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Son medicamentos naturales, eficaces y seguros, no generan dependencia y su costo es muy accesible

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

La Homeopatía tiene su propia técnica farmacológica. Los remedios homeopáticos se preparan en laboratorios especializados y los preparadores deben tener una capacitación especial. En este post te cuento cómo lo hacen.

Te pido perdón porque en este post me puse un poquito técnico en algunas partes.

Como toda cosa nueva, la primera vez que la vemos no comprendemos bien de qué se trata. Lo mismo puede pasarte con este post, sobre todo cuando leas sobre las diluciones infinitesimales y escalas de preparación de los remedios homeopáticos.

Seguro que vas a tener que leer más de una vez algunos párrafos.

Te prometo explicártelo lo más sencillo posible y con la menor cantidad de tecnicismos. Vamos a ver qué sale!

Obtención del principio activo

Es el primer paso de la elaboración de cualquier remedio hoemopático.

Los principios activos utilizados en homeopatía provienen de los tres reinos de la naturaleza:

  • Reino vegetal
  • Reino mineral
  • Reino animal.

En el caso de los vegetales, la obtención del principio activo se realiza mediante la maceración alcohólica de las plantas frescas o secas, dando lugar a lo que se conoce como Tintura Madre.

Las Tinturas Madres no son un remedio homeopático en sí, como muchos creen equivocadamente, sino la materia prima a partir de la cual se elaboran los medicamentos homeopáticos de origen vegetal.

La obtención de los principios activos de los minerales se realiza mediante la trituración en mortero.

En el caso de las sustancias de origen animal, el principio activo puede obtenerse por maceración alcohólica del animal entero, como es el caso de los insectos y otros artópodos.

Otros derivados animales sólidos, como las valvas de moluscos, deben triturarse para poder tranformarse en principios activos homeopáticos.

Y también pueden obtenerse por dilución alcohólica, como en el caso de las secreciones de ciertos animales (leches de mamíferos, secreciones glandulares como almizcle y similares, toxinas ofídicas, etc.)

Luego de obtenerse los principios activos (las “materias primas”), comienza el proceso de elaboración de las llamadas “potencias” o “diluciones” homeopáticas.

Este proceso, llamado “dinamización” o “potentización” consiste en diluir a concentraciones infinitesimales según escalas preestablecidas y someter a altas fricciones a dichas diluciones en cada pasaje.

Te lo explico más sencillo a continuación.

Dilución infinitesimal

Para que una sustancia a ser utilizada como medicamento homeopático pierda su toxicidad, se la diluye siguiendo escalas preestablecidas.

Las escalas de dilución más utilizadas son la decimal, la centesimal y la cincuenta milesimal.

Escala decimal

En la escala decimal (D), el principio activo se diluye diez veces en alcohol + agua destilada y se le dan diez sacudidas fuertes (sucusiones), para formar la dilución 1D. Luego ésta se diluye diez veces más y se le efectúan 10 sucusiones, formando así la 2D y así sucesivamente.

Escala centesimal

En la centecimal (C), es similar, solo que diluyendo cien veces la solución anterior y efectuando cien (100) sucusiones en cada paso.

Escala cincuenta milesimal

En la cincuenta milesimal (LM), es un poco más complejo. El principio activo se atenúa a la millonésima mediante tres pasajes de trituración centensimal, es decir, una parte de la trituración anterior en 100 partes de azúcar de leche (lactosa).

Luego se toman 0,063 gramos (1 grain) de esta trituración y se disuelven en 500 gotas (25ml) de una solución de alcohol al 75% + 25% de agua destilada.

Finalmente, se diluye esta última cien veces más en alcohol puro y se le dan 100 sucusiones para formar la 1LM.

Para preparar la 2LM, se toma 1 gota (0,05ml) de la 1LM y se impregnan 0,315 gramos de microgránulos de azúcar.

Luego, se toma 1 de esos microgránulos (peso aproximado 0,00063 gramos, o sea 0,63 miligramos) y se lo mezcla con 1 gota (0,05ml) de agua destilada y 100 gotas (50ml) de alcohol puro. Luego se le dan 100 sucusiones y… Listo! ¡Quedó hecha la 2LM!

Las diferentes escalas de dilución permiten que los homeópatas dispongamos de mayor versatilidad a la hora de realizar tratamientos.

Sucusión

Ya mencioné este término en la sección anterior. Se refiere a sacudidas fuertes que se le dan a las diluciones. ¿Para qué se hace esto?

La fricción que provocan las sucuciones sobre las moléculas del principio activo, dan como resultado la liberación del potencial curativo de las sustancias.

Así, sustancias consideradas medicinalmente inertes en estado bruto, como el polen de Lycopodium clavatum, las valvas de la ostra perlífera (Calcarea carbonica) o la sal marina (Natrum muriaticum), se han convertido en potentes remedios homeopáticos.

Estudios de investigación básica in vitro (células, tejidos) e in vivo (animales, plantas) han demostrado el efecto de las dosis homeopáticas, altamente diluidas y sometidas a altas fricciones mediante sucusiones.

Al liberarse mediante la sucusión la potencia curativa de las sustancias de los tres reinos de la naturaleza, aparecen propiedades curativas nuevas, como que las valvas de ostra perlífera puedan ayudar a chicos con lentitud en el aprendizaje, miedos nocturnos y timidez, alergias respiratorias crónicas, asma, amigdalitis crónica, hipertrofia de amígdalas, trastornos nutricionales, etc.

