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Homeopatía, Fitoterapia y Terapias Florales: ¿Son todas lo mismo?

Las medicinas y terapias naturales son utilizadas por cada vez más personas, quienes buscan tratamientos menos tóxicos y que les den soluciones más permanentes, en vez de tener que tomar remedios de por vida.

Parecido no es lo mismo

Es verdad que la Homeopatía, la Fitoterapia y las Terapias Florales son sistemas terapéuticos naturales. También las tres utilizan vegetales como medicamentos. Sin embargo, no son lo mismo, y eso es lo que quiero contarte con más detalle.

Pero como todavía estas disciplinas son rechazadas por gran parte de la comunidad científica y funcionarios del área de salud, en nuestro país, no se sabe mucho acerca de ellas.

De este modo, surgen muchas confusiones, falacias y conceptos erróneos sobre las mismas.

Como el título de este post. ¿Son en realidad lo mismo la homeopatía, la fitoterapia y las terapias florales?

Seguí leyendo hasta el final para aclarar esta duda.

La Homeopatía

Alternative homöopathische Medizin mit Globuli

Es un sistema médico terapéutico basado en la curación por el similar: se indica al enfermo la medicación que en personas sanas haya provocado un cuadro de enfermedad similar al suyo.

Utiliza tanto vegetales, como minerales, metales y productos animales como medicamentos.

La característica distintiva de los medicamentos homeopáticos es que son dinamizados.

El proceso de dinamización implica dos cosas:

  • Dilución infinitesimal: las sustancias utilizadas como remedios se diluyen a concentraciones muy mínimas.
  • Alta fricción: además de diluirlos, se los somete a vigorosas sacudidas (sucusiones), las cuales ponen de manifiesto propiedades curativas que permanecían latentes en el estado bruto.

Las formas habituales de presentación de los remedios homepáticos son los glóbulos, gotas, polvos y tabletas.

Por último, la homeopatía considera que las enfermedades son manifestaciones a nivel físico y emocional de un desequilibrio de la Energía Vital (o Principio Vital) que anima al organismo, por lo cual, su objetivo terapéutico es devolver el equilibrio a este Principio Vital, con lo cual se cura la enfermedad.

La Fitoterapia o Fitomedicina

Homemade oatmeal cookies with a cup of tea on canvas.

Es la medicina basada en la terapéutica con plantas.

Todos sus remedios provienen del Reino Vegetal y, generalmente, utiliza tres formas farmacéuticas:

Tinturas Madres: maceraciones alcohólicas de las hierbas medicinales.

Infusiones y Decocciones: de las hierbas medicinales, generalmente desecadas.

Extractos: comprimidos o cápsulas conteniendo el extracto seco de las plantas medicinales a utilizar.

El principio terapéutico en que se basa la fitoterapia es similar al de la medicina convencional: curar con sustancias que contrarresten los síntomas, ya sea por antagonismo (ejemplo: laxantes para contrarrestar el estreñimiento) o por modificar otras funciones que alivian los síntomas (ejemplo: diuréticos para bajar la presión arterial).

Las Terapias Florales

También utilizan solo remedios de origen vegetal exclusivamente.

Poseen un méodo de extracción muy peculiar: la “recolección” de la luz solar que atraviesa las flores, en un cuenco de cuarzo lleno de agua pura, al tiempo que se invocan a los ángeles.

El sistema floral más conocido es el del Dr. Edward Bach, sin embargo hay otros, como el de California, el de Minas e inclusive en Argentina poseemos un sistema autóctono conocido como “Flores de Raff”.

Según la página Web de la Escuela Terapia Floral Integrada, el principio básico de este tipo de terapias es el “desarrollo de la virtud opuesta al defecto que da origen al malestar emocional”.

La forma habitual de presentación es en gotas.

Si te interesa saber más sobre este tema podés leer mis siguientes posts:

Espero que este post te haya sido de ayuda para comprender las diferencias que existen entre estas disciplinas terapéuticas.

Cualquier duda o comentario por favor escribime aquí abajo o a info@homeopatiabienestar.com

Estaré encantado de ayudarte con más información.

