¿El “Teronac” es un remedio homeopático?

Hay personas que dicen ser homeópatas y recetan pastillas para adelgazar. Uno de los más recetados es el “Teronac”. En este post te cuento qué es en realidad este fármaco y si realmente es un medicamento homeopático o no.

Todos los días recibo consultas de pacientes que desean verme para que les recete “pastillas para adelgazar”. Mi respuesta es siempre la misma: “No hago ese tipo de tratamientos, la homeopatía no es un tratamiento para adelgazar” y les comparto las publicaciones que he escrito sobre el tema.

Recuerdo que una vez, en una red social, una señora que vive en una provincia de la cordillera de los Andes, me preguntó si yo podía enviarle “Teronac” por encomienda, porque el “homeópata” que se lo había recetado hacía unos años ya no atendía en su zona.

Yo no conocía ese nombre “Teronac”, aunque sabía que NO ES un remedio homeopático. Cuando fui a buscar en el vademécum, encontré que Teronac era una marca registrada de un fármaco alopático llamado Mazindol.

El Mazindol no es un remedio homeopático

Este fármaco es un inhibidor del apetito, elaborado sintéticamente en laboratorios comunes, no homeopáticos.

Por lo tanto, no se trata de un remedio de la homeopatía, sino de la medicina oficial, conocida como “alopatía”.

La medicina alopática utiliza varios principios terapéuticos. El más común es “contraria contrariis curentur” (en latín: “lo contrario es curado por lo contrario”). Según este principio, para tratar al paciente se utilizan remedios que en las personas sanas hayan provocado síntomas contrarios a los suyos.

Por lo tanto, el Mazindol, o Teronac, como quieras llamarlo, es utilizado para suprimir el apetito, por esos “pseudo-homeópatas” que recetan “pastillas para adelgazar”, usurpando el título de homeópatas y desprestigiando el buen nombre de la homeopatía.

Inhibidores del apetito más famosos

Como te decía antes, el Mazindol pertenece al grupo de los fármacos inhibidores o supresores del apetito.

Sin embargo, no es el más conocido. O, al menos, no es tan conocido como las anfetaminas, que son las principales representantes de este grupo de fármacos.

Las anfetaminas son muy conocidas hoy en día por una famosa serie en la que el personaje principal monta una “cocina” de metanfetamina. Sin embargo, han sido las principales drogas utilizadas para suprimir el apetito por los “pseudo-homeópatas recetadores de pastillas para adelgazar”.

Como dice en MedLine Plus, las anfetaminas son legales cuando las receta un médico e ilegales cuando se utilizan sin receta. Su uso ilegal no es precisamente para inhibir el apetito, sino como estimulante del sistema nervioso central, es decir, para estar más activo o alerta.

Además, provocan un estado de alegría, euforia, falsa seguridad en sí mismo y mayor sociabilidad, similares a los efectos iniciales del alcohol, acompañado de mayor claridad de los pensamientos, más intensa que la que se logra con grandes dosis de café.

Las anfetaminas tienen efectos muy perjudiciales sobre la salud, especialmente sobre el aparato cardiovascular y las funciones cerebrales, por lo cual son drogas altamente peligrosas.

Además, son excesivamente adictivas, generando depenencia psicológica y física. Por ello, al suspenderlas vas a sufrir casi invariablemente de síndrome de abstinencia. Y si las estabas tomando para bajar de peso, un efecto rebote, en el que vas a aumentar más kilos de los que bajaste.

Nada de esto tiene que ver con la homeopatía.

Te lo cuento nada más porque me interesa tu salud y tu vida. No quiero que te sigan engañando diciéndote que estás haciendo un tratamiento homeopático y, en realidad, te están dando anfetaminas o mazindol, con sus graves consecuencias sobre tu organismo.

Los efectos adversos del Mazindol

Según el vademécum, el mazindol actúa como una amina simpaticomimética, estimulando el sístema nervioso central (los nervios y cerebro), lo cual aumenta su ritmo cardíaco y presión arterial y reduce el apetito.

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comúnes de nuestro tiempo y tiene rasgos hereditarios. El Teronac eleva la presión arterial, por lo cual si tenés una predisposición genética, al consumir este fármaco podrías desarrollar esta enfermedad a muy temprana edad, con un costo altísimo para tu corazón, arterias, cerebro y riñones.

Además, este fármaco provoca la elevación de la presión ocular, pudiendo generar glaucoma de ángulo estrecho y complicando la evolución y tratamiento de esta enfermedad en pacientes que ya la padecen.

Finalmente, los efectos adversos más comunes del Teronac son:

  • sequedad de la boca
  • nerviosismo
  • constipación
  • alteraciones del sueño.

En resumen, el Teronac (Mazindol) no es un remedio homeopático, sino una droga sintética convencional. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la medicina homeopática.

No te dejes engañar por las personas inescrupulosas que buscan lucrar a costillas de tu salud.

Si necesitás bajar de peso, consultá a un especialista en Nutrición. Ellos son los profesionales indicados para ayudarte con tu problema.

Un tratamiento homeopático integral puede complementar la tarea del Nutricionista. Tenés que asegurarte de que te lo indique un médico homeópata que haya completado tanto la carrera de medicina, como el posgrado de homeopatía.

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¿Qué enfermedades se pueden tratar con homeopatía?

Si querés tratarte con homeopatía por una enfermedad específica y no sabés si en realidad esta medicina puede ayudarte, despejá tus dudas leyendo este post hasta el final.

La homeopatía es una medicina muy nombrada pero poco conocida. Quiero decir que muchos hablan de ella pero pocos conocen verdaderamente sus alcances.

Seguramente, escuchaste que alguno de tus conocidos fue al homeópata por un problema de alergia, otros por una piedra en la vesícula, un cólico renal, hígado graso, diabetes, anemia….

Y después de escuchar estos ejemplos, no sabes cuál enfermedad es la especialidad de la homeopatía.

Espero no decepcionarte con mi respuesta. Es que la homeopatía no se especializa en el tratamiento de una sola enfermedad o un grupo de enfermedades en particular.

