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Cómo comprendemos desde la homeopatía el fenómeno salud-enfermedad

¿La Homeopatía sirve para tratar la ansiedad?

Si sufrís de trastornos de ansiedad y querés encontrar una solución más natural para tu problema, la homeopatía te ofrece un tratamiento eficaz, seguro y que no genera dependencia.

El tratamiento homeopático es muy efectivo en pacientes con ansiedad y sus trastornos asociados.

Además, es un tratamiento muy seguro porque el riesgo de efectos adversos es muy mínimo.

Y no genera dependencia porque los remedios homeopáticos no son adictivos.

La ansiedad es sólo la punta del iceberg

En realidad la ansiedad es un estado y, el trastorno de ansiedad, un conjunto de síntomas asociados a ese estado de ansiedad.

El estado de ansiedad es solamente la punta del iceberg, la parte más visible de un desequilibrio que afecta simultáneamente a todo el paciente.

Este desequilibrio está a nivel de tu Energía Vital y se manifiesta en tu estado anímico como ansiedad.

También puede manifestarse en diferentes órganos mediante los signos y síntomas del trastorno de ansiedad:

  • Dificultad para respirar
  • Opresión en el pecho
  • Palpitaciones
  • Dolores o molestias abdominales
  • Temblor
  • Sudoración
  • Diarrea
  • Mareos
  • etcétera

Estos síntomas no son la enfermedad en sí misma sino solamente sus manifestaciones.

Mediante ellas nos damos cuenta que no estás en equilibrio.

Por ello, el tratamiento homeopático apunta a corregir el desequilibrio de tu Energía Vital, para lograr que tu ánimo se estabilice y los síntomas desaparezcan.

¿En cuánto tiempo puedo ver los resultados del tratamiento?

Si bien el tiempo de respuesta varía considerablemente de un paciente a otro, generalmente las mejorías se ven en la primera semana o dentro de los diez días de iniciado tu tratamiento.

La homeopatía tiene fama de ser lenta pero esto sólo es un prejuicio popular generado por el desconocimiento (leer más).

El remedio homeopático estimula la propia capacidad de autocuración del organismo.

La respuesta a la medicación es inmediata pero los cambios visibles pueden tardar un tiempo en aparecer.

Esto depende de la cantidad de funciones y estructuras que tu organismo tenga que reparar.

Te explico más sobre este tema en el siguiente post:

¿Después de suspender el tratamiento homeopático voy a tener síndrome de abstinencia?

Los remedios homeopáticos no generan dependencia en tu organismo, por eso al suspenderlos no vas a tener síndrome de abstinencia.

Es muy común que yo te recomiende suspender el tratamiento cuando tu mejoría sea considerable.

Esto es porque, al recuperar el equilibrio, tu cuerpo mismo sabe cómo volver a la normalidad.

Como el tratamiento homeopático no se opone a tus síntomas, sino favorece que se equilibren tus emociones (y las funciones orgánicas alteradas), no existe riesgo de que tengas abstinencia después de suspender la medicación.

¿Los remedios homeopáticos para la ansiedad tienen efectos adversos?

Los remedios homeopáticos están tan diluidos que sería imposible que por su concentración química provocaran efectos tóxicos en tu organismo.

Muchas personas dudan de la eficacia de estas dosis tan pequeñas (leer más).

Sin embargo, los remedios homeopáticos no actúan por su concentración química sino por sus propiedades físicas.

El proceso de elaboración de los remedios homeopáticos libera la energía potencialmente curativa que hay en las sustancias de la naturaleza.

Gracias a los descubrimientos de Albert Einstein se sabe que una minúscula partícula de materia puede contener una enorme cantidad de energía potencial.

Es por este principio que la homeopatía no necesita valerse de dosis grandes para lograr que sus tratamientos sean eficaces.

Este hecho posee dos grandes ventajas:

  1. Se disminuye al mínimo el riesgo de efectos tóxicos sobre el organismo
  2. Se potencian al máximo las propiedades curativas de las sustancias de la naturaleza

Esto permite que se puedan usar con total seguridad en embarazadas recién nacidos y adultos mayores, cuya salud es sumamente frágil.

No obstante, no creas que por ser tan pequeña la cantidad estas dosis y son inocuas. Si así lo fueran no podrían producir ningún efecto sobre el organismo viviente.