Por último, quisiera hacerte un regalo por visitar mi blog y leer este post hasta el final. Se trata de mi nuevo ebook: “HOMEOPATÍA: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios”.

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En mi ebook “HOMEOPATÍA: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios”, te cuento mucho más sobre cómo actúa la homeopatía y también acerca de qué cosas NO SON homeopatía.

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Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

La Homeopatía busca tratar al enfermo para curar la enfermedad

Por más que parezca obvio que cualquier medicina busca curar las enferemedades, no es tan así. Muchas veces tratar la enferemedad parece más importante que curarla. Enteráte cómo es el enfoque de la Homeopatía sobre los conceptos de enfermedad y enferemo.

Existen enfermedades, claro. Neumonía, cistitis, artrosis, cáncer, epilepsia, y una larguísima lista. La Homeopatía no niega la existencia de las enfermedades.

A la vez, existen enfermos, esto es muy cierto. El enfermo es la persona que padece la enfermedad. Es decir, detrás de la enfermedad, hay una persona que padece, que sufre. La Homeopatía pone el énfasis en el enfermo, en la persona sufriente, para comprender cómo ha llegado a enfermar y cómo devolverle la salud.

No hay enfermedades, sino enfermos

Este era el concepto de Hipócrates, el padre de la ciencia médica occidental.

Cada enfermo es una unidad indivisible y a la vez un ser irrepetible, diferente de cualquier otro.

Aunque comparta el nombre de la enfermedad con otras personas, sus síntomas siempre van a tener un matiz personal, no solo subejetivo, sino también objetivo.

De esta manera, un paciente con un orzuelo puede tener apenas elevado un punto en el borde del párpado, levemente rosado y sin que parezca que va a supurar. Otro paciente con un orzuelo quizá tenga una gran inflamación y dolor, con coloración violeta oscura del párpado y una supuración franca, purulenta.

Por otra parte, el primer paciente está muy preocupado por su orzuelo, teme que sea una enfermedad grave y se queja de gran dolor. El otro paciente, a pesar de su gran orzuelo violeta y supurante, no está tan preocupado, sino que está más molesto porque sus familiares y amigos no lo aprecian y él se siente muy solo en el mundo, como abandonado.

Ambos tienen la enfermedad “orzuelo”, pero sus signos objetivos y síntomas subjetivos son muy diferentes.

En Homeopatía esto implica que cada uno va a recibir un remedio diferente.

Esto es lo que enfatiza la medicina homeopatica sobre el postulado hipocrático “no hay enfermedades, sino enfermos”.

No hay enfermos, sino enfermedades

Esta es la teoría de Galeno, considerado padre de la farmacia moderna.

Por supuesto que las enfermedades existen, la Homeopatía jamás lo ha negado.

De hecho, no cambiamos los nombres dados por la medicina convencional a las enfermedades. Esto nos permite tener un lenguaje común con nuestros colegas alópatas (alopatía: el otro nombre de la medicina convencional).

No obstante, la Homeopatía tiene su propia clasificación de las enfermedades, según sean agudas o crónicas y, además, según deriven de una tendencia interna o no.

Enfermedades agudas son las de comienzo visible, rápido y evolución autolimitada: el paciente se cura totalmente o muere prematuramente a causa de la enfermedad. Dentro de este tipo de enferemedades destacan las epidémicas.

Las enfermedades crónicas son las que comienzan de manera imperceptible y cursan insidiosamente, afectando con el tiempo órganos cada vez más importantes y en ningún momento evidencian tendencia a curarse. Todo lo contrario, van empeorando cada vez más el estado del paciente hasta acabar prematuramente con su vida.

No se consideran enfermedades crónicas a las que derivan de malos hábitos de vida o de exposición laboral o por otra causa a agentes tóxicos externos.

Las verdaderas enfermedades crónicas derivan siempre de tendencias internas. Básicamente, estas tendencias son tres: disfunción, crecimiento y destrucción.

Bajo estas tres tendencias se agrupan la inmensa mayoría de enfermedades crónicas.

Por ejemplo, dentro de la tendencia disfuncional se agrupan casi todas las enfermedades inflamatorias crónicas: rinitis, sinusitis, gastritis, neuritis, etc.