Gracias a este proceso de dilución + sucusión, el tan tóxico mercurio, puede curar a pacientes con cuadros supurativos, como anginas con pus, otitis supurada, abscesos y forúnculos.

La inofensiva violeta de los alpes (cyclamen europaeum) puede curar pacientes con conjuntivitis, migrañas y estados melancólicos.

El irritante veneno de la mosca española (cantharis vesicatoria) puede curar muchos pacientes con cistitis y uretritis.

El ornamental jazmín amarillo (gelsemium sempervivens) se transforma en un potente medicamento para enfermos con gripe.

En fin, este novedoso uso de la fricción en la técnica farmacológica es exclusivo de la Homeopatía.

Con él se logra hacer que dosis tan pequeñas como las de la escala LM sean remedios muy activos y potentes para curar a los pacientes.

Bueno, hasta acá te cuento hoy.

Repasando un poco, en este post aprendiste:

  • Que los remedios homeopáticos no son solo vegetales, sino provienen también de los reinos mineral y animal.
  • Que las dosis homeopáticas son muy pequeñas, muy diluidas (infinitesimales)
  • Que mediante la alta fricción se liberan las propiedades curativas ocultas de las sustancias de la naturaleza
  • Que esto último permite que las dosis tan pequeñas conserven acción terapéutica

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En mi eBook respondo las preguntas más comunes que me hacen a diario aquellas personas que desean definir su decisión de comenzar un tratamiento homeopático, pero que todavía dudan porque no encuentran respuestas claras y simples a sus interrogantes.

Por eso, he escrito este eBook con la menor cantidad posible de tecnicismos y lenguaje médico. Lo he escrito como si estuviera hablando contigo un día cualquiera sentados en mi consultorio.

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¿El “Teronac” es un remedio homeopático?

Hay personas que dicen ser homeópatas y recetan pastillas para adelgazar. Uno de los más recetados es el “Teronac”. En este post te cuento qué es en realidad este fármaco y si realmente es un medicamento homeopático o no.

Todos los días recibo consultas de pacientes que desean verme para que les recete “pastillas para adelgazar”. Mi respuesta es siempre la misma: “No hago ese tipo de tratamientos, la homeopatía no es un tratamiento para adelgazar” y les comparto las publicaciones que he escrito sobre el tema.

Recuerdo que una vez, en una red social, una señora que vive en una provincia de la cordillera de los Andes, me preguntó si yo podía enviarle “Teronac” por encomienda, porque el “homeópata” que se lo había recetado hacía unos años ya no atendía en su zona.

Yo no conocía ese nombre “Teronac”, aunque sabía que NO ES un remedio homeopático. Cuando fui a buscar en el vademécum, encontré que Teronac era una marca registrada de un fármaco alopático llamado Mazindol.

El Mazindol no es un remedio homeopático

Este fármaco es un inhibidor del apetito, elaborado sintéticamente en laboratorios comunes, no homeopáticos.

Por lo tanto, no se trata de un remedio de la homeopatía, sino de la medicina oficial, conocida como “alopatía”.

La medicina alopática utiliza varios principios terapéuticos. El más común es “contraria contrariis curentur” (en latín: “lo contrario es curado por lo contrario”). Según este principio, para tratar al paciente se utilizan remedios que en las personas sanas hayan provocado síntomas contrarios a los suyos.

Por lo tanto, el Mazindol, o Teronac, como quieras llamarlo, es utilizado para suprimir el apetito, por esos “pseudo-homeópatas” que recetan “pastillas para adelgazar”, usurpando el título de homeópatas y desprestigiando el buen nombre de la homeopatía.

Inhibidores del apetito más famosos

Como te decía antes, el Mazindol pertenece al grupo de los fármacos inhibidores o supresores del apetito.

Sin embargo, no es el más conocido. O, al menos, no es tan conocido como las anfetaminas, que son las principales representantes de este grupo de fármacos.

Las anfetaminas son muy conocidas hoy en día por una famosa serie en la que el personaje principal monta una “cocina” de metanfetamina. Sin embargo, han sido las principales drogas utilizadas para suprimir el apetito por los “pseudo-homeópatas recetadores de pastillas para adelgazar”.

Como dice en MedLine Plus, las anfetaminas son legales cuando las receta un médico e ilegales cuando se utilizan sin receta. Su uso ilegal no es precisamente para inhibir el apetito, sino como estimulante del sistema nervioso central, es decir, para estar más activo o alerta.

Además, provocan un estado de alegría, euforia, falsa seguridad en sí mismo y mayor sociabilidad, similares a los efectos iniciales del alcohol, acompañado de mayor claridad de los pensamientos, más intensa que la que se logra con grandes dosis de café.

Las anfetaminas tienen efectos muy perjudiciales sobre la salud, especialmente sobre el aparato cardiovascular y las funciones cerebrales, por lo cual son drogas altamente peligrosas.

Además, son excesivamente adictivas, generando depenencia psicológica y física. Por ello, al suspenderlas vas a sufrir casi invariablemente de síndrome de abstinencia. Y si las estabas tomando para bajar de peso, un efecto rebote, en el que vas a aumentar más kilos de los que bajaste.

