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¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

La Homeopatía tiene su propia técnica farmacológica. Los remedios homeopáticos se preparan en laboratorios especializados y los preparadores deben tener una capacitación especial. En este post te cuento cómo lo hacen.

Te pido perdón porque en este post me puse un poquito técnico en algunas partes.

Como toda cosa nueva, la primera vez que la vemos no comprendemos bien de qué se trata. Lo mismo puede pasarte con este post, sobre todo cuando leas sobre las diluciones infinitesimales y escalas de preparación de los remedios homeopáticos.

Seguro que vas a tener que leer más de una vez algunos párrafos.

Te prometo explicártelo lo más sencillo posible y con la menor cantidad de tecnicismos. Vamos a ver qué sale!

Obtención del principio activo

Es el primer paso de la elaboración de cualquier remedio hoemopático.

Los principios activos utilizados en homeopatía provienen de los tres reinos de la naturaleza:

  • Reino vegetal
  • Reino mineral
  • Reino animal.

En el caso de los vegetales, la obtención del principio activo se realiza mediante la maceración alcohólica de las plantas frescas o secas, dando lugar a lo que se conoce como Tintura Madre.

Las Tinturas Madres no son un remedio homeopático en sí, como muchos creen equivocadamente, sino la materia prima a partir de la cual se elaboran los medicamentos homeopáticos de origen vegetal.

La obtención de los principios activos de los minerales se realiza mediante la trituración en mortero.

En el caso de las sustancias de origen animal, el principio activo puede obtenerse por maceración alcohólica del animal entero, como es el caso de los insectos y otros artópodos.

Otros derivados animales sólidos, como las valvas de moluscos, deben triturarse para poder tranformarse en principios activos homeopáticos.

Y también pueden obtenerse por dilución alcohólica, como en el caso de las secreciones de ciertos animales (leches de mamíferos, secreciones glandulares como almizcle y similares, toxinas ofídicas, etc.)

Luego de obtenerse los principios activos (las “materias primas”), comienza el proceso de elaboración de las llamadas “potencias” o “diluciones” homeopáticas.

Este proceso, llamado “dinamización” o “potentización” consiste en diluir a concentraciones infinitesimales según escalas preestablecidas y someter a altas fricciones a dichas diluciones en cada pasaje.

Te lo explico más sencillo a continuación.

Dilución infinitesimal

Para que una sustancia a ser utilizada como medicamento homeopático pierda su toxicidad, se la diluye siguiendo escalas preestablecidas.

Las escalas de dilución más utilizadas son la decimal, la centesimal y la cincuenta milesimal.

Escala decimal

En la escala decimal (D), el principio activo se diluye diez veces en alcohol + agua destilada y se le dan diez sacudidas fuertes (sucusiones), para formar la dilución 1D. Luego ésta se diluye diez veces más y se le efectúan 10 sucusiones, formando así la 2D y así sucesivamente.

Escala centesimal

En la centecimal (C), es similar, solo que diluyendo cien veces la solución anterior y efectuando cien (100) sucusiones en cada paso.

Escala cincuenta milesimal

En la cincuenta milesimal (LM), es un poco más complejo. El principio activo se atenúa a la millonésima mediante tres pasajes de trituración centensimal, es decir, una parte de la trituración anterior en 100 partes de azúcar de leche (lactosa).

Luego se toman 0,063 gramos (1 grain) de esta trituración y se disuelven en 500 gotas (25ml) de una solución de alcohol al 75% + 25% de agua destilada.

Finalmente, se diluye esta última cien veces más en alcohol puro y se le dan 100 sucusiones para formar la 1LM.

Para preparar la 2LM, se toma 1 gota (0,05ml) de la 1LM y se impregnan 0,315 gramos de microgránulos de azúcar.

Luego, se toma 1 de esos microgránulos (peso aproximado 0,00063 gramos, o sea 0,63 miligramos) y se lo mezcla con 1 gota (0,05ml) de agua destilada y 100 gotas (50ml) de alcohol puro. Luego se le dan 100 sucusiones y… Listo! ¡Quedó hecha la 2LM!