La tendencia al crecimiento da origen a enfermedades como verrugas, condilomas, lipomas, pólipos, etc.

Y la tendencia destructiva, a: úlceras, gangrena, enfermedades degenerativas como el Parkinson, la esclerosis múltipe, etc.

Por lo tanto, conocer a fondo el comportamiento de las enfermedades es extremadamente indispensable para cualquier médico homeópata.

El todo es más que la suma de las partes

Hay enfermos y hay enfermedades. El homeópata investiga las características individuales de la enfermedad de cada paciente con el objetivo de indicarle un tratamiento que pueda devolver el equilibrio a su organismo.

¿Cuáles son los síntomas distintivos de la artritis reumatoide que padece María?

¿Y las molestias más peculiares de la úlcera duodenal de Gastón?

Los síntomas y signos de la enfermedad son la guía que tenemos los homeópatas para seleccionar el tratamiento más apropiado para el paciente.

El tratamiento homeopático puede erradicar la tendencia que da fundamento a su enfermedad crónica.

El resultado es la restitución del equilibrio del paciente.

Bien, hoy llego hasta aquí.

Espero que este post te haya aclarado tus dudas sobre el enfoque de la homeopatía en lo que respecta a enfermedades y enfermos.

Si deseás que te aclare algunos puntos sobre este tema, podés comentar en el apartado debajo del post.

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En él he escrito mis respuestas a una serie de preguntas frecuentes que suelen hacer las personas que tienen dudas y curiosidad acerca de la homeopatía.

He intentado utilizar el lenguaje más simple posible, como si estuviera hablando contigo sentados en mi consultorio, como lo hago todos los días con mis pacientes.

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Estoy preparando una Segunda Edición a la voy a agregar varios capítulos más, para profundizar sobre algunos temas como:

  • Cómo tener un embarazo sano con la homepatía
  • Se pueden reemplazar los remedios “de por vida” por remedios homeopáticos
  • Cuáles son los Cuatro Pilares en que se basa la homeopatía

Y también estoy preparando un capítulo completo sobre las Tres Tendencias patológicas que mencioné al principio de este post.

Todo para que puedas conocer la homeopatía desde adentro, desde sus bases y para que comprendas claramente cómo puede ayudarte a vos y a tu familia.

Espero que esta Segunda Edición ampliada y corregida te ayude a despejar todas las dudas y conocer las amplias ventajas y beneficios que brinda la homeopatía.

Nos vemos en el próximo post!

Un abrazo

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

La Homeopatía tiene su propia técnica farmacológica. Los remedios homeopáticos se preparan en laboratorios especializados y los preparadores deben tener una capacitación especial. En este post te cuento cómo lo hacen.

Te pido perdón porque en este post me puse un poquito técnico en algunas partes.

Como toda cosa nueva, la primera vez que la vemos no comprendemos bien de qué se trata. Lo mismo puede pasarte con este post, sobre todo cuando leas sobre las diluciones infinitesimales y escalas de preparación de los remedios homeopáticos.

Seguro que vas a tener que leer más de una vez algunos párrafos.

Te prometo explicártelo lo más sencillo posible y con la menor cantidad de tecnicismos. Vamos a ver qué sale!

Obtención del principio activo

Es el primer paso de la elaboración de cualquier remedio hoemopático.

Los principios activos utilizados en homeopatía provienen de los tres reinos de la naturaleza:

  • Reino vegetal
  • Reino mineral
  • Reino animal.

En el caso de los vegetales, la obtención del principio activo se realiza mediante la maceración alcohólica de las plantas frescas o secas, dando lugar a lo que se conoce como Tintura Madre.

Las Tinturas Madres no son un remedio homeopático en sí, como muchos creen equivocadamente, sino la materia prima a partir de la cual se elaboran los medicamentos homeopáticos de origen vegetal.

La obtención de los principios activos de los minerales se realiza mediante la trituración en mortero.

En el caso de las sustancias de origen animal, el principio activo puede obtenerse por maceración alcohólica del animal entero, como es el caso de los insectos y otros artópodos.