Nada de esto tiene que ver con la homeopatía.

Te lo cuento nada más porque me interesa tu salud y tu vida. No quiero que te sigan engañando diciéndote que estás haciendo un tratamiento homeopático y, en realidad, te están dando anfetaminas o mazindol, con sus graves consecuencias sobre tu organismo.

Los efectos adversos del Mazindol

Según el vademécum, el mazindol actúa como una amina simpaticomimética, estimulando el sístema nervioso central (los nervios y cerebro), lo cual aumenta su ritmo cardíaco y presión arterial y reduce el apetito.

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comúnes de nuestro tiempo y tiene rasgos hereditarios. El Teronac eleva la presión arterial, por lo cual si tenés una predisposición genética, al consumir este fármaco podrías desarrollar esta enfermedad a muy temprana edad, con un costo altísimo para tu corazón, arterias, cerebro y riñones.

Además, este fármaco provoca la elevación de la presión ocular, pudiendo generar glaucoma de ángulo estrecho y complicando la evolución y tratamiento de esta enfermedad en pacientes que ya la padecen.

Finalmente, los efectos adversos más comunes del Teronac son:

  • sequedad de la boca
  • nerviosismo
  • constipación
  • alteraciones del sueño.

En resumen, el Teronac (Mazindol) no es un remedio homeopático, sino una droga sintética convencional. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la medicina homeopática.

No te dejes engañar por las personas inescrupulosas que buscan lucrar a costillas de tu salud.

Si necesitás bajar de peso, consultá a un especialista en Nutrición. Ellos son los profesionales indicados para ayudarte con tu problema.

Un tratamiento homeopático integral puede complementar la tarea del Nutricionista. Tenés que asegurarte de que te lo indique un médico homeópata que haya completado tanto la carrera de medicina, como el posgrado de homeopatía.

Espero te haya resultado útil este post. Podés dejarme tu comentario o pregunta más abajo.

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¿Qué es el medicamento “simillimum”?

Es el que desea encontrar todo homeópata para curar al paciente de su enfermedad. En este post te cuento por qué es tan importante comprender “la enfermedad individual” en el paciente para encontrar el medicamento simillimum.

La enfermedad más similar en personas sanas

Este es el requisito que debe cumplir un medicamento para ser considerado el “simillimum”.

Estrictamente, en latín, “simillimum” significa “el más similar”. Por lo tanto, el simillimum es el remedio que en las personas sanas produjo la enfermedad más similar a la que tiene el paciente.

Esto se debe a que la Homeopatía cura al enfermo gracias a la Ley de Similitud “similia similibus curentur” (en latín: lo similar se cura con lo similar).

Para que comprendas mejor qué es el simillimum tengo que explicarte primero a qué se considera enfermedad en homeopatía, que es un poco diferente del concepto de la medicina oficial.

La enfermedad no es solo un conjunto de signos y síntomas

Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino meramente sus efectos o consecuencias.

Es decir, son “luces indicadoras” de un desperfecto, que nos permiten reconocerlo y diferenciarlo de otros.

Por ejemplo, los síntomas de la fibromialgia son bien diferentes a los de la insuficiencia cardíaca. Los de la artritis reumatoide son muy distintos de los de la epilepsia. Los de la gota, nada que ver con los de la esquizofrenia.

Como podés ver, todas estas y las demás enfermedades se manifiestan mediante signos y síntomas que las diferencian de otros procesos patológicos.

Sin embargo, pensar que esos signos y síntomas son la enfermedad en sí misma, sería equivalente a pensar que el testigo indicador de falta de combustible es en sí mismo la falta de combustible.

Y tratar de suprimir esos signos y síntomas, sería como tapar o eliminar el testigo y pensar que se solucionó el problema, sin necesidad de cargar combustible.

El sentido común nos dice que esto no tiene mucho sentido.

No obstante, es justamente lo que hace la medicina oficial. Se ocupa de eliminar los signos y síntomas.

Puede ser que quite los síntomas de artritis reumatoidea, o los de la hipertensión, la insuficiencia cardíaca, la gota, la esquizofrenia, mientras estás tomando sus remedios. Pero al suspenderlos, los síntomas reaparecen.

Si destapás el testigo indicador de falta combustible, seguirá encendido, a menos que soluciones el problema que hace que esa luz se encienda, es decir, a menos que llenes el tanque.

Esto es lo que hace la Homeopatía. Busca solucionar el desperfecto que origina los signos y síntomas.

El desequilibrio de la Energía Vital

Para la anatomopatología y fisiopatología oficiales, el desperfecto que genera los signos y síntomas está a nivel de las de las células, tejidos y órganos y es provocado por una “noxa”.

La “noxa” es un agente, externo o interno, que tiene la capacidad de alterar las funciones de las células, tejidos u órganos.

Por lo tanto, los tratamientos convencionales apuntan a evitar los efectos de las noxas, ya sea evitando el contacto con ellas o bloqueando sus efectos nocivos.

Por tomar un ejemplo, en la artritis reumatoide, tu cuerpo “ataca” a tus propias articulaciones usando el mismo mecanismo que utiliza contra los gérmenes causantes de enfermedades infecciosas, es decir, tu sistema inmune -tus defensas-. Esta sería la “noxa”.