Enfermedades no quirúrgicas

Con la homeopatía pueden tratarse a las personas que tengan todo tipo de enfermedades, las cuales no requieren cirugía.

Alergias, artritis, infecciones agudas y crónicas, problemas metabólicos, enfermedades circulatorias, autoinmunes y un largo listado, que incluye enfermedades tan graves como el cáncer, pueden tratarse con la terapéutica homeopática.

Quizá no utilizando solamente la homeopatía, sino combinando con otras terapéuticas que pueden ser la medicina convencional, la fitomedicina, las terapias florales, acupuntura, ayurveda, etcétera.

Lo cierto es que en la mayoría de las enfermedades comunes, el tratamiento homeopático podría ser tranquilamente la primera opción, sólo que no es aceptado por el grueso de la comunidad médica.

Medicina basada en la evidencia

Muchos médicos mal informados creen que no hay evidencia científica de los efectos de los tratamientos homeopáticos, por eso desaconsejan su uso.

Sin embargo, desde su aparición como sistema terapéutico la homeopatía se ha basado en evidencia científica muy sólida y no escasean los ensayos clínicos estandarizados según las normas acordes los cánones de la ciencia contemporánea.

Por eso, si querés empezar un tratamiento homeopático, porque viste los resultados en otras personas conocidas o de tu entorno familiar, mientras tu problema no requiera de cirugía, podés consultar ahora mismo a un médico homeópata.

Te recomiendo que te asegures que sea médico graduado y que haya completado sus estudios de posgrado en medicina homeopática.

La Homeopatía NO ES un tratamiento para adelgazar

Hay muchas personas que creen que la homeopatía es una medicina para bajar de peso o que el homeópata te da pastillas para adelgazar, sin embargo, esto no es así, cómo te lo explico en los siguientes posts:

Como ves, hay mucha confusión y desinformación acerca de la homeopatía. Si querés saber más sobre ella, también podés leer estos posts:

¿Te resultó útil este post? Si tenés dudas o preguntas, por favor dejáme tu comentario.

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¿El homeópata es médico?

La homeopatía es una terapéutica dentro de las ciencias médicas, por eso debe ser ejercida por médicos.

El médico es quien conoce los detalles del funcionamiento del cuerpo, las enfermedades y cómo tratarlas.

Por eso el homeópata debe primero formarse como médico y luego estudiar la carrera de homeopatía.

La carrera de homeopatía, ¿dónde se estudia?

En la Argentina no existe la carrera de homeopatía en las universidades, salvo en la Universidad Maimónides. Fuera de esto, existe solamente como un posgrado para médicos.

Estos posgrados son dictados por instituciones privadas.

Las tres más importantes en nuestro país son la Asociación Médica Homeopática Argentina (AMHA), la Escuela Médica Homeopática Argentina (EMHA) y el Centro de Estudios Médicos Homeopáticos Hahnemanniano de Córdoba (CEMHHCba).

Si no es médico, no puede recetar medicamentos

De acuerdo con la legislación argentina se debe cumplir con este requisito para poder recetar cualquier tipo de remedios.

Esta disposición hace que los pacientes tengan más seguridad a la hora de poner su salud y sus vidas en manos de otras personas.

Una persona que recete remedios sin ser médico está cometiendo el delito de ejercicio ilegal de la medicina y puede ir a la cárcel por ello.

Por eso, si estás buscando un homeópata, lo primero que tenés que fijarte si es médico.

En segundo lugar, te tiene que garantizar que haya completado la carrera de homeopatía en una institución habilitada por el gobierno.

No te dejes engañar por falsos homeópatas que dicen ser especialistas en esta medicina pero no han completado su formación.

Buscá un verdadero médico homeópata, que tenga título de médico y que haya completado su posgrado en homeopatía.

Si tú homeópata cumple estos dos requisitos, podés quedarte tranquilo de que reúne las condiciones para atender tus problemas de salud que estén dentro de la esfera de acción de esta medicina.

Bien, esto es todo por hoy.

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La “enfermedad” individual

El objetivo del tratamiento homeopático es devolver el equilibrio a la Energía Vital. Para lograrlo el homeópata debe comprender primero la “enfermedad” individual.

Supongamos que hay varios pacientes con una misma enfermedad,

Todos van a tener un conjunto de signos y síntomas comunes, por eso se les diagnosticó “esa” enfermedad.

Sin embargo, en cada paciente vamos a encontrar modalidades peculiares de cada uno de esos signos y síntomas.

Te lo explico mejor con un ejemplo

La enfermedad “migraña” se caracteriza por:

  • dolor de cabeza
  • de aparición periódica
  • o ante ciertos estímulos,
  • precedido o no de un “aura”,
  • y que puede ir acompañado de otros síntomas, como vómitos, mareos, fotofobia, etc.

Hay pacientes con diagnóstico de “migraña” cuyo dolor aparece cada semana, o cada 2 semanas, o previo a las menstruaciones. En otros no sigue ningún patrón. Cada paciente tiene su propio patrón de periodicidad.

En algunos, el dolor aparece por usar mucho la vista, otros por exponerse al sol, otros por desarreglos de comidas, otros que les aparece por todas estas causas y también por el café, otros por el alcohol, etc. Cada paciente tiene su propia “paleta de desencadenantes” de migraña.

En cuanto al tipo de dolor, hay algunos que lo sienten como una pulsación, otros como una puntada arriba del ojo, otros como que el cerebro está agrandado, etc., y todas las combinaciones que se te ocurran. Cada paciente tiene su propio tipo de dolor de cabeza migrañoso.

El aura en algunos puede ser una sensación en el estómago, otro puede ver un halo de color alrededor de las luces, otro como si fuera a evacuar los intestinos, etc. Cada paciente tiene su propia aura migrañosa.

A algunos les molesta mucho la luz (fotofobia) y a otros no. Unos vomitan durante el dolor de cabeza y otros no lo hacen. Puede ser que a alguno no le moleste la luz, pero que tenga mareos. Etcétera, etcétera. Cada paciente tiene sus propios síntomas concomitantes dentro de su cuadro de “migraña”.