Por lo tanto, te recomiendo respetar rigurosamente la frecuencia de las tomas que te indique el homeópata.

Esto es todo por ahora. Podés leer más sobre este tema en los siguientes posts:

Ya leíste hasta acá. Veo que querés conocer a fondo la Homeopatía. Por eso he preparado mucho más contenido para que conozcas cada detalle sobre esta maravillosa terapéutica natural.

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Eso es todo por ahora.

Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

La “enfermedad” individual

El objetivo del tratamiento homeopático es devolver el equilibrio a la Energía Vital. Para lograrlo el homeópata debe comprender primero la “enfermedad” individual.

Supongamos que hay varios pacientes con una misma enfermedad,

Todos van a tener un conjunto de signos y síntomas comunes, por eso se les diagnosticó “esa” enfermedad.

Sin embargo, en cada paciente vamos a encontrar modalidades peculiares de cada uno de esos signos y síntomas.

Te lo explico mejor con un ejemplo

La enfermedad “migraña” se caracteriza por:

  • dolor de cabeza
  • de aparición periódica
  • o ante ciertos estímulos,
  • precedido o no de un “aura”,
  • y que puede ir acompañado de otros síntomas, como vómitos, mareos, fotofobia, etc.

Hay pacientes con diagnóstico de “migraña” cuyo dolor aparece cada semana, o cada 2 semanas, o previo a las menstruaciones. En otros no sigue ningún patrón. Cada paciente tiene su propio patrón de periodicidad.

En algunos, el dolor aparece por usar mucho la vista, otros por exponerse al sol, otros por desarreglos de comidas, otros que les aparece por todas estas causas y también por el café, otros por el alcohol, etc. Cada paciente tiene su propia “paleta de desencadenantes” de migraña.

En cuanto al tipo de dolor, hay algunos que lo sienten como una pulsación, otros como una puntada arriba del ojo, otros como que el cerebro está agrandado, etc., y todas las combinaciones que se te ocurran. Cada paciente tiene su propio tipo de dolor de cabeza migrañoso.

El aura en algunos puede ser una sensación en el estómago, otro puede ver un halo de color alrededor de las luces, otro como si fuera a evacuar los intestinos, etc. Cada paciente tiene su propia aura migrañosa.

A algunos les molesta mucho la luz (fotofobia) y a otros no. Unos vomitan durante el dolor de cabeza y otros no lo hacen. Puede ser que a alguno no le moleste la luz, pero que tenga mareos. Etcétera, etcétera. Cada paciente tiene sus propios síntomas concomitantes dentro de su cuadro de “migraña”.

Si sumamos todos los síntomas “propios” de cada paciente migrañoso, parecería que son todas enfermedades diferentes, aunque con rasgos comunes. Y de hecho es lo que son para la Homeopatía. Cada paciente con diagnóstico de “migraña” tiene su “migraña individual”, por así decirlo.

La enfermedad individual permite realizar un tratamento personalizado

Esos síntomas individuales son los indicadores de lo que llamo “enfermedad” individual. Y son los más importantes para encontrar el medicamento simillimum.

Resumiendo, el simillimum es el remedio que produjo en personas sanas una enfermedad lo más similar posible a la del enfermo.

Esa mayor similitud debe darse respecto de los síntomas y signos de lo que llamé “enfermedad individual”, como el ejemplo de la “migraña”.

Cuando el paciente toma su medicamento simillimum, su enfermedad se curará de manera “suave, rápida y permanente”, como lo demuestran las innumerables experiencias clínicas a lo largo de los 200 años que existe la Homeopatía.

La individualidad es fundamental para curarte

Para poder devolverte la salud con el tratamiento homeopático, es más importante que yo pueda determinar cómo manifiesta todo tu ser -cuerpo, mente y espíritu- el estado de desequilibrio vital.

En otras palabras, tengo que hallar:

  • Los síntomas más tuyos, esos que no compartís con la mayoría de otros pacientes con el mismo diagnóstico
  • El medicamento que haya enfermado de manera similar a personas sanas

Por eso, frecuentemente, cuando las personas me preguntan: “Doctor, ¿qué puedo tomar para la tos? (o la gastritis, las náuseas, el dolor de cabeza, etc.)”, mi respuesta es: “La homeopatía no tiene remdios para el nombre de tu enfermedad, sino para tu caso en particular”.