Otros derivados animales sólidos, como las valvas de moluscos, deben triturarse para poder tranformarse en principios activos homeopáticos.

Y también pueden obtenerse por dilución alcohólica, como en el caso de las secreciones de ciertos animales (leches de mamíferos, secreciones glandulares como almizcle y similares, toxinas ofídicas, etc.)

Luego de obtenerse los principios activos (las “materias primas”), comienza el proceso de elaboración de las llamadas “potencias” o “diluciones” homeopáticas.

Este proceso, llamado “dinamización” o “potentización” consiste en diluir a concentraciones infinitesimales según escalas preestablecidas y someter a altas fricciones a dichas diluciones en cada pasaje.

Te lo explico más sencillo a continuación.

Dilución infinitesimal

Para que una sustancia a ser utilizada como medicamento homeopático pierda su toxicidad, se la diluye siguiendo escalas preestablecidas.

Las escalas de dilución más utilizadas son la decimal, la centesimal y la cincuenta milesimal.

Escala decimal

En la escala decimal (D), el principio activo se diluye diez veces en alcohol + agua destilada y se le dan diez sacudidas fuertes (sucusiones), para formar la dilución 1D. Luego ésta se diluye diez veces más y se le efectúan 10 sucusiones, formando así la 2D y así sucesivamente.

Escala centesimal

En la centecimal (C), es similar, solo que diluyendo cien veces la solución anterior y efectuando cien (100) sucusiones en cada paso.

Escala cincuenta milesimal

En la cincuenta milesimal (LM), es un poco más complejo. El principio activo se atenúa a la millonésima mediante tres pasajes de trituración centensimal, es decir, una parte de la trituración anterior en 100 partes de azúcar de leche (lactosa).

Luego se toman 0,063 gramos (1 grain) de esta trituración y se disuelven en 500 gotas (25ml) de una solución de alcohol al 75% + 25% de agua destilada.

Finalmente, se diluye esta última cien veces más en alcohol puro y se le dan 100 sucusiones para formar la 1LM.

Para preparar la 2LM, se toma 1 gota (0,05ml) de la 1LM y se impregnan 0,315 gramos de microgránulos de azúcar.

Luego, se toma 1 de esos microgránulos (peso aproximado 0,00063 gramos, o sea 0,63 miligramos) y se lo mezcla con 1 gota (0,05ml) de agua destilada y 100 gotas (50ml) de alcohol puro. Luego se le dan 100 sucusiones y… Listo! ¡Quedó hecha la 2LM!

Las diferentes escalas de dilución permiten que los homeópatas dispongamos de mayor versatilidad a la hora de realizar tratamientos.

Sucusión

Ya mencioné este término en la sección anterior. Se refiere a sacudidas fuertes que se le dan a las diluciones. ¿Para qué se hace esto?

La fricción que provocan las sucuciones sobre las moléculas del principio activo, dan como resultado la liberación del potencial curativo de las sustancias.

Así, sustancias consideradas medicinalmente inertes en estado bruto, como el polen de Lycopodium clavatum, las valvas de la ostra perlífera (Calcarea carbonica) o la sal marina (Natrum muriaticum), se han convertido en potentes remedios homeopáticos.

Estudios de investigación básica in vitro (células, tejidos) e in vivo (animales, plantas) han demostrado el efecto de las dosis homeopáticas, altamente diluidas y sometidas a altas fricciones mediante sucusiones.

Al liberarse mediante la sucusión la potencia curativa de las sustancias de los tres reinos de la naturaleza, aparecen propiedades curativas nuevas, como que las valvas de ostra perlífera puedan ayudar a chicos con lentitud en el aprendizaje, miedos nocturnos y timidez, alergias respiratorias crónicas, asma, amigdalitis crónica, hipertrofia de amígdalas, trastornos nutricionales, etc.

Gracias a este proceso de dilución + sucusión, el tan tóxico mercurio, puede curar a pacientes con cuadros supurativos, como anginas con pus, otitis supurada, abscesos y forúnculos.

La inofensiva violeta de los alpes (cyclamen europaeum) puede curar pacientes con conjuntivitis, migrañas y estados melancólicos.