Si sumamos todos los síntomas “propios” de cada paciente migrañoso, parecería que son todas enfermedades diferentes, aunque con rasgos comunes. Y de hecho es lo que son para la Homeopatía. Cada paciente con diagnóstico de “migraña” tiene su “migraña individual”, por así decirlo.

La enfermedad individual permite realizar un tratamento personalizado

Esos síntomas individuales son los indicadores de lo que llamo “enfermedad” individual. Y son los más importantes para encontrar el medicamento simillimum.

Resumiendo, el simillimum es el remedio que produjo en personas sanas una enfermedad lo más similar posible a la del enfermo.

Esa mayor similitud debe darse respecto de los síntomas y signos de lo que llamé “enfermedad individual”, como el ejemplo de la “migraña”.

Cuando el paciente toma su medicamento simillimum, su enfermedad se curará de manera “suave, rápida y permanente”, como lo demuestran las innumerables experiencias clínicas a lo largo de los 200 años que existe la Homeopatía.

La individualidad es fundamental para curarte

Para poder devolverte la salud con el tratamiento homeopático, es más importante que yo pueda determinar cómo manifiesta todo tu ser -cuerpo, mente y espíritu- el estado de desequilibrio vital.

En otras palabras, tengo que hallar:

  • Los síntomas más tuyos, esos que no compartís con la mayoría de otros pacientes con el mismo diagnóstico
  • El medicamento que haya enfermado de manera similar a personas sanas

Por eso, frecuentemente, cuando las personas me preguntan: “Doctor, ¿qué puedo tomar para la tos? (o la gastritis, las náuseas, el dolor de cabeza, etc.)”, mi respuesta es: “La homeopatía no tiene remdios para el nombre de tu enfermedad, sino para tu caso en particular”.

Es un concepto muy importante el de la individualidad. Cada persona es única. Cada enfermo es único. Su trataminento también es único, ajustado a su individualidad.

Bien, hoy termino aquí con este tema.

Espero que te sea útil para comprender un poco más sobre la Homeopatía.

Si te quedaron dudas o preguntas, por favor dejame tu comentario más abajo.

También te recomiendo que leas estas otras publicaciones para seguir conociendo más la Homeopatía:

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¿Qué es el medicamento “simillimum”?

Es el que desea encontrar todo homeópata para curar al paciente de su enfermedad. En este post te cuento por qué es tan importante comprender “la enfermedad individual” en el paciente para encontrar el medicamento simillimum.

La enfermedad más similar en personas sanas

Este es el requisito que debe cumplir un medicamento para ser considerado el “simillimum”.

Estrictamente, en latín, “simillimum” significa “el más similar”. Por lo tanto, el simillimum es el remedio que en las personas sanas produjo la enfermedad más similar a la que tiene el paciente.

Esto se debe a que la Homeopatía cura al enfermo gracias a la Ley de Similitud “similia similibus curentur” (en latín: lo similar se cura con lo similar).

Para que comprendas mejor qué es el simillimum tengo que explicarte primero a qué se considera enfermedad en homeopatía, que es un poco diferente del concepto de la medicina oficial.

La enfermedad no es solo un conjunto de signos y síntomas

Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino meramente sus efectos o consecuencias.

Es decir, son “luces indicadoras” de un desperfecto, que nos permiten reconocerlo y diferenciarlo de otros.

Por ejemplo, los síntomas de la fibromialgia son bien diferentes a los de la insuficiencia cardíaca. Los de la artritis reumatoide son muy distintos de los de la epilepsia. Los de la gota, nada que ver con los de la esquizofrenia.

Como podés ver, todas estas y las demás enfermedades se manifiestan mediante signos y síntomas que las diferencian de otros procesos patológicos.

Sin embargo, pensar que esos signos y síntomas son la enfermedad en sí misma, sería equivalente a pensar que el testigo indicador de falta de combustible es en sí mismo la falta de combustible.

Y tratar de suprimir esos signos y síntomas, sería como tapar o eliminar el testigo y pensar que se solucionó el problema, sin necesidad de cargar combustible.

El sentido común nos dice que esto no tiene mucho sentido.

No obstante, es justamente lo que hace la medicina oficial. Se ocupa de eliminar los signos y síntomas.

Puede ser que quite los síntomas de artritis reumatoidea, o los de la hipertensión, la insuficiencia cardíaca, la gota, la esquizofrenia, mientras estás tomando sus remedios. Pero al suspenderlos, los síntomas reaparecen.

Si destapás el testigo indicador de falta combustible, seguirá encendido, a menos que soluciones el problema que hace que esa luz se encienda, es decir, a menos que llenes el tanque.

Esto es lo que hace la Homeopatía. Busca solucionar el desperfecto que origina los signos y síntomas.

El desequilibrio de la Energía Vital

Para la anatomopatología y fisiopatología oficiales, el desperfecto que genera los signos y síntomas está a nivel de las de las células, tejidos y órganos y es provocado por una “noxa”.

La “noxa” es un agente, externo o interno, que tiene la capacidad de alterar las funciones de las células, tejidos u órganos.

Por lo tanto, los tratamientos convencionales apuntan a evitar los efectos de las noxas, ya sea evitando el contacto con ellas o bloqueando sus efectos nocivos.

Por tomar un ejemplo, en la artritis reumatoide, tu cuerpo “ataca” a tus propias articulaciones usando el mismo mecanismo que utiliza contra los gérmenes causantes de enfermedades infecciosas, es decir, tu sistema inmune -tus defensas-. Esta sería la “noxa”.

Entonces, el tratamiento convencional buscará evitar esta reacción, con remedios que bloqueen tus defensas. O sea, tapan el indicador sin solucionar el desperfecto.

En cambio, para la Homeopatía, el desperfecto está en un nivel “no-material” y es a ese nivel que va a actuar para curarte.

O sea, siguiendo con el ejemplo de la artritis reumatoide, va a solucionar el “por qué” tu cuerpo se está defendiendo de tus articulaciones. Una vez solucionado esto, las articulaciones se desinflaman.