Las diferentes escalas de dilución permiten que los homeópatas dispongamos de mayor versatilidad a la hora de realizar tratamientos.

Sucusión

Ya mencioné este término en la sección anterior. Se refiere a sacudidas fuertes que se le dan a las diluciones. ¿Para qué se hace esto?

La fricción que provocan las sucuciones sobre las moléculas del principio activo, dan como resultado la liberación del potencial curativo de las sustancias.

Así, sustancias consideradas medicinalmente inertes en estado bruto, como el polen de Lycopodium clavatum, las valvas de la ostra perlífera (Calcarea carbonica) o la sal marina (Natrum muriaticum), se han convertido en potentes remedios homeopáticos.

Estudios de investigación básica in vitro (células, tejidos) e in vivo (animales, plantas) han demostrado el efecto de las dosis homeopáticas, altamente diluidas y sometidas a altas fricciones mediante sucusiones.

Al liberarse mediante la sucusión la potencia curativa de las sustancias de los tres reinos de la naturaleza, aparecen propiedades curativas nuevas, como que las valvas de ostra perlífera puedan ayudar a chicos con lentitud en el aprendizaje, miedos nocturnos y timidez, alergias respiratorias crónicas, asma, amigdalitis crónica, hipertrofia de amígdalas, trastornos nutricionales, etc.

Gracias a este proceso de dilución + sucusión, el tan tóxico mercurio, puede curar a pacientes con cuadros supurativos, como anginas con pus, otitis supurada, abscesos y forúnculos.

La inofensiva violeta de los alpes (cyclamen europaeum) puede curar pacientes con conjuntivitis, migrañas y estados melancólicos.

El irritante veneno de la mosca española (cantharis vesicatoria) puede curar muchos pacientes con cistitis y uretritis.

El ornamental jazmín amarillo (gelsemium sempervivens) se transforma en un potente medicamento para enfermos con gripe.

En fin, este novedoso uso de la fricción en la técnica farmacológica es exclusivo de la Homeopatía.

Con él se logra hacer que dosis tan pequeñas como las de la escala LM sean remedios muy activos y potentes para curar a los pacientes.

Bueno, hasta acá te cuento hoy.

Repasando un poco, en este post aprendiste:

  • Que los remedios homeopáticos no son solo vegetales, sino provienen también de los reinos mineral y animal.
  • Que las dosis homeopáticas son muy pequeñas, muy diluidas (infinitesimales)
  • Que mediante la alta fricción se liberan las propiedades curativas ocultas de las sustancias de la naturaleza
  • Que esto último permite que las dosis tan pequeñas conserven acción terapéutica

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Por eso, he escrito este eBook con la menor cantidad posible de tecnicismos y lenguaje médico. Lo he escrito como si estuviera hablando contigo un día cualquiera sentados en mi consultorio.

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¿Qué es el medicamento “simillimum”?

Es el que desea encontrar todo homeópata para curar al paciente de su enfermedad. En este post te cuento por qué es tan importante comprender “la enfermedad individual” en el paciente para encontrar el medicamento simillimum.

La enfermedad más similar en personas sanas

Este es el requisito que debe cumplir un medicamento para ser considerado el “simillimum”.

Estrictamente, en latín, “simillimum” significa “el más similar”. Por lo tanto, el simillimum es el remedio que en las personas sanas produjo la enfermedad más similar a la que tiene el paciente.

Esto se debe a que la Homeopatía cura al enfermo gracias a la Ley de Similitud “similia similibus curentur” (en latín: lo similar se cura con lo similar).

Para que comprendas mejor qué es el simillimum tengo que explicarte primero a qué se considera enfermedad en homeopatía, que es un poco diferente del concepto de la medicina oficial.

La enfermedad no es solo un conjunto de signos y síntomas

Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino meramente sus efectos o consecuencias.

Es decir, son “luces indicadoras” de un desperfecto, que nos permiten reconocerlo y diferenciarlo de otros.