El irritante veneno de la mosca española (cantharis vesicatoria) puede curar muchos pacientes con cistitis y uretritis.

El ornamental jazmín amarillo (gelsemium sempervivens) se transforma en un potente medicamento para enfermos con gripe.

En fin, este novedoso uso de la fricción en la técnica farmacológica es exclusivo de la Homeopatía.

Con él se logra hacer que dosis tan pequeñas como las de la escala LM sean remedios muy activos y potentes para curar a los pacientes.

Bueno, hasta acá te cuento hoy.

Repasando un poco, en este post aprendiste:

  • Que los remedios homeopáticos no son solo vegetales, sino provienen también de los reinos mineral y animal.
  • Que las dosis homeopáticas son muy pequeñas, muy diluidas (infinitesimales)
  • Que mediante la alta fricción se liberan las propiedades curativas ocultas de las sustancias de la naturaleza
  • Que esto último permite que las dosis tan pequeñas conserven acción terapéutica

Si te quedaron dudas o te surge alguna pregunta sobre este tema, enviame un comentario.

Te dejo para que veas estas otras publicaciones:

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En mi eBook respondo las preguntas más comunes que me hacen a diario aquellas personas que desean definir su decisión de comenzar un tratamiento homeopático, pero que todavía dudan porque no encuentran respuestas claras y simples a sus interrogantes.

Por eso, he escrito este eBook con la menor cantidad posible de tecnicismos y lenguaje médico. Lo he escrito como si estuviera hablando contigo un día cualquiera sentados en mi consultorio.

Deseo que cumpla el objetivo de ayudarte a despejar tus dudas y conocer los beneficios y ventajas de la homeopatía.

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Hasta el próximo post!

Muchas gracias!

El mito de que la homeopatía es lenta

Imagen de FunkyFocus en Pixabay

Muchas veces escuché decir a personas de mi entorno y a otros médicos que los tratamientos homeopáticos tardan demasiado en hacer efecto.

Esta es otra de las grandes falacias acerca de la homeopatía y en este post te lo demuestro con casos clínicos de pacientes reales que me tocó atender.

Cada paciente tiene su propia respuesta a los medicamentos. Esto se debe a múltiples factores, los cuales, salvo excepciones, no se relacionan con el medicamento en sí.

Te voy a contar cuáles son los principales factores que influyen en la velocidad de respuesta al tratamiento homeopático.

El tipo de enfermedad: aguda o crónica

Este es el principal factor que influye en la velocidad de respuesta del organismo a los medicamentos homeopáticos.

Si se trata de una enfermedad aguda, el inicio de la mejoría del paciente puede verse en pocas horas o pocos días.

Las enfermedades agudas son las de comienzo brusco, de progresión rápida y autolimitadas: terminan en la curación espontánea o en el fallecimiento del enfermo. Todo esto se cumple cuando no se realiza ningún tratamiento, por supuesto.

En cambio, las enfermedades crónicas son aquellas que comienzan imperceptiblemente, progresan insidiosamente, afectando cada vez a órganos más importantes para la vida y siempre terminan en la muerte prematura. Jamás muestran una tendencia a la curación espontánea.

Algunos ejemplos de enfermedades crónicas son:

  • las alergias
  • el asma
  • la hipertensión arterial
  • la diabetes tipo 2
  • las gastritis crónicas
  • la tioriditis de Hahshimoto
  • la psoriasis
  • la artritis reumatoide
  • etc.

Los pacientes con este tipo de enfermedades, por lo general consultan al homeópata cuando las mismas están ya muy avanzadas.

Sin embargo, esto no es culpa de ellos, ya que por lo general han visitado antes a numerosos especialistas de la medicina convencional (alopatía).

Los tratamientos alopáticos se basan en contrarrestar las reacciones químicas que subyacen a los síntomas. Es decir, no llegan a corregir el desequilibrio de la energía vital que dio origen a esas alteraciones químicas, con lo cual dicho desequilibrio sigue avanzando invisiblemente, afectando órganos cada vez más importantes.