¿Qué quiere decir que el desperfecto está en “un nivel ‘no-material'”?

Quiere decir que no está en las células, ni en los tejidos, ni en los órganos.

Éstos son simplemente los “lugares donde se manifiesta” el desperfecto, pero no son el desperfecto en sí mismo.

En realidad, el desperfecto está a nivel de tu Energía Vital.

La Energía Vital es la “causa” por la cual funcionan todas las células, tejidos y órganos. Y todos los seres vivientes.

En otras palabras, cada célula, tejido u órgano “funciona” porque tiene “vitalidad”. Esa vitalidad no proviene de su materia, porque si no, después de la muerte seguirían funcionando.

Todos sabemos que no es así. Después de la muerte, dejan de funcionar todos los órganos, tejidos y células. En otras palabras, dejan de obedecer a las “leyes de la vida” y empiezan a obedecer a las “leyes de la materia sin vida”.

La vitalidad proviene de la Energía Vital, que es el principio inmaterial que anima al organismo viviente.

Mientras estás vivo, todo funciona.

Entonces, puede que funcione bien o mal. Si tu cuerpo funciona bien, se llama salud. Si funciona mal, se llama enfermedad.

Como la que le “da la órden” para que funcione es la Energía Vital, entonces cuando algo funciona mal, la falla está a nivel de esta Energía y no en el órgano, tejido o célula en sí mismo.

Siguiendo este razonamiento, eso es lo que se debería solucionar para que, no solamente desaparezcan los signos y síntomas (enfermedad), sino que el organismo recupere su normal funcionamiento (salud).

Y esto es lo que hace la Homeopatía.

En conclusión, para la Homeopatía:

  • La “verdadera enfermedad” es el desequilibrio de la Energía Vital.
  • Éste se manifiesta mediante alteraciones en la función y/o estructura de las células, tejidos y órganos (signos y síntomas)
  • Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino sus efectos
  • Las células, tejidos y órganos que presentan signos y síntomas son los lugares donde se manifiesta la enfermedad, tampoco son la enfermedad en sí misma
  • Para curar al enfermo hay que equilibrar su Energía Vital
  • Esto se logra con el medicamento simillimum
  • Que es el que provocó un desequilibrio similar al del enfermo en las personas sanas

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¿Las “dosis homeopáticas” son realmente efectivas?: Cuatro Principios que explican su efectividad

El tema más cuestionado a la Homeopatía por la medicina oficial es el de las “dosis homeopáticas”. Según el criterio materialista de la medicina oficial, dosis tan pequeñas no podrían hacer ningún efecto y, tomar un remedio en dosis homeopáticas, sería equivalente a tomar agua o azúcar.

En este post te voy a contar cuatro principios que explica cómo es que las “dosis homeopáticas” son tan efectivas a pesar de estar altamente diluidas.

1. La cantidad no hace a la cualidad

Una gota de pintura blanca es de color blanco. Diez gotas de pintura blanca son de color blanco. Un centenar de litros de pintura blanca también serán de color blanco.

Una gota, diez gotas, cien litros son la cantidad. El color blanco es la cualidad. Por más que uno siga agregando o quitando “cantidad” de pintura de color blanco, su “cualidad” seguirá siendo la misma. Jamás pasará a ser roja o verde, ni de ningún otro color.

Este el primer principio que tenés que tener en cuenta para comprender cómo actúan las llamadas “dosis homeopáticas”.

En la composición de los remedios homeopáticos, la cantidad del producto original no puede detectarse porque está altamente diluido. En otras palabras, la concentración química de la sustancia original es indetectable.

Este fenómeno se observa en varios tratamientos de la medicina convencional. La magnetoterapia, la radioterapia para el cáncer, los tratamientos con luz ultravioleta, entre otros, se realizan valiéndose de las propiedades físicas de los elementos utilizados. En ellos tampoco existe una sustancia químicamente activa que intervenga. En otros términos, son tratamientos con “energía”.

¿Puede negarse la acción terapéutica de estos tratamientos por el simple hecho de no intervenir una “sustancia químicamente activa”? Debido a la evidencia en el campo de la terapéutica y la investigación, resulta imposible negar dichos efectos. Éstos son análogos a los efectos de las dosis homeopáticas, lo cual también ha sido demostrado clínicamente y mediante investigaciones en animales, plantas, células y microorganismos.

De este se desprende el siguiente principio.

2. El organismo viviente puede ser influenciado sin necesidad de una sustancia químicamente activa

Según la farmacología convencional, una droga (sustancia químicamente activa) puede actuar sobre el organismo porque existe previamente un mecanismo en el cual ella interviene como estimulante o inhibidora.

Una droga es una sustancia químicamente activa y, como tal, está compuesta por moléculas. Los experimentos que realiza la farmacología convencional, sean in vitro, en animales o en enfermos, apuntan a demostrar la eficacia de dicha sustancia químicamente activa para modificar tal o cual proceso fisiológico o patológico preexistente y que no ha sido provocado por esa misma sustancia.

Sin embargo, la fisiología no solo se modifica por sustancias químicas.

Además de los tratamientos que mencioné antes, hay situaciones o asuntos que modifican tu fisiología.

Un susto, por ejemplo, hace que tu cuerpo libere adrenalina y que aumenten tus frecuencias cardíaca y respiratoria, que se contraigan tus pupilas y aumente tu presión arterial, entre otras reacciones.

Da igual si te asustaste por presenciar un hecho real, ver una escena de una película de terror, tener una pesadilla o por tu propia imaginación.

¿Qué sustancia químicamente activa emiten este tipo de situaciones?

Ninguna. Son solo estímulos para tus sentidos, sin ninguna sustancia químicamente activa que intervenga entre dicho estímulo y los órganos de tus sentidos.

Sin embargo, todos esos estímulor harán que se desencadene una cascada de eventos fisiológicos que terminan en la liberación de adrenalina por las glándulas suprarrenales, con todos sus efectos correspondientes.

No es chiste el tema de los sustos. Inclusive hay personas que han tenido convulsiones y hasta infarto agudo de miocardio o un paro cardíaco por un susto.