Entonces, el tratamiento convencional buscará evitar esta reacción, con remedios que bloqueen tus defensas. O sea, tapan el indicador sin solucionar el desperfecto.

En cambio, para la Homeopatía, el desperfecto está en un nivel “no-material” y es a ese nivel que va a actuar para curarte.

O sea, siguiendo con el ejemplo de la artritis reumatoide, va a solucionar el “por qué” tu cuerpo se está defendiendo de tus articulaciones. Una vez solucionado esto, las articulaciones se desinflaman.

¿Qué quiere decir que el desperfecto está en “un nivel ‘no-material'”?

Quiere decir que no está en las células, ni en los tejidos, ni en los órganos.

Éstos son simplemente los “lugares donde se manifiesta” el desperfecto, pero no son el desperfecto en sí mismo.

En realidad, el desperfecto está a nivel de tu Energía Vital.

La Energía Vital es la “causa” por la cual funcionan todas las células, tejidos y órganos. Y todos los seres vivientes.

En otras palabras, cada célula, tejido u órgano “funciona” porque tiene “vitalidad”. Esa vitalidad no proviene de su materia, porque si no, después de la muerte seguirían funcionando.

Todos sabemos que no es así. Después de la muerte, dejan de funcionar todos los órganos, tejidos y células. En otras palabras, dejan de obedecer a las “leyes de la vida” y empiezan a obedecer a las “leyes de la materia sin vida”.

La vitalidad proviene de la Energía Vital, que es el principio inmaterial que anima al organismo viviente.

Mientras estás vivo, todo funciona.

Entonces, puede que funcione bien o mal. Si tu cuerpo funciona bien, se llama salud. Si funciona mal, se llama enfermedad.

Como la que le “da la órden” para que funcione es la Energía Vital, entonces cuando algo funciona mal, la falla está a nivel de esta Energía y no en el órgano, tejido o célula en sí mismo.

Siguiendo este razonamiento, eso es lo que se debería solucionar para que, no solamente desaparezcan los signos y síntomas (enfermedad), sino que el organismo recupere su normal funcionamiento (salud).

Y esto es lo que hace la Homeopatía.

En conclusión, para la Homeopatía:

  • La “verdadera enfermedad” es el desequilibrio de la Energía Vital.
  • Éste se manifiesta mediante alteraciones en la función y/o estructura de las células, tejidos y órganos (signos y síntomas)
  • Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino sus efectos
  • Las células, tejidos y órganos que presentan signos y síntomas son los lugares donde se manifiesta la enfermedad, tampoco son la enfermedad en sí misma
  • Para curar al enfermo hay que equilibrar su Energía Vital
  • Esto se logra con el medicamento simillimum
  • Que es el que provocó un desequilibrio similar al del enfermo en las personas sanas

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¿Las “dosis homeopáticas” son realmente efectivas?: Cuatro Principios que explican su efectividad

El tema más cuestionado a la Homeopatía por la medicina oficial es el de las “dosis homeopáticas”. Según el criterio materialista de la medicina oficial, dosis tan pequeñas no podrían hacer ningún efecto y, tomar un remedio en dosis homeopáticas, sería equivalente a tomar agua o azúcar.

En este post te voy a contar cuatro principios que explica cómo es que las “dosis homeopáticas” son tan efectivas a pesar de estar altamente diluidas.

1. La cantidad no hace a la cualidad

Una gota de pintura blanca es de color blanco. Diez gotas de pintura blanca son de color blanco. Un centenar de litros de pintura blanca también serán de color blanco.

Una gota, diez gotas, cien litros son la cantidad. El color blanco es la cualidad. Por más que uno siga agregando o quitando “cantidad” de pintura de color blanco, su “cualidad” seguirá siendo la misma. Jamás pasará a ser roja o verde, ni de ningún otro color.

Este el primer principio que tenés que tener en cuenta para comprender cómo actúan las llamadas “dosis homeopáticas”.

En la composición de los remedios homeopáticos, la cantidad del producto original no puede detectarse porque está altamente diluido. En otras palabras, la concentración química de la sustancia original es indetectable.

Este fenómeno se observa en varios tratamientos de la medicina convencional. La magnetoterapia, la radioterapia para el cáncer, los tratamientos con luz ultravioleta, entre otros, se realizan valiéndose de las propiedades físicas de los elementos utilizados. En ellos tampoco existe una sustancia químicamente activa que intervenga. En otros términos, son tratamientos con “energía”.

¿Puede negarse la acción terapéutica de estos tratamientos por el simple hecho de no intervenir una “sustancia químicamente activa”? Debido a la evidencia en el campo de la terapéutica y la investigación, resulta imposible negar dichos efectos. Éstos son análogos a los efectos de las dosis homeopáticas, lo cual también ha sido demostrado clínicamente y mediante investigaciones en animales, plantas, células y microorganismos.

De este se desprende el siguiente principio.

2. El organismo viviente puede ser influenciado sin necesidad de una sustancia químicamente activa

Según la farmacología convencional, una droga (sustancia químicamente activa) puede actuar sobre el organismo porque existe previamente un mecanismo en el cual ella interviene como estimulante o inhibidora.

Una droga es una sustancia químicamente activa y, como tal, está compuesta por moléculas. Los experimentos que realiza la farmacología convencional, sean in vitro, en animales o en enfermos, apuntan a demostrar la eficacia de dicha sustancia químicamente activa para modificar tal o cual proceso fisiológico o patológico preexistente y que no ha sido provocado por esa misma sustancia.