Es un concepto muy importante el de la individualidad. Cada persona es única. Cada enfermo es único. Su trataminento también es único, ajustado a su individualidad.

Bien, hoy termino aquí con este tema.

Espero que te sea útil para comprender un poco más sobre la Homeopatía.

Si te quedaron dudas o preguntas, por favor dejame tu comentario más abajo.

También te recomiendo que leas estas otras publicaciones para seguir conociendo más la Homeopatía:

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Nos vemos en el próximo post!

Un fuerte abrazo!

¿De qué está enfermo el enfermo?

Según la homeopatía, las enfermedades son causadas por alteraciones en el equilibrio dinámico del organismo.

Unificando criterios

Según la medicina hipocrática “no hay enfermedades, sino enfermos”. Según la medicina galénica, en la que en la actualidad se basa la medicina convencional, “no hay enfermos, sino enfermedades”. No se trata de dar la razón a uno u otro sistema, sino de tomar lo bueno de cada cual.

“No hay enfermedades, sino enfermos”

Este postulado hace hincapié en la observación y comprensión de la integridad del fenómeno salud-enfermedad y la unidad cuerpo-mente-espíritu. Da gran importancia al aspecto sensible humano, a la consideración del paciente como persona (el “enfermo”) y al tratamiento individualizado (personalizado)= “distintos enfermos, distinto tratamiento”.

“No hay enfermos, sino enfermedades”

Esta teoría propone las “enfermedades” como conjuntos de síntomas que se repiten de una forma similar en los distintos sujetos. Esto da lugar a la generalización del tratamiento, o tratamiento por el “nombre propio” de la enfermedad = “A distintos enfermos con los mismos síntomas, mismo tratamiento”.

“El todo es más que la suma de las partes”

Sumando estos dos puntos de vista, tendremos un criterio más amplio.
Esto es lo que ha logrado la homeopatía. Según su doctrina, la “enfermedad” es “una manifestación más” de un desequilibrio dinámico integral que afecta a todo el paciente, no solamente a los órganos que manifiestan esa “enfermedad”.
Parece un trabalenguas. De ahí la pregunta que da el título a esta nota: ¿De qué está enfermo el enfermo?

La enfermedad es un desequilibrio dinámico de la Energía Vital

La energía vital es la fuerza invisible (inmaterial) que anima al organismo (material).
Es la que hace que nuestros átomos de carbono, nitrógeno, hidrógeno, etc., no se comporten igual que en la materia inanimada. La que hace que el corazón siga latiendo, que el cerebro emita señales eléctricas, que los intestinos posean movimientos peristálticos, etc.

Cuando esta fuerza invisible está en equilibrio, todas las funciones orgánicas son armónicas y el paciente experimenta una especial sensación de bienestar.
Cuando la energía vital se desequilibra, la armonía de las funciones orgánicas se rompe y aparecen diferentes grupos de signos y síntomas, llamados “enfermedades”, cada uno según la causa desencadenante del desequilibrio.

Tipos de enfermedades

La energía vital puede desequilibrarse por causas externas (gérmenes, químicos, factores climáticos, traumatismos, etc.) o internas (herencia), dando lugar a dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas.

Las enfermedades agudas, son las de aparición súbita y curso rápido. Su evolución es pasajera, ya sea porque la energía vital puede volver espontáneamente al equilibrio o porque provocan la muerte del enfermo. El ejemplo más típico es el de las epidemias de enfermedades infecto-contagiosas. También en este grupo se ubican los resfriados, las insolaciones, las indigestiones, las crisis de ansiedad, etc.

Las enfermedades crónicas, son aquellas de “comienzo imperceptible”, de curso lento y “evolución solapada y progresiva”, que con el tiempo llevan al organismo a alejarse gradualmente del estado de salud. En este caso, la energía vital desgastada por este prolongado proceso de desequilibrio, no puede volver a equilibrarse por sí misma. Solo puede “permitir el desarrollo de estas enfermedades”, hasta la “destrucción final del organismo”. Ejemplos típicos son: la hipertensión, la diabetes, el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, etc.

La Salud es el equilibrio de la Energía Vital

La salud no es la mera “ausencia de síntomas”, sino el estado de equilibrio de la energía vital.