Con este ejemplo y muchos otros similares podemos hacer al menos dos conclusiones:

  • Las sustancias químicas (fármacos, tóxicos, etc.) son una de las tantas influencias que pueden modificar la fisiología
  • Así como una influencia en la que no interviene una sustancia química (fármaco, tóxico, etc.) puede enfermarte o incluso provocar tu muerte, hay otras que pueden mejorar tus síntomas o curarte

Veamos un tercer principio

3. E = mc2

“La Energía (E) es igual a la masa de un cuerpo (m) acelerada al cuadrado de la velocidad de la luz (c2). Esta famosa ecuación de Einstein establece que existe una igualdad entre la materia y la energía.

En otras palabras, la materia es lo mismo que la energía, pero en un estado más condensado. O, lo que es lo mismo, la materia es, en esencia, “energía potencial”. Solo que como la podemos “ver y tocar” la llamamos “materia” en vez de “energía”.

La ecuación de Einstein nos demuestra que una pequeña cantidad de materia posee una enorme energía potencial. Esto fue demostrado por él mismo con la fisión nuclear, en la que “romper” el núcleo de un átomo de uranio produce la misma energía que quemar una tonelada de leña. O sea, una enormidad de energía contenida en un solo átomo sumamente diminuto.

De esto se desprende el siguiente principio.

4. No es necesario una gran cantidad de materia si se puede liberar su “energía potencial”

Esto es lo que hace la técnica farmacológica con la que se preparan los remedios homeopáticos: libera su energía potencialmente curativa y, entonces, no es necesario utilizar tantos “miligramos” de medicación para lograr un efecto terapéutico. Esto ha sido demostrado in vitro e in vivo en numerosos estudios, como el Estudio de Cohorte EPI3 y otros que podés leer en sitios como el de la Liga Médica Homeopática Internacional, Google Académico, Pubmed.gov, etc.

El polen del musgo Lycopodium clavatum, es considerado inerte por la medicina oficial. En la época de Hahnemann, padre de la Homeopatía, se lo usaba para dos cosas bastante disímiles:

  • Para hacer “efectos especiales” en obras de teatro
  • Para recubrir los comprimidos de medicamentos demasiado irritantes

El primer uso era por su alta combustibilidad. Se lo llamaba “azufre vegetal” y se lo usaba para imitar relámpagos en las obras de teatro.

El segundo uso era porque se lo consideraba inerte, es decir, que no poseía efectos medicinales. Entonces lo usaban para hacer comprimidos recubiertos y disminuir los efectos tóxicos de los mismos.

En verdad, en su estado bruto, el polen del Lycopodium carece de efectos medicinales.

Sin embargo, es uno de los medicamentos más potentes y de más amplio espectro que posee la homeopatía. Puede utilizarse en pacientes con enfermedades tan variadas como eccemas, neumonías, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca, colon irritable y muchas más.

Esto se debe a que la técnica farmacológica homeopática es capaz de liberar su energía potencial.

Te cuento más sobre esta técnica en el siguiente post:

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

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¿La Homeopatía es un tratamiento para adelgazar?

Esta es la pregunta Nº1 que me hacen cuando cuento que soy médico homeópata. Existe una gran confusión sobre este punto, al menos en el medio en que trabajo. ¿La Homeopatía es o no un tratamiento para adelgazar? Espero que puedas responder por vos mismo esta pregunta al terminar de leer este post.

Una pequeña historia personal

Recuerdo que, cuando todavía iba a la escuela primaria, estaba un poco confundido con respecto a la Homeopatía.

Conocía dos tipos de “homeópatas”: unos que te daban “globulitos” cuando tenías fiebre, o diarrea, o estabas enfermo de alguna otra cosa y otros que le daban a mi mamá unas pastillas de colores para adelgazar.

Los primeros eran doctores que te revisaban de los pies a la cabeza y te hacían preguntas raras, como “qué le gusta comer?”, o “en qué posición duerme?”, o “cómo es su transpiración?”. Te hacía tantas preguntas que la consulta no terminaba más, duraba como una hora.

Los segundos, de acuerdo a lo que contaba mi mamá, te atendían en 5 minutos, solo te pesaban y te preguntaban si eras alérgico a algún remedio o si tomabas psicofármacos.

También recuerdo que, cuando yo me enfermaba y tomaba esos globulitos que me daba el doctor, me curaba en seguida. Encima, los remedios eran muy ricos, porque eran dulces.

Sin embargo, los remedios que tomaba mi mamá, no me los dejaban tomar a mí, que era medio gordito y quería ver si podeía bajar de peso. Esos remedios parecían pastillas comunes, como las aspirinas o las que tomaba mi abuela para la epilepsia.

Cuando mi mamá tomaba esos remedios para adelagazar, bajaba 10 kilos en un mes. Mi papá decía que era porque tenían “anfetaminas” y remedios para calmar la ansiedad. Yo no tenía idea qué eran esas cosas.

Lo curioso era que cuando mi mamá dejaba de tomar esas pastillas, aumentaba 20 kilos y andaba muy enojona.

Otra cosa que me hacía confundir, era que los “globulitos” que yo tomaba cuando me enfermaba, los tenías que comprar en farmacias que decían “Homeopatía” en sus letreros.

Pero los que mi mamá tomaba para bajar de peso, los tenía que ir a buscar a la semana de haber asistido a la consulta, directamente a la casa de familia donde atendía su “homeópata”.

Con el tiempo me enteré que estos médicos que daban pastillas para adelgazar no eran homeópatas, sino parte de un entramado que involucraba:

  1. Laboratorios poco serios que buscaban lucrar engañando a la gente, haciéndoles creer que la homeopatía era una medicina para adelgazar
  2. Personas oportunistas, quienes ofrecían un buen porcentaje del valor de las consultas al quien les alquilaba la habitación para que atendiera el “homeopático que te daba remedios para adelgazar”.
  3. Médicos inescrupulosos que aceptaban usurpar el título de homeópatas a cambio de un poco de dinero.

Mi pobre madre cayó en esta trampa, aún conociendo la homeopatía desde antes.