Sin embargo, la fisiología no solo se modifica por sustancias químicas.

Además de los tratamientos que mencioné antes, hay situaciones o asuntos que modifican tu fisiología.

Un susto, por ejemplo, hace que tu cuerpo libere adrenalina y que aumenten tus frecuencias cardíaca y respiratoria, que se contraigan tus pupilas y aumente tu presión arterial, entre otras reacciones.

Da igual si te asustaste por presenciar un hecho real, ver una escena de una película de terror, tener una pesadilla o por tu propia imaginación.

¿Qué sustancia químicamente activa emiten este tipo de situaciones?

Ninguna. Son solo estímulos para tus sentidos, sin ninguna sustancia químicamente activa que intervenga entre dicho estímulo y los órganos de tus sentidos.

Sin embargo, todos esos estímulor harán que se desencadene una cascada de eventos fisiológicos que terminan en la liberación de adrenalina por las glándulas suprarrenales, con todos sus efectos correspondientes.

No es chiste el tema de los sustos. Inclusive hay personas que han tenido convulsiones y hasta infarto agudo de miocardio o un paro cardíaco por un susto.

Con este ejemplo y muchos otros similares podemos hacer al menos dos conclusiones:

  • Las sustancias químicas (fármacos, tóxicos, etc.) son una de las tantas influencias que pueden modificar la fisiología
  • Así como una influencia en la que no interviene una sustancia química (fármaco, tóxico, etc.) puede enfermarte o incluso provocar tu muerte, hay otras que pueden mejorar tus síntomas o curarte

Veamos un tercer principio

3. E = mc2

“La Energía (E) es igual a la masa de un cuerpo (m) acelerada al cuadrado de la velocidad de la luz (c2). Esta famosa ecuación de Einstein establece que existe una igualdad entre la materia y la energía.

En otras palabras, la materia es lo mismo que la energía, pero en un estado más condensado. O, lo que es lo mismo, la materia es, en esencia, “energía potencial”. Solo que como la podemos “ver y tocar” la llamamos “materia” en vez de “energía”.

La ecuación de Einstein nos demuestra que una pequeña cantidad de materia posee una enorme energía potencial. Esto fue demostrado por él mismo con la fisión nuclear, en la que “romper” el núcleo de un átomo de uranio produce la misma energía que quemar una tonelada de leña. O sea, una enormidad de energía contenida en un solo átomo sumamente diminuto.

De esto se desprende el siguiente principio.

4. No es necesario una gran cantidad de materia si se puede liberar su “energía potencial”

Esto es lo que hace la técnica farmacológica con la que se preparan los remedios homeopáticos: libera su energía potencialmente curativa y, entonces, no es necesario utilizar tantos “miligramos” de medicación para lograr un efecto terapéutico. Esto ha sido demostrado in vitro e in vivo en numerosos estudios, como el Estudio de Cohorte EPI3 y otros que podés leer en sitios como el de la Liga Médica Homeopática Internacional, Google Académico, Pubmed.gov, etc.

El polen del musgo Lycopodium clavatum, es considerado inerte por la medicina oficial. En la época de Hahnemann, padre de la Homeopatía, se lo usaba para dos cosas bastante disímiles:

  • Para hacer “efectos especiales” en obras de teatro
  • Para recubrir los comprimidos de medicamentos demasiado irritantes

El primer uso era por su alta combustibilidad. Se lo llamaba “azufre vegetal” y se lo usaba para imitar relámpagos en las obras de teatro.

El segundo uso era porque se lo consideraba inerte, es decir, que no poseía efectos medicinales. Entonces lo usaban para hacer comprimidos recubiertos y disminuir los efectos tóxicos de los mismos.

En verdad, en su estado bruto, el polen del Lycopodium carece de efectos medicinales.

Sin embargo, es uno de los medicamentos más potentes y de más amplio espectro que posee la homeopatía. Puede utilizarse en pacientes con enfermedades tan variadas como eccemas, neumonías, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca, colon irritable y muchas más.

Esto se debe a que la técnica farmacológica homeopática es capaz de liberar su energía potencial.

Te cuento más sobre esta técnica en el siguiente post:

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

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Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

¿La Homeopatía es un tratamiento para adelgazar?

Esta es la pregunta Nº1 que me hacen cuando cuento que soy médico homeópata. Existe una gran confusión sobre este punto, al menos en el medio en que trabajo. ¿La Homeopatía es o no un tratamiento para adelgazar? Espero que puedas responder por vos mismo esta pregunta al terminar de leer este post.

Una pequeña historia personal

Recuerdo que, cuando todavía iba a la escuela primaria, estaba un poco confundido con respecto a la Homeopatía.

Conocía dos tipos de “homeópatas”: unos que te daban “globulitos” cuando tenías fiebre, o diarrea, o estabas enfermo de alguna otra cosa y otros que le daban a mi mamá unas pastillas de colores para adelgazar.

Los primeros eran doctores que te revisaban de los pies a la cabeza y te hacían preguntas raras, como “qué le gusta comer?”, o “en qué posición duerme?”, o “cómo es su transpiración?”. Te hacía tantas preguntas que la consulta no terminaba más, duraba como una hora.

