tratamientos alopáticos se basan en contrarrestar las reacciones químicas que subyacen a los síntomas. Es decir, no llegan a corregir el desequilibrio de la energía vital que dio origen a esas alteraciones químicas, con lo cual dicho desequilibrio sigue avanzando invisiblemente, afectando órganos cada vez más importantes.

Todo esto hace que la respuesta al tratamiento homeopático sea lenta, irregular, con muchos altibajos y cambios de esquemas de medicación, hasta que se logra equilibrar al paciente. Este proceso puede llevar varios meses, incluso algunos años.

Los antecedentes de salud del paciente

Si un enfermo con una dolencia crónica viene de una familia en la que no han habido enfermedades importantes y él mismo solo ha tenido antes algunos cuadros pasajeros, entonces, su curación será muy rápida.

Recuerdo un caso que traté entre 2017 y 2019, una jovencita de unos 21 años de edad, padres sanos y ella sin otros antececentes. Había comenzado con sínotmas similares a cistitis de manera casi constante hacía 3 años y no habían desaparecido con los tratamientos convencionales ni con otras terapias no convencionales.

Un amigo le recomendó que viniera a verme y en menos de 10 días desaparecieron sus molestias urinarias tomando alternadamente Thuja (Thuja occidentalis) y Staphisagria (Delfinium staphysagria).

A los 3 meses de comenzado el tratamiento tuvo una recurrencia y luego otra al año y medio. Ambas curaron en alrededor de una semana. Luego no volvió a presentar ese síntomas hasta abril de 2020, en que me encuentro escribiendo este post.

En el otro extremo están los pacientes que vienen de familias con varios casos de enfermedades graves, como las cardiovasculares, cáncer, autoinmunes, tuberculosis, etc.

Estos pacientes, naturalmente, tardan más tiempo en responder al tratamiento y en revertir el desequilibrio crónico de su energía vital. Y es frecuente que tengan recaídas cada tanto, aunque éstas cada vez se espacian más.

Como el caso de otra paciente, una señora de unos 54 años que comencé a atender en 2016 por síntomas de hipotiroidismo: tristeza y llanto fácil, sequedad de piel, caída de cabello, constipación, aumento de peso, calambres, friolenta, a pesar de estar medicada con hormona tiroidea hacía más de 20 años.

Además, desde la muerte de su padre, padece una rara enfermedad autoinmune que le produce dolores articulares y una alteración circulatoria en los dedos.

Sus antecedentes personales son varios: insulinorresistencia, hipertensión arterial, psoriasis, rosácea, hernias de disco cervicales, dorsales y lumbares, cálculos en la vesícula, operada de apéndice, amígdalas y de útero y un ovario. Su madre había padecido anemia, hipotiroidismo y diabetes tipo 2. Su padre, falleció por ACV.

Comenzó a mejorar gradualmente con los primeros remedios que le indiqué. A los dos meses de la primera consulta el ánimo se había estabilizado, comenzó a evacuar los intestinos todos los días y la piel estaba más humectada.

Tres meses después, habían desaparecido los dolores articulares y ella notó un cambio de actitud: dejó de tragarse lo que le molestaba y comenzó a comunicarlo armónicamente.

Cuatro meses más tarde había dejado de tener calambres y su movilidad había mejorado mucho, ya podía subir las escaleras normalmente. Su endocrinólogo comenzó a disminuir la dosis de levotiroxina.

Tuvo su primer recaída de dolores articulares al año y medio de empezar el tratamiento homeopático, sin embargo, la alteración de la circulación de los dedos había desaparecido.

Dos años y tres meses después del inicio de su tratamiento, los índices de autoinmunidad habían disminuido a la mitad, dejó de comer harinas refinadas y lácteos y comenzó a bajar de peso. Estos índices de autoinmunidad volvieron a elevarse 7 meses después y algunos de ellos se habían reducido en un estudio 11 meses posterior, en su último control.

Los dolores articulares no volvieron a aparecer, tampoco la sequedad de piel, los fenómenos vasculares de sus extremidades solo aparecen por contacto con el frío, y ella había bajado 10 kilos más desde agosto de 2019 a febrero de 2020, la última vez que la vi.