Como decía antes, cuando la energía vital está en equilibrio, hay armonía en toda función y sensación. Cuando está desequilibrada, aunque no haya síntomas que indiquen una “enfermedad” (en el sentido galénico, es decir con “nombre propio”), encontraremos alteraciones sutiles, como variaciones del humor, falta de energía, un leve insomnio, etc., etc., sensación de malestar.

Estas manifestaciones peculiares de sufrimiento, evidencian desequilibrio. La persona no se siente bien. Puede quejarse simplemente de que se siente enfermo y, tras extensas investigaciones, no se da con el “nombre” de una enfermedad, porque tal vez sus análisis y el examen físico están “dentro de los valores normales”.

¿Qué hacemos con este paciente? Debemos tratar su problema “desde la raíz”. Si solo aliviamos sus molestias (efectos) sin tratar su desequilibrio dinámico (causa, “raíz”), no tardará en aparecer una “enfermedad” con “nombre propio”.

“La única y elevada misión del médico es restablecer la salud de los enfermos…”

Mediante el tratamiento homeopático, utilizando sustancias cuyos efectos en el hombre sano sean similares al conjunto de síntomas del enfermo (Ley terapéutica de la Similitud), buscamos restablecer el equilibrio de la energía vital.

Gracias a la observación clínica, sabemos que en el caso de las enfermedades crónicas, quitar el grupo de síntomas actuales no garantiza devolverle la salud al enfermo.

Comparado con un automóvil, esto equivale a “romper la lamparita” del tablero en vez de solucionar el problema más profundo que dio origen a que ésta se encienda, como explica el Dr. Dana Ullman, médico homeópata estadounidense.

Cuando quitamos un conjunto de síntomas, si no modificamos el desequilibrio de la energía vital que los sustenta, tarde o temprano se manifestará alguna alteración en otra parte del organismo.

Tomemos como ejemplo un paciente al que se ha curado un eccema y que más adelante desarrolló un cuadro de asma bronquial, algo bastante frecuente en la práctica.

Según la medicina convencional, se ha “curado” la enfermedad “anterior” (eccema) y ahora hay que tratar esta “nueva” enfermedad (asma bronquial).

Según la homeopatía, se han suprimido los síntomas anteriores y aparecieron nuevos síntomas del mismo desequilibrio crónico de la energía vital.

Esto es como si en una manguera pinchada tapáramos la boca de salida. A su debido tiempo, veríamos salir el agua por cada lugar en donde esté pinchada. Solo cambia el lugar de manifestación. La causa primordial permanece intacta.

Al restablecer poco a poco la armonía de la Energía Vital mediante el tratamiento homeopático, la “enfermedad” (en sentido galénico) pierde su fundamento. Las estructuras y funciones recuperan la armonía y, finalmente, desaparecen los síntomas.

Cuando se efectúa una curación homeopática, el paciente, además, se siente libre y armónico en su mente y su ánimo. En el futuro, un simple resfrío o una erupción inocente, en lugar de una enfermedad cada vez más grave y destructiva, indicará que se ha vuelto a desequilibrar.

Es la evolución que solemos ver en nuestros pacientes y la que hemos experimentado cuando nos tocó estar “del otro lado del escritorio”.

Hasta aquí llego por el momento. Si querés concer más a fondo la homeopatía, tengo una propuesta que te va a encantar. Hacé click en el siguiente enlace para conocerla.

Ir a la propuesta

En este post he compartido mucha información, ¿te mareaste un poco?

Si te quedaron dudas o algo no está muy claro, por favor dejáme tu comentario.

También podés leer mis otros posts para comprender un poco más sobre cómo funciona la Homeopatía:

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Un abrazo

Características del tratamiento homeopático

El tratamiento homeopático busca equilibrar al paciente, curando su enferemdad desde la raíz. Utiliza dosis mínimas, infinitesimales, para minimizar los efectos adversos.

A continuación, te voy a contar en detalle sobre sus principales características.

Homeopaticidad

El tratamiento homeopático se basa en equilibrar al paciente física y emocionalmente con un medicamento que haya provocado en personas sanas un estado de desequilibrio similar al suyo. Esto es conocido como “homeopaticidad”.