Todo esto hace que la respuesta al tratamiento homeopático sea lenta, irregular, con muchos altibajos y cambios de esquemas de medicación, hasta que se logra equilibrar al paciente. Este proceso puede llevar varios meses, incluso algunos años.

Los antecedentes de salud del paciente

Si un enfermo con una dolencia crónica viene de una familia en la que no han habido enfermedades importantes y él mismo solo ha tenido antes algunos cuadros pasajeros, entonces, su curación será muy rápida.

Recuerdo un caso que traté entre 2017 y 2019, una jovencita de unos 21 años de edad, padres sanos y ella sin otros antececentes. Había comenzado con sínotmas similares a cistitis de manera casi constante hacía 3 años y no habían desaparecido con los tratamientos convencionales ni con otras terapias no convencionales.

Un amigo le recomendó que viniera a verme y en menos de 10 días desaparecieron sus molestias urinarias tomando alternadamente Thuja (Thuja occidentalis) y Staphisagria (Delfinium staphysagria).

A los 3 meses de comenzado el tratamiento tuvo una recurrencia y luego otra al año y medio. Ambas curaron en alrededor de una semana. Luego no volvió a presentar ese síntomas hasta abril de 2020, en que me encuentro escribiendo este post.

En el otro extremo están los pacientes que vienen de familias con varios casos de enfermedades graves, como las cardiovasculares, cáncer, autoinmunes, tuberculosis, etc.

Estos pacientes, naturalmente, tardan más tiempo en responder al tratamiento y en revertir el desequilibrio crónico de su energía vital. Y es frecuente que tengan recaídas cada tanto, aunque éstas cada vez se espacian más.

Como el caso de otra paciente, una señora de unos 54 años que comencé a atender en 2016 por síntomas de hipotiroidismo: tristeza y llanto fácil, sequedad de piel, caída de cabello, constipación, aumento de peso, calambres, friolenta, a pesar de estar medicada con hormona tiroidea hacía más de 20 años.

Además, desde la muerte de su padre, padece una rara enfermedad autoinmune que le produce dolores articulares y una alteración circulatoria en los dedos.

Sus antecedentes personales son varios: insulinorresistencia, hipertensión arterial, psoriasis, rosácea, hernias de disco cervicales, dorsales y lumbares, cálculos en la vesícula, operada de apéndice, amígdalas y de útero y un ovario. Su madre había padecido anemia, hipotiroidismo y diabetes tipo 2. Su padre, falleció por ACV.

Comenzó a mejorar gradualmente con los primeros remedios que le indiqué. A los dos meses de la primera consulta el ánimo se había estabilizado, comenzó a evacuar los intestinos todos los días y la piel estaba más humectada.

Tres meses después, habían desaparecido los dolores articulares y ella notó un cambio de actitud: dejó de tragarse lo que le molestaba y comenzó a comunicarlo armónicamente.

Cuatro meses más tarde había dejado de tener calambres y su movilidad había mejorado mucho, ya podía subir las escaleras normalmente. Su endocrinólogo comenzó a disminuir la dosis de levotiroxina.

Tuvo su primer recaída de dolores articulares al año y medio de empezar el tratamiento homeopático, sin embargo, la alteración de la circulación de los dedos había desaparecido.

Dos años y tres meses después del inicio de su tratamiento, los índices de autoinmunidad habían disminuido a la mitad, dejó de comer harinas refinadas y lácteos y comenzó a bajar de peso. Estos índices de autoinmunidad volvieron a elevarse 7 meses después y algunos de ellos se habían reducido en un estudio 11 meses posterior, en su último control.

Los dolores articulares no volvieron a aparecer, tampoco la sequedad de piel, los fenómenos vasculares de sus extremidades solo aparecen por contacto con el frío, y ella había bajado 10 kilos más desde agosto de 2019 a febrero de 2020, la última vez que la vi.

En el caso de esta paciente, si bien ha tenido mejorías importantes, todavía queda mucho camino por recorrer, ya que todavía no está equilibrada por completo. En todo este tiempo no ha tomado analgésicos, antiinflamatorios ni corticoides, solamente las hormonas tiroideas y la medicación alopática para su hipertensión (valsartán).