Los segundos, de acuerdo a lo que contaba mi mamá, te atendían en 5 minutos, solo te pesaban y te preguntaban si eras alérgico a algún remedio o si tomabas psicofármacos.

También recuerdo que, cuando yo me enfermaba y tomaba esos globulitos que me daba el doctor, me curaba en seguida. Encima, los remedios eran muy ricos, porque eran dulces.

Sin embargo, los remedios que tomaba mi mamá, no me los dejaban tomar a mí, que era medio gordito y quería ver si podeía bajar de peso. Esos remedios parecían pastillas comunes, como las aspirinas o las que tomaba mi abuela para la epilepsia.

Cuando mi mamá tomaba esos remedios para adelagazar, bajaba 10 kilos en un mes. Mi papá decía que era porque tenían “anfetaminas” y remedios para calmar la ansiedad. Yo no tenía idea qué eran esas cosas.

Lo curioso era que cuando mi mamá dejaba de tomar esas pastillas, aumentaba 20 kilos y andaba muy enojona.

Otra cosa que me hacía confundir, era que los “globulitos” que yo tomaba cuando me enfermaba, los tenías que comprar en farmacias que decían “Homeopatía” en sus letreros.

Pero los que mi mamá tomaba para bajar de peso, los tenía que ir a buscar a la semana de haber asistido a la consulta, directamente a la casa de familia donde atendía su “homeópata”.

Con el tiempo me enteré que estos médicos que daban pastillas para adelgazar no eran homeópatas, sino parte de un entramado que involucraba:

  1. Laboratorios poco serios que buscaban lucrar engañando a la gente, haciéndoles creer que la homeopatía era una medicina para adelgazar
  2. Personas oportunistas, quienes ofrecían un buen porcentaje del valor de las consultas al quien les alquilaba la habitación para que atendiera el “homeopático que te daba remedios para adelgazar”.
  3. Médicos inescrupulosos que aceptaban usurpar el título de homeópatas a cambio de un poco de dinero.

Mi pobre madre cayó en esta trampa, aún conociendo la homeopatía desde antes.

Si llegaste hasta aquí, te estarás preguntando para qué te cuento todo esto.

Es simplemente una historia real, que viví de muy cerca. Una historia como la de muchas otras personas, que fueron engañadas, creyendo que la homeopatía es un tratamiento para adelgazar.

La Homeopatía NO ES un tratamiento para adelgazar

Si estás buscando bajar de peso, no consultes a un “falso homeópata” que te receta anfetaminas, hormonas, ansiolíticos e inhibidores del apetito, bajo el supuesto de que son “pastillas homeopáticas para adelgazar”.

La Homeopatía no es tratamiento para adelgazar.

La terapéutica homeopática se basa en curar al enfermo de sus padecimientos utilizando sustancias de la naturaleza que han provocado síntomas similares en personas sanas.

De ninguna manera su objetivo es “quemar grasas” o “calorías”, tampoco “inhibir” el apetito.

Todo lo contrario. La Homeopatía busca el equilibrio orgánico, emocional y espiritual del paciente.

Jamás vamos a indicar una medicación que le permita seguir al paciente con un estilo de vida autodestructivo, como comer en exceso, y que esto no tenga consecuencias sobre su organismo. Esto va en contra de la naturaleza y puede provocar enormes desequilibrios en las funciones vitales del paciente.

Los remedios homeopáticos JAMÁS incluyen anfetaminas, psicofármacos ni otro tipo de drogas sintéticas.

Estos medicamentos se elaboran a partir de vegetales, minerales y -en menor medida- productos animales, según la técnica de dinamización: alta dilución + fricción vigorosa. Con esta técnica, se consiguen remedios naturales, seguros y eficaces.

No se “aíslan” sus principios activos para luego ser “sintetizados” en laboratorio. Esta es la técnica de la medicina convencional, que produce medicamentos artificiales, los cuales actúan sobre el organismo pero de manera más grosera y violenta que los medicamentos naturales.

Las anfetaminas, los psicofármacos y los inhibidores del apetito que usan estos “pseudo-homeópatas” que dan pastillas para adelgazar, son todos remedios sintéticos, artificiales, elaborados por laboratorios comunes, nada que ver con la Homeopatía.

Si alguna vez hiciste alguno de esos tratamientos para adelgazar, seguramente sentiste mucha ansiedad cuando se te terminaban las pastillas. Eso se llama “síndrome de abstinencia”, un fenómeno que se genera por la dependencia física que provocan las anfetaminas, los psicofármacos y los inhibidores del apetito.

Esto explica, en parte, por qué al dejar esas supuestas “pastillas homeopáticas para adelgazar” aumentás más kilos que los que bajaste.

No te dejes engañar más.

Si querés bajar de peso, consultá a un especialista en Nutrición y concentrá toda tu fuerza en reeducar tu conducta alimentaria y tu relación con la actividad física, para tener una vida más saludable.

Si ya lo hiciste y todavía no podés controlar la ansiedad, esto se debe a un desequilibrio más profundo que sí puede tratarse con homeopatía. No con la idea de tratar la ansiedad para que bajes de peso, sino con el objetivo de evitar otros trastornos más complicados que puede provocar la persistencia de un estado ansioso en el funcionamiento de tu organismo y a nivel de tus emociones.