En otras palabras, para curar de raíz tu desequilibrio psicofísico, la medicación debe tener el mayor grado de “homeopaticidad”.

Por ello, tengo que investigar los detalles más individualizantes de tus síntomas para encontrar la medicación más homeopática posible. Y cuando ésta actúe sobre tu organismo, va a desaparecer tu enfermedad y además te vas a sentir mejor emocionalmente, en equilibrio.

Eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad

Los síntomas son solo luces indicadoras de un desperfecto general en el funcionamiento de tu mente-cuerpo.

La verdadera enfermedad es ese desperfecto general que se ubica a nivel más profundo, energético, y afecta las sensaciones y funciones de tu mente-cuerpo. Por ello, eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad.

Si solamente te indico remedios que “quiten” tus síntomas físicos y “eliminen” tus molestias emocionales, sin corregir el desequilibrio energético del que dependen, es muy probable que te sientas mejor, pero eso sería como tapar las luces indicadoras del tablero de un vehículo. Tapás la luz y no solucionás el desperfecto que hizo que se encendiera, entonces, en el futuro vas a tener un problema más serio.

El objetivo del tratamiento homeopático es solucionar el desperfecto que hizo que se encienda esa luz indicadora. Eso se logra equilibrando a tu organismo con una sustancia capaz de desequilibrarlo de una manera similar.

La dosis hace al remedio

Las sustancias medicinales tienen una carcterística muy llamativa: su efecto varía según la dosis. Por este fenómeno, la misma sustancia puede provocar o hacer desaparecer un desequilibrio en el funcionamiento de tu organismo y emociones. Este es un principio de la naturaleza.

Te cuento algo que observamos frecuentemetne en pediatría con el té de manzanilla.

Es muy común que las madres les dan té de manzanilla a sus bebés para aliviar los cólicos que tienen durante la etapa de lactancia.

Una pequeña dosis de manzanilla puede aliviar esos cólicos de manera rápida y eficaz.

Sin embargo, si le llenan la mamadera de té, esta es una dosis muy elevada para un lactante o recién nacido y el efecto que produce es justamente un cuadro de: cólicos y distensión abdominal y una crisis de llanto, caprichos que pone casi violento al bebé.

Primero no dañar

Esto es lo primero que juramos los médicos el día que nos entregan el título y asumimos la responsabilidad de cuidar la salud de la sociedad.

La utilización de pequeñas dosis, infinitesimales, es exclusiva de la homeopatía. Uno de sus fundamentos es, precisamente, “primero no dañar”.

Otro, simplemente, obedece al principio de “energía de activación”, que postula que “la cantidad de energía necesaria para que se produzca una reacción química es la mínima”.

El tercero, es lo ya mencionado en el apartado anterior: el efecto de una sustancia varía según la dosis.

Siguiendo este razonamiento, no tiene sentido utilizar dosis elevadas que puedan provocar daños “extra” en los órganos del paciente.

Estas son algunas características fundamentales del tratamiento homeopático que deseo compartir con vos y tu familia para que puedan conocer los detalles de la homeopatía.

Si te quedó alguna duda o tenés alguna pregunta sobre este artículo, por favor dejame tu comentario más abajo.

Si te gustó esta nota, hay muchas más que podés leer en Homeopatía Dr. Parapar.

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Homeopatía: La Terapéutica de las “tres íes”

¿Has escuchado algo sobre la Homeopatía y querés conocer más? O, ¿Nunca has escuchado sobre ella?
Bueno. En este post te cuento de qué se trata esta maravillosa medicina natural.
Aunque comienza con “H”, la llamo… La Terapéutica de las “tres íes”

La 1ª “i”, de “Integral”

La homeopatía es una medicina integral porque considera al enfermo en su conjunto: cuerpo-mente-espíritu.

No tratamos órganos, no antidotamos síntomas. Nuestro único objetivo es curar al paciente de su enfermedad, tratando la causa, no los efectos.

Si me consultás porque tu hígado funciona mal, no te voy a decir que te esperes en la sala mientras interrogo y examino a tu hígado! Te voy a estudiar entero, tal como viniste.

No veré tu “parte afectada”, sino el todo. Estudiaré cada parte, sin perder de vista que todas funcionan de manera integrada. Independiente pero integrada.

Por eso es que sostengo que la homeopatía es una medicina integral.