Por ejemplo, los síntomas de la fibromialgia son bien diferentes a los de la insuficiencia cardíaca. Los de la artritis reumatoide son muy distintos de los de la epilepsia. Los de la gota, nada que ver con los de la esquizofrenia.

Como podés ver, todas estas y las demás enfermedades se manifiestan mediante signos y síntomas que las diferencian de otros procesos patológicos.

Sin embargo, pensar que esos signos y síntomas son la enfermedad en sí misma, sería equivalente a pensar que el testigo indicador de falta de combustible es en sí mismo la falta de combustible.

Y tratar de suprimir esos signos y síntomas, sería como tapar o eliminar el testigo y pensar que se solucionó el problema, sin necesidad de cargar combustible.

El sentido común nos dice que esto no tiene mucho sentido.

No obstante, es justamente lo que hace la medicina oficial. Se ocupa de eliminar los signos y síntomas.

Puede ser que quite los síntomas de artritis reumatoidea, o los de la hipertensión, la insuficiencia cardíaca, la gota, la esquizofrenia, mientras estás tomando sus remedios. Pero al suspenderlos, los síntomas reaparecen.

Si destapás el testigo indicador de falta combustible, seguirá encendido, a menos que soluciones el problema que hace que esa luz se encienda, es decir, a menos que llenes el tanque.

Esto es lo que hace la Homeopatía. Busca solucionar el desperfecto que origina los signos y síntomas.

El desequilibrio de la Energía Vital

Para la anatomopatología y fisiopatología oficiales, el desperfecto que genera los signos y síntomas está a nivel de las de las células, tejidos y órganos y es provocado por una “noxa”.

La “noxa” es un agente, externo o interno, que tiene la capacidad de alterar las funciones de las células, tejidos u órganos.

Por lo tanto, los tratamientos convencionales apuntan a evitar los efectos de las noxas, ya sea evitando el contacto con ellas o bloqueando sus efectos nocivos.

Por tomar un ejemplo, en la artritis reumatoide, tu cuerpo “ataca” a tus propias articulaciones usando el mismo mecanismo que utiliza contra los gérmenes causantes de enfermedades infecciosas, es decir, tu sistema inmune -tus defensas-. Esta sería la “noxa”.

Entonces, el tratamiento convencional buscará evitar esta reacción, con remedios que bloqueen tus defensas. O sea, tapan el indicador sin solucionar el desperfecto.

En cambio, para la Homeopatía, el desperfecto está en un nivel “no-material” y es a ese nivel que va a actuar para curarte.

O sea, siguiendo con el ejemplo de la artritis reumatoide, va a solucionar el “por qué” tu cuerpo se está defendiendo de tus articulaciones. Una vez solucionado esto, las articulaciones se desinflaman.

¿Qué quiere decir que el desperfecto está en “un nivel ‘no-material'”?

Quiere decir que no está en las células, ni en los tejidos, ni en los órganos.

Éstos son simplemente los “lugares donde se manifiesta” el desperfecto, pero no son el desperfecto en sí mismo.

En realidad, el desperfecto está a nivel de tu Energía Vital.

La Energía Vital es la “causa” por la cual funcionan todas las células, tejidos y órganos. Y todos los seres vivientes.

En otras palabras, cada célula, tejido u órgano “funciona” porque tiene “vitalidad”. Esa vitalidad no proviene de su materia, porque si no, después de la muerte seguirían funcionando.

Todos sabemos que no es así. Después de la muerte, dejan de funcionar todos los órganos, tejidos y células. En otras palabras, dejan de obedecer a las “leyes de la vida” y empiezan a obedecer a las “leyes de la materia sin vida”.

La vitalidad proviene de la Energía Vital, que es el principio inmaterial que anima al organismo viviente.

Mientras estás vivo, todo funciona.

Entonces, puede que funcione bien o mal. Si tu cuerpo funciona bien, se llama salud. Si funciona mal, se llama enfermedad.