Como esta señora, hay muchos otros pacientes con múltiples problemas de salud superpuestos que se benefician grandemente con la homeopatía.

El estado de la vitalidad del enfermo

La vitalidad es otro factor determinante del tipo de respuesta de nuestro organismo, tanto para la enfermedad como para los tratamientos homeopáticos.

A su vez, hay muchas enfermedades que van agotando paulatinamente la vitalidad. No solo enfermedades físicas, también psicológicas.

Un enfermo con toda la vitalidad, tiene mejorías rápidas y sostenidas luego de un tratamiento homeopático apropiado.

Esto es lo que se ve en los niños y adolescentes.

Me viene a la memoria un caso reciente con sospecha aun no confirmada de dengue. Se trata de una adolescente de 13 años, que había tenido durante 3 días dolor de cabeza y fiebre continua, el último día ardor en los ojos e intolerancia a la luz, solo medicada con antifebriles comunes.

Le indiqué unas gotas con cuatro componentes: Bryonia, Arsenicum album, Phosphorus y Rhus toxicodendron, a tomar cada 3hs. En 12 horas dejó de tener fiebre, dolor de cabeza y síntomas oculares, recuperó su ánimo y comenzó a comer.

A las 36 horas tuvo erupción que le picaba mucho en manos y brazos. Esto duró solo una noche y a la mañana siguiente desapareció la picazón. Al otro día ya no tenía nada en la piel.

La velocidad en la curación se debe a que era una enfermedad aguda y una paciente con gran vitalidad. En estos casos se suele ver una “reacción homeopática” inicial, como la erupción que tuvo la jovencita en la piel luego de mejorar sus síntomas más profundos.

En el extremo opuesto, los pacientes con muy poca vitalidad, reaccionan más lentamente y por un corto tiempo, por lo que hay que repetir la medicación muy seguido, en dosis muy pequeñas.

Como el caso de una paciente moribunda que atendí hace varios años en su domicilio. Una abuela de más de noventa años, postrada, con internación domiciliaria, en la útlima etapa de la demencia senil, con: alucinaciones, lenguaje ininteligible, acostada en posición fetal, piernas inquietas y se deslizaba hacia los pies de la cama constantemente, convulsiones habituales y hacía varios días que rechazaba comer o beber.

Su hija se atendía conmigo y me pidió que fuera a verla porque hacía varias noches que se la pasaba gritando con fuertes alaridos.

A pesar de mi inexperiencia y de la gravedad del cuadro, decidí medicarla con un remedio llamado Conium (Conium maculatum) en una dosis diluida a la decillonésima (10-60), 5 pequeños glóbulos disueltos en agua para que tome a cucharaditas 3 o 4 veces por día.

Sus ataques de alaridos empezaron a ceder poco a poco en la primera semana y ella empezó a conectar un poco con la mirada, dejó de tener las piernas inquietas y se deslizaba menos en la cama. A los 10 días me tomaba de las manos ansiosamente y me miraba a los ojos, me pedía ayuda, había comenzado a pedir agua a su hija, podía beber y tragar bien y también podía decir su nombre y el de ella.

Le indiqué que no le diera más la medicación a menos que volviera a tener alguno de estos síntomas que habían mejorado.

La abuela falleció en menos de dos meses, con mucho menos sufrimiento que cuando comencé a tratarla. En todo ese tiempo, no volvió a tener alaridos ni convulsiones. Solo le volvían transitoriamente las piernas inquietas y el estado de ansiedad con pedidos de ayuda, los cuales mejoraban al tomar Conium, aunque por períodos cortos, de unas pocas decenas de horas.

Se trataba de una paciente terminal con gran agotamiento de la debilidad y un deterioro orgánico irreversible. No podía tomar más remedios porque tenía enormes dificultades para tragar y los inyectables no le estaban haciendo gran efecto.

Sin embargo, la poca vitalidad que tenía le permitió responder aunque fuera un poco al tratamiento homeopático y ella falleció con mucho menos tormento.

El medicamento propiamente dicho

Muy pocas veces, el remedio en sí, determina una respuesta más rápida o más lenta al tratamiento.

Existen medicamentos homeopáticos que actúan rápido como una flecha y otros que son de acción lenta.