Para enterarte más en profundidad sobre este enfoque integral, te recomiendo leer: ¿De qué está enfermo el enfermo?

La 2º “i”, de “Individual”

Al abordar tu caso desde la concepción que sos un todo indivisible, te individualizo.

Cada individuo muestra la enfermedad de una manera diferente a otro que padece lo mismo. Por ejemplo: Pueden haber 5 personas con gripe.

  • “A” tiene grandes dolores corporales y está muy decaido. Tiene pocas secreciones respiratorias y mucha sed. Su cuadro se fue desarrollando lentamente hasta que ha empeorado mucho al cabo de una semana y amenaza la bronquitis o la neumonía. Se lo ve muy irritable, a pesar de su debilidad.
  • “B” tiene fiebre de casi 40ºC y está también muy débil, tanto que al intentar levantarse empalidece y se desmaya, o casi. Pero no puede estar quieto, está agitado, con un temor irracional a la muerte.
  • “C” no solo tiene fiebre de 40ºC sino que tiene delirios, sobre todo con animales salvajes y cosas horribles. Está todo colorado e irradia calor a varios centímetros del cuerpo. Pero no suda, salvo las partes que apoyan en la cama. Tiene sed. Pero cuando intenta tragar líquidos tiene un espasmo en la garganta.
  • “D” apenas si tiene unas líneas de fiebre y está totalmente postrado. Pero cuando orina bastante se siente mejor. Tiene la cara toda hinchada, abotagada. La mente embotada. Gran debilidad muscular y sensación de parálisis. Últimamente se lo veía muy cobarde, especialmente ante los exámenes o compromisos que debía enfrentar.
  • “E” ha caído rápidamente en cama, con unos dolores tremendos. Le duele de la punta de la cabeza a los pies. Son dolores en los huesos, como si estuvieran quebrados o hubiese sido molido a palos. No puede casi estar acostado, por la sensación de que cada hueso está golpeado o magullado. Su estado impresiona muy malo. Se queja y grita por los dolores. No tolera el mínimo movimiento ni toser. Ambas cosas empeoran sus dolores. A pesar de eso, está ansioso y no puede estar quieto, se queja y se desespera

En los ejemplos anteriores, el “nombre” de la enfermedad es “gripe”. Cada paciente no muestra “la” gripe, sino “su” gripe. Es decir, cada signo y síntoma de esta enfermedad, tiene un tinte personal, una modalidad característica propia de cada individuo que la padece. Por supuesto que cuando estas modalidades coinciden en varios sujetos con la misma enfermedad, todos ellos deberán tomar el mismo medicamento.

Sin embargo, aunque el “nombre” de la enfermedad sea el mismo, si los pacientes presentan modalidades características diferentes, cada uno recibirá un remedio diferente.

Por eso la homeopatía es un tratamiento individual, personalizado.

La 3ª “i”, de “Independiente”

La homeopatía es independiente de otros sistemas terapéuticos porque tiene su propia base científica y sus propios medicamentos.

Hay quien dice: “Medicina hay una sola, la homeopatía es una terapéutica”.

Tiene razón. La medicina es la ciencia y parte de lo que ella abarca es la terapéutica.

Cada médico es libre de decidir qué terapéutica aplicar en los enfermos, según su experiencia o elección. Cada terapéutica tiene sus bases y fundamentos y su propia farmacología.

Hay tres conceptos que son muy importantes para comprender las bases de la homeopatía:

  1. Ley de similitud
  2. Remedio único
  3. Dinamización

Ley de Similitud

La Ley de similitud es lo que le da el nombre a la homeopatía (homeo: similar; patía: enfermedad). Significa “curar con lo similar”. Es decir, dar al paciente un remedio que haya producido un conjunto de signos y síntomas similares a los de su enfermedad, pero en personas sanas.

El remedio único

Lo que acabo de contarte, es justamente la base de por qué utilizamos frecuentemente un remedio único. Tomamos la enfermedad en su conjunto, con todos sus síntomas y elegimos un solo remedio que haya producido un conjunto muy similar en personas sanas.

Es el conjunto lo que importa, no los síntomas aislados. Otra vez, el criterio integral.