En el caso de esta paciente, si bien ha tenido mejorías importantes, todavía queda mucho camino por recorrer, ya que todavía no está equilibrada por completo. En todo este tiempo no ha tomado analgésicos, antiinflamatorios ni corticoides, solamente las hormonas tiroideas y la medicación alopática para su hipertensión (valsartán).

Como esta señora, hay muchos otros pacientes con múltiples problemas de salud superpuestos que se benefician grandemente con la homeopatía.

El estado de la vitalidad del enfermo

La vitalidad es otro factor determinante del tipo de respuesta de nuestro organismo, tanto para la enfermedad como para los tratamientos homeopáticos.

A su vez, hay muchas enfermedades que van agotando paulatinamente la vitalidad. No solo enfermedades físicas, también psicológicas.

Un enfermo con toda la vitalidad, tiene mejorías rápidas y sostenidas luego de un tratamiento homeopático apropiado.

Esto es lo que se ve en los niños y adolescentes.

Me viene a la memoria un caso reciente con sospecha aun no confirmada de dengue. Se trata de una adolescente de 13 años, que había tenido durante 3 días dolor de cabeza y fiebre continua, el último día ardor en los ojos e intolerancia a la luz, solo medicada con antifebriles comunes.

Le indiqué unas gotas con cuatro componentes: Bryonia, Arsenicum album, Phosphorus y Rhus toxicodendron, a tomar cada 3hs. En 12 horas dejó de tener fiebre, dolor de cabeza y síntomas oculares, recuperó su ánimo y comenzó a comer.

A las 36 horas tuvo erupción que le picaba mucho en manos y brazos. Esto duró solo una noche y a la mañana siguiente desapareció la picazón. Al otro día ya no tenía nada en la piel.

La velocidad en la curación se debe a que era una enfermedad aguda y una paciente con gran vitalidad. En estos casos se suele ver una “reacción homeopática” inicial, como la erupción que tuvo la jovencita en la piel luego de mejorar sus síntomas más profundos.

En el extremo opuesto, los pacientes con muy poca vitalidad, reaccionan más lentamente y por un corto tiempo, por lo que hay que repetir la medicación muy seguido, en dosis muy pequeñas.

Como el caso de una paciente moribunda que atendí hace varios años en su domicilio. Una abuela de más de noventa años, postrada, con internación domiciliaria, en la útlima etapa de la demencia senil, con: alucinaciones, lenguaje ininteligible, acostada en posición fetal, piernas inquietas y se deslizaba hacia los pies de la cama constantemente, convulsiones habituales y hacía varios días que rechazaba comer o beber.

Su hija se atendía conmigo y me pidió que fuera a verla porque hacía varias noches que se la pasaba gritando con fuertes alaridos.

A pesar de mi inexperiencia y de la gravedad del cuadro, decidí medicarla con un remedio llamado Conium (Conium maculatum) en una dosis diluida a la decillonésima (10-60), 5 pequeños glóbulos disueltos en agua para que tome a cucharaditas 3 o 4 veces por día.

Sus ataques de alaridos empezaron a ceder poco a poco en la primera semana y ella empezó a conectar un poco con la mirada, dejó de tener las piernas inquietas y se deslizaba menos en la cama. A los 10 días me tomaba de las manos ansiosamente y me miraba a los ojos, me pedía ayuda, había comenzado a pedir agua a su hija, podía beber y tragar bien y también podía decir su nombre y el de ella.

Le indiqué que no le diera más la medicación a menos que volviera a tener alguno de estos síntomas que habían mejorado.

La abuela falleció en menos de dos meses, con mucho menos sufrimiento que cuando comencé a tratarla. En todo ese tiempo, no volvió a tener alaridos ni convulsiones. Solo le volvían transitoriamente las piernas inquietas y el estado de ansiedad con pedidos de ayuda, los cuales mejoraban al tomar Conium, aunque por períodos cortos, de unas pocas decenas de horas.