Si querés saber más sobre homeopatía y ansiedad, te recomiendo que leas este post:

¿La homeopatía sirve para tratar la ansiedad?

En conclusión:

  • La Homeopatía no es un tratamiento para adelgazar
  • Los remedios homeopáticos no tienen anfetaminas, ansiolíticos, antidepresivos ni inhibidores del apetito
  • Es mejor tratar el sobrepeso y la obesisdad consultando a un Nutricionista y realizando actividad física
  • La ansiedad puede tratarse con homeopatía, con el objetivo de equilibrar globalmente el funcionamiento de tu organismo, emociones y espíritu

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Si tenés dudas o preguntas, dejáme un comentario.

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Características del tratamiento homeopático

El tratamiento homeopático busca equilibrar al paciente, curando su enferemdad desde la raíz. Utiliza dosis mínimas, infinitesimales, para minimizar los efectos adversos.

A continuación, te voy a contar en detalle sobre sus principales características.

Homeopaticidad

El tratamiento homeopático se basa en equilibrar al paciente física y emocionalmente con un medicamento que haya provocado en personas sanas un estado de desequilibrio similar al suyo. Esto es conocido como “homeopaticidad”.

En otras palabras, para curar de raíz tu desequilibrio psicofísico, la medicación debe tener el mayor grado de “homeopaticidad”.

Por ello, tengo que investigar los detalles más individualizantes de tus síntomas para encontrar la medicación más homeopática posible. Y cuando ésta actúe sobre tu organismo, va a desaparecer tu enfermedad y además te vas a sentir mejor emocionalmente, en equilibrio.

Eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad

Los síntomas son solo luces indicadoras de un desperfecto general en el funcionamiento de tu mente-cuerpo.

La verdadera enfermedad es ese desperfecto general que se ubica a nivel más profundo, energético, y afecta las sensaciones y funciones de tu mente-cuerpo. Por ello, eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad.

Si solamente te indico remedios que “quiten” tus síntomas físicos y “eliminen” tus molestias emocionales, sin corregir el desequilibrio energético del que dependen, es muy probable que te sientas mejor, pero eso sería como tapar las luces indicadoras del tablero de un vehículo. Tapás la luz y no solucionás el desperfecto que hizo que se encendiera, entonces, en el futuro vas a tener un problema más serio.

El objetivo del tratamiento homeopático es solucionar el desperfecto que hizo que se encienda esa luz indicadora. Eso se logra equilibrando a tu organismo con una sustancia capaz de desequilibrarlo de una manera similar.

La dosis hace al remedio

Las sustancias medicinales tienen una carcterística muy llamativa: su efecto varía según la dosis. Por este fenómeno, la misma sustancia puede provocar o hacer desaparecer un desequilibrio en el funcionamiento de tu organismo y emociones. Este es un principio de la naturaleza.

Te cuento algo que observamos frecuentemetne en pediatría con el té de manzanilla.

Es muy común que las madres les dan té de manzanilla a sus bebés para aliviar los cólicos que tienen durante la etapa de lactancia.

Una pequeña dosis de manzanilla puede aliviar esos cólicos de manera rápida y eficaz.

Sin embargo, si le llenan la mamadera de té, esta es una dosis muy elevada para un lactante o recién nacido y el efecto que produce es justamente un cuadro de: cólicos y distensión abdominal y una crisis de llanto, caprichos que pone casi violento al bebé.

Primero no dañar

Esto es lo primero que juramos los médicos el día que nos entregan el título y asumimos la responsabilidad de cuidar la salud de la sociedad.

La utilización de pequeñas dosis, infinitesimales, es exclusiva de la homeopatía. Uno de sus fundamentos es, precisamente, “primero no dañar”.

Otro, simplemente, obedece al principio de “energía de activación”, que postula que “la cantidad de energía necesaria para que se produzca una reacción química es la mínima”.

El tercero, es lo ya mencionado en el apartado anterior: el efecto de una sustancia varía según la dosis.

Siguiendo este razonamiento, no tiene sentido utilizar dosis elevadas que puedan provocar daños “extra” en los órganos del paciente.

Estas son algunas características fundamentales del tratamiento homeopático que deseo compartir con vos y tu familia para que puedan conocer los detalles de la homeopatía.

Si te quedó alguna duda o tenés alguna pregunta sobre este artículo, por favor dejame tu comentario más abajo.

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Homeopatía: La Terapéutica de las “tres íes”

¿Has escuchado algo sobre la Homeopatía y querés conocer más? O, ¿Nunca has escuchado sobre ella?
Bueno. En este post te cuento de qué se trata esta maravillosa medicina natural.
Aunque comienza con “H”, la llamo… La Terapéutica de las “tres íes”

La 1ª “i”, de “Integral”

La homeopatía es una medicina integral porque considera al enfermo en su conjunto: cuerpo-mente-espíritu.

No tratamos órganos, no antidotamos síntomas. Nuestro único objetivo es curar al paciente de su enfermedad, tratando la causa, no los efectos.

Si me consultás porque tu hígado funciona mal, no te voy a decir que te esperes en la sala mientras interrogo y examino a tu hígado! Te voy a estudiar entero, tal como viniste.

No veré tu “parte afectada”, sino el todo. Estudiaré cada parte, sin perder de vista que todas funcionan de manera integrada. Independiente pero integrada.