Si llegaste hasta aquí, te estarás preguntando para qué te cuento todo esto.

Es simplemente una historia real, que viví de muy cerca. Una historia como la de muchas otras personas, que fueron engañadas, creyendo que la homeopatía es un tratamiento para adelgazar.

La Homeopatía NO ES un tratamiento para adelgazar

Si estás buscando bajar de peso, no consultes a un “falso homeópata” que te receta anfetaminas, hormonas, ansiolíticos e inhibidores del apetito, bajo el supuesto de que son “pastillas homeopáticas para adelgazar”.

La Homeopatía no es tratamiento para adelgazar.

La terapéutica homeopática se basa en curar al enfermo de sus padecimientos utilizando sustancias de la naturaleza que han provocado síntomas similares en personas sanas.

De ninguna manera su objetivo es “quemar grasas” o “calorías”, tampoco “inhibir” el apetito.

Todo lo contrario. La Homeopatía busca el equilibrio orgánico, emocional y espiritual del paciente.

Jamás vamos a indicar una medicación que le permita seguir al paciente con un estilo de vida autodestructivo, como comer en exceso, y que esto no tenga consecuencias sobre su organismo. Esto va en contra de la naturaleza y puede provocar enormes desequilibrios en las funciones vitales del paciente.

Los remedios homeopáticos JAMÁS incluyen anfetaminas, psicofármacos ni otro tipo de drogas sintéticas.

Estos medicamentos se elaboran a partir de vegetales, minerales y -en menor medida- productos animales, según la técnica de dinamización: alta dilución + fricción vigorosa. Con esta técnica, se consiguen remedios naturales, seguros y eficaces.

No se “aíslan” sus principios activos para luego ser “sintetizados” en laboratorio. Esta es la técnica de la medicina convencional, que produce medicamentos artificiales, los cuales actúan sobre el organismo pero de manera más grosera y violenta que los medicamentos naturales.

Las anfetaminas, los psicofármacos y los inhibidores del apetito que usan estos “pseudo-homeópatas” que dan pastillas para adelgazar, son todos remedios sintéticos, artificiales, elaborados por laboratorios comunes, nada que ver con la Homeopatía.

Si alguna vez hiciste alguno de esos tratamientos para adelgazar, seguramente sentiste mucha ansiedad cuando se te terminaban las pastillas. Eso se llama “síndrome de abstinencia”, un fenómeno que se genera por la dependencia física que provocan las anfetaminas, los psicofármacos y los inhibidores del apetito.

Esto explica, en parte, por qué al dejar esas supuestas “pastillas homeopáticas para adelgazar” aumentás más kilos que los que bajaste.

No te dejes engañar más.

Si querés bajar de peso, consultá a un especialista en Nutrición y concentrá toda tu fuerza en reeducar tu conducta alimentaria y tu relación con la actividad física, para tener una vida más saludable.

Si ya lo hiciste y todavía no podés controlar la ansiedad, esto se debe a un desequilibrio más profundo que sí puede tratarse con homeopatía. No con la idea de tratar la ansiedad para que bajes de peso, sino con el objetivo de evitar otros trastornos más complicados que puede provocar la persistencia de un estado ansioso en el funcionamiento de tu organismo y a nivel de tus emociones.

Si querés saber más sobre homeopatía y ansiedad, te recomiendo que leas este post:

¿La homeopatía sirve para tratar la ansiedad?

En conclusión:

  • La Homeopatía no es un tratamiento para adelgazar
  • Los remedios homeopáticos no tienen anfetaminas, ansiolíticos, antidepresivos ni inhibidores del apetito
  • Es mejor tratar el sobrepeso y la obesisdad consultando a un Nutricionista y realizando actividad física
  • La ansiedad puede tratarse con homeopatía, con el objetivo de equilibrar globalmente el funcionamiento de tu organismo, emociones y espíritu

Si este post te ayudó a responder la pregunta del título, por favor compartílo con todos tus contactos para que no resulten engañados por falsos homeópatas.

Si tenés dudas o preguntas, dejáme un comentario.

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Un fuerte abrazo

¿De qué está enfermo el enfermo?

Según la homeopatía, las enfermedades son causadas por alteraciones en el equilibrio dinámico del organismo.

Unificando criterios

Según la medicina hipocrática “no hay enfermedades, sino enfermos”. Según la medicina galénica, en la que en la actualidad se basa la medicina convencional, “no hay enfermos, sino enfermedades”. No se trata de dar la razón a uno u otro sistema, sino de tomar lo bueno de cada cual.

“No hay enfermedades, sino enfermos”

Este postulado hace hincapié en la observación y comprensión de la integridad del fenómeno salud-enfermedad y la unidad cuerpo-mente-espíritu. Da gran importancia al aspecto sensible humano, a la consideración del paciente como persona (el “enfermo”) y al tratamiento individualizado (personalizado)= “distintos enfermos, distinto tratamiento”.

“No hay enfermos, sino enfermedades”

Esta teoría propone las “enfermedades” como conjuntos de síntomas que se repiten de una forma similar en los distintos sujetos. Esto da lugar a la generalización del tratamiento, o tratamiento por el “nombre propio” de la enfermedad = “A distintos enfermos con los mismos síntomas, mismo tratamiento”.

“El todo es más que la suma de las partes”

Sumando estos dos puntos de vista, tendremos un criterio más amplio.
Esto es lo que ha logrado la homeopatía. Según su doctrina, la “enfermedad” es “una manifestación más” de un desequilibrio dinámico integral que afecta a todo el paciente, no solamente a los órganos que manifiestan esa “enfermedad”.
Parece un trabalenguas. De ahí la pregunta que da el título a esta nota: ¿De qué está enfermo el enfermo?

La enfermedad es un desequilibrio dinámico de la Energía Vital

La energía vital es la fuerza invisible (inmaterial) que anima al organismo (material).
Es la que hace que nuestros átomos de carbono, nitrógeno, hidrógeno, etc., no se comporten igual que en la materia inanimada. La que hace que el corazón siga latiendo, que el cerebro emita señales eléctricas, que los intestinos posean movimientos peristálticos, etc.