Como la que le “da la órden” para que funcione es la Energía Vital, entonces cuando algo funciona mal, la falla está a nivel de esta Energía y no en el órgano, tejido o célula en sí mismo.

Siguiendo este razonamiento, eso es lo que se debería solucionar para que, no solamente desaparezcan los signos y síntomas (enfermedad), sino que el organismo recupere su normal funcionamiento (salud).

Y esto es lo que hace la Homeopatía.

En conclusión, para la Homeopatía:

  • La “verdadera enfermedad” es el desequilibrio de la Energía Vital.
  • Éste se manifiesta mediante alteraciones en la función y/o estructura de las células, tejidos y órganos (signos y síntomas)
  • Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino sus efectos
  • Las células, tejidos y órganos que presentan signos y síntomas son los lugares donde se manifiesta la enfermedad, tampoco son la enfermedad en sí misma
  • Para curar al enfermo hay que equilibrar su Energía Vital
  • Esto se logra con el medicamento simillimum
  • Que es el que provocó un desequilibrio similar al del enfermo en las personas sanas

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Un fuerte abrazo!

¿Las “dosis homeopáticas” son realmente efectivas?: Cuatro Principios que explican su efectividad

El tema más cuestionado a la Homeopatía por la medicina oficial es el de las “dosis homeopáticas”. Según el criterio materialista de la medicina oficial, dosis tan pequeñas no podrían hacer ningún efecto y, tomar un remedio en dosis homeopáticas, sería equivalente a tomar agua o azúcar.

En este post te voy a contar cuatro principios que explica cómo es que las “dosis homeopáticas” son tan efectivas a pesar de estar altamente diluidas.

1. La cantidad no hace a la cualidad

Una gota de pintura blanca es de color blanco. Diez gotas de pintura blanca son de color blanco. Un centenar de litros de pintura blanca también serán de color blanco.

Una gota, diez gotas, cien litros son la cantidad. El color blanco es la cualidad. Por más que uno siga agregando o quitando “cantidad” de pintura de color blanco, su “cualidad” seguirá siendo la misma. Jamás pasará a ser roja o verde, ni de ningún otro color.

Este el primer principio que tenés que tener en cuenta para comprender cómo actúan las llamadas “dosis homeopáticas”.

En la composición de los remedios homeopáticos, la cantidad del producto original no puede detectarse porque está altamente diluido. En otras palabras, la concentración química de la sustancia original es indetectable.

Este fenómeno se observa en varios tratamientos de la medicina convencional. La magnetoterapia, la radioterapia para el cáncer, los tratamientos con luz ultravioleta, entre otros, se realizan valiéndose de las propiedades físicas de los elementos utilizados. En ellos tampoco existe una sustancia químicamente activa que intervenga. En otros términos, son tratamientos con “energía”.

¿Puede negarse la acción terapéutica de estos tratamientos por el simple hecho de no intervenir una “sustancia químicamente activa”? Debido a la evidencia en el campo de la terapéutica y la investigación, resulta imposible negar dichos efectos. Éstos son análogos a los efectos de las dosis homeopáticas, lo cual también ha sido demostrado clínicamente y mediante investigaciones en animales, plantas, células y microorganismos.

De este se desprende el siguiente principio.

2. El organismo viviente puede ser influenciado sin necesidad de una sustancia químicamente activa

Según la farmacología convencional, una droga (sustancia químicamente activa) puede actuar sobre el organismo porque existe previamente un mecanismo en el cual ella interviene como estimulante o inhibidora.

Una droga es una sustancia químicamente activa y, como tal, está compuesta por moléculas. Los experimentos que realiza la farmacología convencional, sean in vitro, en animales o en enfermos, apuntan a demostrar la eficacia de dicha sustancia químicamente activa para modificar tal o cual proceso fisiológico o patológico preexistente y que no ha sido provocado por esa misma sustancia.

Sin embargo, la fisiología no solo se modifica por sustancias químicas.

Además de los tratamientos que mencioné antes, hay situaciones o asuntos que modifican tu fisiología.