Por eso es que sostengo que la homeopatía es una medicina integral.

Para enterarte más en profundidad sobre este enfoque integral, te recomiendo leer: ¿De qué está enfermo el enfermo?

La 2º “i”, de “Individual”

Al abordar tu caso desde la concepción que sos un todo indivisible, te individualizo.

Cada individuo muestra la enfermedad de una manera diferente a otro que padece lo mismo. Por ejemplo: Pueden haber 5 personas con gripe.

  • “A” tiene grandes dolores corporales y está muy decaido. Tiene pocas secreciones respiratorias y mucha sed. Su cuadro se fue desarrollando lentamente hasta que ha empeorado mucho al cabo de una semana y amenaza la bronquitis o la neumonía. Se lo ve muy irritable, a pesar de su debilidad.
  • “B” tiene fiebre de casi 40ºC y está también muy débil, tanto que al intentar levantarse empalidece y se desmaya, o casi. Pero no puede estar quieto, está agitado, con un temor irracional a la muerte.
  • “C” no solo tiene fiebre de 40ºC sino que tiene delirios, sobre todo con animales salvajes y cosas horribles. Está todo colorado e irradia calor a varios centímetros del cuerpo. Pero no suda, salvo las partes que apoyan en la cama. Tiene sed. Pero cuando intenta tragar líquidos tiene un espasmo en la garganta.
  • “D” apenas si tiene unas líneas de fiebre y está totalmente postrado. Pero cuando orina bastante se siente mejor. Tiene la cara toda hinchada, abotagada. La mente embotada. Gran debilidad muscular y sensación de parálisis. Últimamente se lo veía muy cobarde, especialmente ante los exámenes o compromisos que debía enfrentar.
  • “E” ha caído rápidamente en cama, con unos dolores tremendos. Le duele de la punta de la cabeza a los pies. Son dolores en los huesos, como si estuvieran quebrados o hubiese sido molido a palos. No puede casi estar acostado, por la sensación de que cada hueso está golpeado o magullado. Su estado impresiona muy malo. Se queja y grita por los dolores. No tolera el mínimo movimiento ni toser. Ambas cosas empeoran sus dolores. A pesar de eso, está ansioso y no puede estar quieto, se queja y se desespera

En los ejemplos anteriores, el “nombre” de la enfermedad es “gripe”. Cada paciente no muestra “la” gripe, sino “su” gripe. Es decir, cada signo y síntoma de esta enfermedad, tiene un tinte personal, una modalidad característica propia de cada individuo que la padece. Por supuesto que cuando estas modalidades coinciden en varios sujetos con la misma enfermedad, todos ellos deberán tomar el mismo medicamento.

Sin embargo, aunque el “nombre” de la enfermedad sea el mismo, si los pacientes presentan modalidades características diferentes, cada uno recibirá un remedio diferente.

Por eso la homeopatía es un tratamiento individual, personalizado.

La 3ª “i”, de “Independiente”

La homeopatía es independiente de otros sistemas terapéuticos porque tiene su propia base científica y sus propios medicamentos.

Hay quien dice: “Medicina hay una sola, la homeopatía es una terapéutica”.

Tiene razón. La medicina es la ciencia y parte de lo que ella abarca es la terapéutica.

Cada médico es libre de decidir qué terapéutica aplicar en los enfermos, según su experiencia o elección. Cada terapéutica tiene sus bases y fundamentos y su propia farmacología.

Hay tres conceptos que son muy importantes para comprender las bases de la homeopatía:

  1. Ley de similitud
  2. Remedio único
  3. Dinamización

Ley de Similitud

La Ley de similitud es lo que le da el nombre a la homeopatía (homeo: similar; patía: enfermedad). Significa “curar con lo similar”. Es decir, dar al paciente un remedio que haya producido un conjunto de signos y síntomas similares a los de su enfermedad, pero en personas sanas.

El remedio único

Lo que acabo de contarte, es justamente la base de por qué utilizamos frecuentemente un remedio único. Tomamos la enfermedad en su conjunto, con todos sus síntomas y elegimos un solo remedio que haya producido un conjunto muy similar en personas sanas.

Es el conjunto lo que importa, no los síntomas aislados. Otra vez, el criterio integral.

Y, la mayoría de las veces, dos remedios no harán mejor trabajo que uno. En homeopatía “más” no es “mejor”. Por el contrario, utilizar varios remedios, por lo general, es contraproducente.

Dinamización

La dinamización es la técnica de preparación de los remedios homeopáticos. Consiste en diluir la sustancia a concentraciones mínimas y someter a fricción las diluciones, mediante sacudidas vigorosas.

Esto provoca un cambio en las propiedades físicas de las sustancias, no en la composición química.

Si deseas conocer más sobre los remedios homeopáticos, qué son y cómo se preparan, lee mi post: “¿Cómo están hechos los remedios homeopáticos?”

Bien hasta aquí te he mencionado las “tres íes” de la homeopatía.

Hay mucho más para hablar, pero lo dejaré para otros posts.

Ahora me gustaría que me ayudes a escribir sobre lo que te interesa de la homeopatía.

Por favor responde la siguiente pregunta en el hilo de comentarios debajo de este post:

¿Qué más te gustaría saber acerca de la homeopatía?

Espero tu respuesta!

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