Cuando esta fuerza invisible está en equilibrio, todas las funciones orgánicas son armónicas y el paciente experimenta una especial sensación de bienestar.
Cuando la energía vital se desequilibra, la armonía de las funciones orgánicas se rompe y aparecen diferentes grupos de signos y síntomas, llamados “enfermedades”, cada uno según la causa desencadenante del desequilibrio.

Tipos de enfermedades

La energía vital puede desequilibrarse por causas externas (gérmenes, químicos, factores climáticos, traumatismos, etc.) o internas (herencia), dando lugar a dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas.

Las enfermedades agudas, son las de aparición súbita y curso rápido. Su evolución es pasajera, ya sea porque la energía vital puede volver espontáneamente al equilibrio o porque provocan la muerte del enfermo. El ejemplo más típico es el de las epidemias de enfermedades infecto-contagiosas. También en este grupo se ubican los resfriados, las insolaciones, las indigestiones, las crisis de ansiedad, etc.

Las enfermedades crónicas, son aquellas de “comienzo imperceptible”, de curso lento y “evolución solapada y progresiva”, que con el tiempo llevan al organismo a alejarse gradualmente del estado de salud. En este caso, la energía vital desgastada por este prolongado proceso de desequilibrio, no puede volver a equilibrarse por sí misma. Solo puede “permitir el desarrollo de estas enfermedades”, hasta la “destrucción final del organismo”. Ejemplos típicos son: la hipertensión, la diabetes, el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, etc.

La Salud es el equilibrio de la Energía Vital

La salud no es la mera “ausencia de síntomas”, sino el estado de equilibrio de la energía vital.

Como decía antes, cuando la energía vital está en equilibrio, hay armonía en toda función y sensación. Cuando está desequilibrada, aunque no haya síntomas que indiquen una “enfermedad” (en el sentido galénico, es decir con “nombre propio”), encontraremos alteraciones sutiles, como variaciones del humor, falta de energía, un leve insomnio, etc., etc., sensación de malestar.

Estas manifestaciones peculiares de sufrimiento, evidencian desequilibrio. La persona no se siente bien. Puede quejarse simplemente de que se siente enfermo y, tras extensas investigaciones, no se da con el “nombre” de una enfermedad, porque tal vez sus análisis y el examen físico están “dentro de los valores normales”.

¿Qué hacemos con este paciente? Debemos tratar su problema “desde la raíz”. Si solo aliviamos sus molestias (efectos) sin tratar su desequilibrio dinámico (causa, “raíz”), no tardará en aparecer una “enfermedad” con “nombre propio”.

“La única y elevada misión del médico es restablecer la salud de los enfermos…”

Mediante el tratamiento homeopático, utilizando sustancias cuyos efectos en el hombre sano sean similares al conjunto de síntomas del enfermo (Ley terapéutica de la Similitud), buscamos restablecer el equilibrio de la energía vital.

Gracias a la observación clínica, sabemos que en el caso de las enfermedades crónicas, quitar el grupo de síntomas actuales no garantiza devolverle la salud al enfermo.

Comparado con un automóvil, esto equivale a “romper la lamparita” del tablero en vez de solucionar el problema más profundo que dio origen a que ésta se encienda, como explica el Dr. Dana Ullman, médico homeópata estadounidense.

Cuando quitamos un conjunto de síntomas, si no modificamos el desequilibrio de la energía vital que los sustenta, tarde o temprano se manifestará alguna alteración en otra parte del organismo.

Tomemos como ejemplo un paciente al que se ha curado un eccema y que más adelante desarrolló un cuadro de asma bronquial, algo bastante frecuente en la práctica.

Según la medicina convencional, se ha “curado” la enfermedad “anterior” (eccema) y ahora hay que tratar esta “nueva” enfermedad (asma bronquial).

Según la homeopatía, se han suprimido los síntomas anteriores y aparecieron nuevos síntomas del mismo desequilibrio crónico de la energía vital.

Esto es como si en una manguera pinchada tapáramos la boca de salida. A su debido tiempo, veríamos salir el agua por cada lugar en donde esté pinchada. Solo cambia el lugar de manifestación. La causa primordial permanece intacta.

Al restablecer poco a poco la armonía de la Energía Vital mediante el tratamiento homeopático, la “enfermedad” (en sentido galénico) pierde su fundamento. Las estructuras y funciones recuperan la armonía y, finalmente, desaparecen los síntomas.

Cuando se efectúa una curación homeopática, el paciente, además, se siente libre y armónico en su mente y su ánimo. En el futuro, un simple resfrío o una erupción inocente, en lugar de una enfermedad cada vez más grave y destructiva, indicará que se ha vuelto a desequilibrar.

Es la evolución que solemos ver en nuestros pacientes y la que hemos experimentado cuando nos tocó estar “del otro lado del escritorio”.

Hasta aquí llego por el momento. Si querés concer más a fondo la homeopatía, tengo una propuesta que te va a encantar. Hacé click en el siguiente enlace para conocerla.

Ir a la propuesta

En este post he compartido mucha información, ¿te mareaste un poco?

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Un abrazo

Características del tratamiento homeopático

El tratamiento homeopático busca equilibrar al paciente, curando su enferemdad desde la raíz. Utiliza dosis mínimas, infinitesimales, para minimizar los efectos adversos.

A continuación, te voy a contar en detalle sobre sus principales características.

Homeopaticidad

El tratamiento homeopático se basa en equilibrar al paciente física y emocionalmente con un medicamento que haya provocado en personas sanas un estado de desequilibrio similar al suyo. Esto es conocido como “homeopaticidad”.

En otras palabras, para curar de raíz tu desequilibrio psicofísico, la medicación debe tener el mayor grado de “homeopaticidad”.

Por ello, tengo que investigar los detalles más individualizantes de tus síntomas para encontrar la medicación más homeopática posible. Y cuando ésta actúe sobre tu organismo, va a desaparecer tu enfermedad y además te vas a sentir mejor emocionalmente, en equilibrio.

Eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad

Los síntomas son solo luces indicadoras de un desperfecto general en el funcionamiento de tu mente-cuerpo.

La verdadera enfermedad es ese desperfecto general que se ubica a nivel más profundo, energético, y afecta las sensaciones y funciones de tu mente-cuerpo. Por ello, eliminar los síntomas no equivale a curar la enfermedad.

Si solamente te indico remedios que “quiten” tus síntomas físicos y “eliminen” tus molestias emocionales, sin corregir el desequilibrio energético del que dependen, es muy probable que te sientas mejor, pero eso sería como tapar las luces indicadoras del tablero de un vehículo. Tapás la luz y no solucionás el desperfecto que hizo que se encendiera, entonces, en el futuro vas a tener un problema más serio.

El objetivo del tratamiento homeopático es solucionar el desperfecto que hizo que se encienda esa luz indicadora. Eso se logra equilibrando a tu organismo con una sustancia capaz de desequilibrarlo de una manera similar.

La dosis hace al remedio

Las sustancias medicinales tienen una carcterística muy llamativa: su efecto varía según la dosis. Por este fenómeno, la misma sustancia puede provocar o hacer desaparecer un desequilibrio en el funcionamiento de tu organismo y emociones. Este es un principio de la naturaleza.

Te cuento algo que observamos frecuentemetne en pediatría con el té de manzanilla.

Es muy común que las madres les dan té de manzanilla a sus bebés para aliviar los cólicos que tienen durante la etapa de lactancia.

Una pequeña dosis de manzanilla puede aliviar esos cólicos de manera rápida y eficaz.

Sin embargo, si le llenan la mamadera de té, esta es una dosis muy elevada para un lactante o recién nacido y el efecto que produce es justamente un cuadro de: cólicos y distensión abdominal y una crisis de llanto, caprichos que pone casi violento al bebé.

Primero no dañar

Esto es lo primero que juramos los médicos el día que nos entregan el título y asumimos la responsabilidad de cuidar la salud de la sociedad.

La utilización de pequeñas dosis, infinitesimales, es exclusiva de la homeopatía. Uno de sus fundamentos es, precisamente, “primero no dañar”.

Otro, simplemente, obedece al principio de “energía de activación”, que postula que “la cantidad de energía necesaria para que se produzca una reacción química es la mínima”.

El tercero, es lo ya mencionado en el apartado anterior: el efecto de una sustancia varía según la dosis.

Siguiendo este razonamiento, no tiene sentido utilizar dosis elevadas que puedan provocar daños “extra” en los órganos del paciente.

Estas son algunas características fundamentales del tratamiento homeopático que deseo compartir con vos y tu familia para que puedan conocer los detalles de la homeopatía.

Si te quedó alguna duda o tenés alguna pregunta sobre este artículo, por favor dejame tu comentario más abajo.

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La Homeopatía: Una Medicina Eficaz, Segura y Económica

La Homeopatía es una medicina natural, un sistema médico-terapéutico independiente creado hace más de 200 años, con sus propias bases y fundamentos científicos.

En este post voy a contarte tres aspectos que la hacen una medicina de primera elección.

1. La Homeopatía es una medicina eficaz

Así lo demuestran los estudios científicos realizados desde sus orígenes hasta la actualidad.

Por ejemplo, un estudio muy respetado en Europa, el “EPI3-LASER”.

Este estudio realizado en Francia, incluyó 4 sub-estudios y más de 11.000 pacientes que consultaron a médicos convencionales, homeópatas y mixtos por cuadros de molestias musculares, infecciones de vías respiratorias altas, trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Según este estudio, los pacientes tratados por los médicos homeópatas tuvieron una mejoría clínica similar a la de los que fueron medicados por los médicos convencionales.

Seguro te preguntarás:

Si los resultados clínicos son similares a los de la medicina convencional, ¿cuál es el beneficio de tratarse con homeopatía?”.

Te lo explico en los siguientes puntos

2. La Homeopatía es una medicina segura

Tomando como referencia el mismo estudio, los pacientes tratados con homeopatía usaron menos de la mitad de antiinflamatorios no esteroideos -AINEs-(aspirina, ibuprofeno, paracetamol, etc.) y utilizaron menos antibióticos y antifebriles/antiinflamatorios para las infecciones del tracto respiratorio, en comparación con aquellos que consultaron a médicos convencionales.

El Dr. Peter Fischer, fallecido en 2018 y quien fuera médico homeópata de la reina Elizabeth II, publicó lo siguiente artículo en la web de la Faculty of Homeopathy del Reino Unido:

Este hallazgo es de considerable importancia en el ámbito de la salud pública, dado que la resistencia a los antibióticos es un problema mayor a nivel mundial hoy en día”.

Al tomar menos AINEs y antibióticos, los pacientes medicados con homeopatía sufren menos efectos adversos durante el tratamiento.

A las dosis acostumbradas, los remedios homeopáticos carecen de efectos adversos, o estos son muy leves. Por este motivo, pueden utilizarse con mucha seguridad en bebés, niños y embarazadas.

Esto hace que la Homeopatía, además de eficaz, sea una medicina más segura.

3. La Homeopatía es una medicina económica

Cuando comparás precios, los remedios homeopáticos resultan, a menudo, la mitad más económicos que los convencionales.

Como no utilizamos drogas sintéticas, el costo de producción es mucho menor.

Además, como en los tratamientos homeopáticos se utiliza muy frecuentemente un solo medicamento por vez, el costo es aun más bajo que el de tratamientos convencionales.

Si tenés una faringitis con fiebre, decaimiento, dolores musculares y tos, un solo remedio homeopático puede curarte.

En vez de usar uno para la fiebre y los dolores musculares, otro para la tos y un antibiótico por la infección, en homeopatía utilizamos un remedio que cure el cuadro completo.

Eficacia, seguridad y bajo costo. Estas tres características de la homeopatía hacen que cada vez más personas la elijan para curar sus enfermedades y ganar en salud.

Si este artículo te ha sido útil, podés dejarme tu opinión en la sección de comentarios.

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