Un susto, por ejemplo, hace que tu cuerpo libere adrenalina y que aumenten tus frecuencias cardíaca y respiratoria, que se contraigan tus pupilas y aumente tu presión arterial, entre otras reacciones.

Da igual si te asustaste por presenciar un hecho real, ver una escena de una película de terror, tener una pesadilla o por tu propia imaginación.

¿Qué sustancia químicamente activa emiten este tipo de situaciones?

Ninguna. Son solo estímulos para tus sentidos, sin ninguna sustancia químicamente activa que intervenga entre dicho estímulo y los órganos de tus sentidos.

Sin embargo, todos esos estímulor harán que se desencadene una cascada de eventos fisiológicos que terminan en la liberación de adrenalina por las glándulas suprarrenales, con todos sus efectos correspondientes.

No es chiste el tema de los sustos. Inclusive hay personas que han tenido convulsiones y hasta infarto agudo de miocardio o un paro cardíaco por un susto.

Con este ejemplo y muchos otros similares podemos hacer al menos dos conclusiones:

  • Las sustancias químicas (fármacos, tóxicos, etc.) son una de las tantas influencias que pueden modificar la fisiología
  • Así como una influencia en la que no interviene una sustancia química (fármaco, tóxico, etc.) puede enfermarte o incluso provocar tu muerte, hay otras que pueden mejorar tus síntomas o curarte

Veamos un tercer principio

3. E = mc2

“La Energía (E) es igual a la masa de un cuerpo (m) acelerada al cuadrado de la velocidad de la luz (c2). Esta famosa ecuación de Einstein establece que existe una igualdad entre la materia y la energía.

En otras palabras, la materia es lo mismo que la energía, pero en un estado más condensado. O, lo que es lo mismo, la materia es, en esencia, “energía potencial”. Solo que como la podemos “ver y tocar” la llamamos “materia” en vez de “energía”.

La ecuación de Einstein nos demuestra que una pequeña cantidad de materia posee una enorme energía potencial. Esto fue demostrado por él mismo con la fisión nuclear, en la que “romper” el núcleo de un átomo de uranio produce la misma energía que quemar una tonelada de leña. O sea, una enormidad de energía contenida en un solo átomo sumamente diminuto.

De esto se desprende el siguiente principio.

4. No es necesario una gran cantidad de materia si se puede liberar su “energía potencial”

Esto es lo que hace la técnica farmacológica con la que se preparan los remedios homeopáticos: libera su energía potencialmente curativa y, entonces, no es necesario utilizar tantos “miligramos” de medicación para lograr un efecto terapéutico. Esto ha sido demostrado in vitro e in vivo en numerosos estudios, como el Estudio de Cohorte EPI3 y otros que podés leer en sitios como el de la Liga Médica Homeopática Internacional, Google Académico, Pubmed.gov, etc.

El polen del musgo Lycopodium clavatum, es considerado inerte por la medicina oficial. En la época de Hahnemann, padre de la Homeopatía, se lo usaba para dos cosas bastante disímiles:

  • Para hacer “efectos especiales” en obras de teatro
  • Para recubrir los comprimidos de medicamentos demasiado irritantes

El primer uso era por su alta combustibilidad. Se lo llamaba “azufre vegetal” y se lo usaba para imitar relámpagos en las obras de teatro.

El segundo uso era porque se lo consideraba inerte, es decir, que no poseía efectos medicinales. Entonces lo usaban para hacer comprimidos recubiertos y disminuir los efectos tóxicos de los mismos.

En verdad, en su estado bruto, el polen del Lycopodium carece de efectos medicinales.

Sin embargo, es uno de los medicamentos más potentes y de más amplio espectro que posee la homeopatía. Puede utilizarse en pacientes con enfermedades tan variadas como eccemas, neumonías, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca, colon irritable y muchas más.

Esto se debe a que la técnica farmacológica homeopática es capaz de liberar su energía potencial.

Te cuento más sobre esta técnica en el siguiente post:

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

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