Se trataba de una paciente terminal con gran agotamiento de la debilidad y un deterioro orgánico irreversible. No podía tomar más remedios porque tenía enormes dificultades para tragar y los inyectables no le estaban haciendo gran efecto.

Sin embargo, la poca vitalidad que tenía le permitió responder aunque fuera un poco al tratamiento homeopático y ella falleció con mucho menos tormento.

El medicamento propiamente dicho

Muy pocas veces, el remedio en sí, determina una respuesta más rápida o más lenta al tratamiento.

Existen medicamentos homeopáticos que actúan rápido como una flecha y otros que son de acción lenta.

Los de acción rápida, en general se utilizan para cuadros agudos, de rápida progresión y para las reagudizaciones de enfermedades crónicas.

Los de acción lenta, se utilizan para cuadros “sub-agudos”, que comienzan de manera gradual y se van agravando día a día y, también, para enfermedades crónicas de lenta progresión y curso insidioso.

Dentro del primer grupo, hay un remedio muy usado en pacientes con fiebres altas:Belladona (Atropa belladonna). Con este remedio puede verse una mejoría del paciente y su fiebre en menos de 12hs.

Recuerdo una niña de unos 4 años que cada vez que tenía fiebre, caía en cama inmediatamente, con alucinaciones de serpientes. Belladona eliminaba las alucinaciones en pocas horas y en 12 horas la nena estaba jugando normalmente. Parace increíble, pero cualquier mamá habrá observado estos efectos cuando sus hijos toman belladona.

Dentro del segundo grupo, puedo mencionar dos remedios Calcarea Carbonica (carbonato de calcio orgánico) y Bryonia (Bryonia alba).

Recuerdo un paciente pediátrico que actualmente tiene 7 años y que comencé a los dos años de vida por broncoespasmos con Calcarea carbonica. Los espasmos fueron desapareciendo gradualmente en pocos meses y solo le ha vuelto tos en otoño-invierno cada 2 o 3 años.

Durante la epidemia de gripe A N1H1 de 2009, varios pacientes que comenzaban con un resfrío leve y al día siguiente un poco de dolor corporal, al otro día fiebre y recién al cuarto o quinto día caían en cama con los dolores típicos de la gripe, recibieron Bryonia y fueron mejorando notablemente recién en un término de 72 a 96 hs. Ninguno tuvo neumonía, que es la complicación más habitual de la gripe.

En conclusión, el mito de que la homeopatía es lenta es una falsedad. No hay evidencia de la supuesta lentitud de la homeopatía.

Cuando la evolución del paciente es lenta, salvo excepciones, a diversos factores relacionados con el paciente:

  • Antecedentes personales
  • Antecedentes hereditarios y familiares
  • Estado de la vitalidad del paciente

Inclusive los remedios de “acción lenta”, no tardan tanto tiempo en mejorar al paciente y, al igual que los de acción rápida, producen mejorías permanentes duraderas, sin efectos adversos.

O sea, que la homeopatía es lenta es solo un mito. Uno de tantos. Hay muchos más, como que es una medicina para adelgazar, que los remedios son placebo, etc.

Si querés saber más, podés descargar gratis mi eBook “Homeopatía: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios” en el siguiente link.

En esta Primera Edición Gratuita he dedicado un capítulo entero a este tema. De hecho es uno de los más extensos.

Además, esta Primera Edición Gratuita incluye siete capítulos más, en los que te cuento:

  • Qué es la homeopatía
  • Si debe ser médico o no el homeópata
  • Quiénes pueden tratarse con homeopatía
  • Qué enfermedades pueden tratarse con homeopatía
  • En qué consisten los tratamientos homeopáticos
  • Qué son los remedios homeopáticos
  • Cómo la homeopatía te ofrece mejores condiciones de vida

Este es mi primer eBook y deseo regalártelo porque una de mis metas principales desde el inicio de mis estudios, ha sido la de divulgar los beneficios y ventajas de la homeopatía.

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Deseo que “Homeopatía: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios” te ayude a comprender los grandes beneficios y ventajas de la homeopatía y a decidirte a adoptarla como tu medicina de cabecera.

Te deseo una vida muy sana y armónica.

Hasta el próximo post!

Un abrazo