Y, la mayoría de las veces, dos remedios no harán mejor trabajo que uno. En homeopatía “más” no es “mejor”. Por el contrario, utilizar varios remedios, por lo general, es contraproducente.

Dinamización

La dinamización es la técnica de preparación de los remedios homeopáticos. Consiste en diluir la sustancia a concentraciones mínimas y someter a fricción las diluciones, mediante sacudidas vigorosas.

Esto provoca un cambio en las propiedades físicas de las sustancias, no en la composición química.

Si deseas conocer más sobre los remedios homeopáticos, qué son y cómo se preparan, lee mi post: “¿Cómo están hechos los remedios homeopáticos?”

Bien hasta aquí te he mencionado las “tres íes” de la homeopatía.

Hay mucho más para hablar, pero lo dejaré para otros posts.

Ahora me gustaría que me ayudes a escribir sobre lo que te interesa de la homeopatía.

Por favor responde la siguiente pregunta en el hilo de comentarios debajo de este post:

¿Qué más te gustaría saber acerca de la homeopatía?

Espero tu respuesta!

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Un gran abrazo

La Homeopatía: Una Medicina Eficaz, Segura y Económica

La Homeopatía es una medicina natural, un sistema médico-terapéutico independiente creado hace más de 200 años, con sus propias bases y fundamentos científicos.

En este post voy a contarte tres aspectos que la hacen una medicina de primera elección.

1. La Homeopatía es una medicina eficaz

Así lo demuestran los estudios científicos realizados desde sus orígenes hasta la actualidad.

Por ejemplo, un estudio muy respetado en Europa, el “EPI3-LASER”.

Este estudio realizado en Francia, incluyó 4 sub-estudios y más de 11.000 pacientes que consultaron a médicos convencionales, homeópatas y mixtos por cuadros de molestias musculares, infecciones de vías respiratorias altas, trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Según este estudio, los pacientes tratados por los médicos homeópatas tuvieron una mejoría clínica similar a la de los que fueron medicados por los médicos convencionales.

Seguro te preguntarás:

Si los resultados clínicos son similares a los de la medicina convencional, ¿cuál es el beneficio de tratarse con homeopatía?”.

Te lo explico en los siguientes puntos

2. La Homeopatía es una medicina segura

Tomando como referencia el mismo estudio, los pacientes tratados con homeopatía usaron menos de la mitad de antiinflamatorios no esteroideos -AINEs-(aspirina, ibuprofeno, paracetamol, etc.) y utilizaron menos antibióticos y antifebriles/antiinflamatorios para las infecciones del tracto respiratorio, en comparación con aquellos que consultaron a médicos convencionales.

El Dr. Peter Fischer, fallecido en 2018 y quien fuera médico homeópata de la reina Elizabeth II, publicó lo siguiente artículo en la web de la Faculty of Homeopathy del Reino Unido:

Este hallazgo es de considerable importancia en el ámbito de la salud pública, dado que la resistencia a los antibióticos es un problema mayor a nivel mundial hoy en día”.

Al tomar menos AINEs y antibióticos, los pacientes medicados con homeopatía sufren menos efectos adversos durante el tratamiento.

A las dosis acostumbradas, los remedios homeopáticos carecen de efectos adversos, o estos son muy leves. Por este motivo, pueden utilizarse con mucha seguridad en bebés, niños y embarazadas.

Esto hace que la Homeopatía, además de eficaz, sea una medicina más segura.

3. La Homeopatía es una medicina económica

Cuando comparás precios, los remedios homeopáticos resultan, a menudo, la mitad más económicos que los convencionales.

Como no utilizamos drogas sintéticas, el costo de producción es mucho menor.

Además, como en los tratamientos homeopáticos se utiliza muy frecuentemente un solo medicamento por vez, el costo es aun más bajo que el de tratamientos convencionales.

Si tenés una faringitis con fiebre, decaimiento, dolores musculares y tos, un solo remedio homeopático puede curarte.

En vez de usar uno para la fiebre y los dolores musculares, otro para la tos y un antibiótico por la infección, en homeopatía utilizamos un remedio que cure el cuadro completo.

Eficacia, seguridad y bajo costo. Estas tres características de la homeopatía hacen que cada vez más personas la elijan para curar sus enfermedades y ganar en salud.

Si este artículo te ha sido útil, podés dejarme tu opinión en la sección de comentarios.

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