Los de acción rápida, en general se utilizan para cuadros agudos, de rápida progresión y para las reagudizaciones de enfermedades crónicas.

Los de acción lenta, se utilizan para cuadros “sub-agudos”, que comienzan de manera gradual y se van agravando día a día y, también, para enfermedades crónicas de lenta progresión y curso insidioso.

Dentro del primer grupo, hay un remedio muy usado en pacientes con fiebres altas:Belladona (Atropa belladonna). Con este remedio puede verse una mejoría del paciente y su fiebre en menos de 12hs.

Recuerdo una niña de unos 4 años que cada vez que tenía fiebre, caía en cama inmediatamente, con alucinaciones de serpientes. Belladona eliminaba las alucinaciones en pocas horas y en 12 horas la nena estaba jugando normalmente. Parace increíble, pero cualquier mamá habrá observado estos efectos cuando sus hijos toman belladona.

Dentro del segundo grupo, puedo mencionar dos remedios Calcarea Carbonica (carbonato de calcio orgánico) y Bryonia (Bryonia alba).

Recuerdo un paciente pediátrico que actualmente tiene 7 años y que comencé a los dos años de vida por broncoespasmos con Calcarea carbonica. Los espasmos fueron desapareciendo gradualmente en pocos meses y solo le ha vuelto tos en otoño-invierno cada 2 o 3 años.

Durante la epidemia de gripe A N1H1 de 2009, varios pacientes que comenzaban con un resfrío leve y al día siguiente un poco de dolor corporal, al otro día fiebre y recién al cuarto o quinto día caían en cama con los dolores típicos de la gripe, recibieron Bryonia y fueron mejorando notablemente recién en un término de 72 a 96 hs. Ninguno tuvo neumonía, que es la complicación más habitual de la gripe.

En conclusión, el mito de que la homeopatía es lenta es una falsedad. No hay evidencia de la supuesta lentitud de la homeopatía.

Cuando la evolución del paciente es lenta, salvo excepciones, a diversos factores relacionados con el paciente:

  • Antecedentes personales
  • Antecedentes hereditarios y familiares
  • Estado de la vitalidad del paciente

Inclusive los remedios de “acción lenta”, no tardan tanto tiempo en mejorar al paciente y, al igual que los de acción rápida, producen mejorías permanentes duraderas, sin efectos adversos.

O sea, que la homeopatía es lenta es solo un mito. Uno de tantos. Hay muchos más, como que es una medicina para adelgazar, que los remedios son placebo, etc.

Si querés saber más, podés descargar gratis mi eBook “Homeopatía: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios” en el siguiente link.

En esta Primera Edición Gratuita he dedicado un capítulo entero a este tema. De hecho es uno de los más extensos.

Además, esta Primera Edición Gratuita incluye siete capítulos más, en los que te cuento:

  • Qué es la homeopatía
  • Si debe ser médico o no el homeópata
  • Quiénes pueden tratarse con homeopatía
  • Qué enfermedades pueden tratarse con homeopatía
  • En qué consisten los tratamientos homeopáticos
  • Qué son los remedios homeopáticos
  • Cómo la homeopatía te ofrece mejores condiciones de vida

Este es mi primer eBook y deseo regalártelo porque una de mis metas principales desde el inicio de mis estudios, ha sido la de divulgar los beneficios y ventajas de la homeopatía.

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Deseo que “Homeopatía: Despeja tus dudas. Conoce sus beneficios” te ayude a comprender los grandes beneficios y ventajas de la homeopatía y a decidirte a adoptarla como tu medicina de cabecera.

Te deseo una vida muy sana y armónica.

Hasta el próximo post!

Un abrazo

¿El “Teronac” es un remedio homeopático?

Hay personas que dicen ser homeópatas y recetan pastillas para adelgazar. Uno de los más recetados es el “Teronac”. En este post te cuento qué es en realidad este fármaco y si realmente es un medicamento homeopático o no.

Todos los días recibo consultas de pacientes que desean verme para que les recete “pastillas para adelgazar”. Mi respuesta es siempre la misma: “No hago ese tipo de tratamientos, la homeopatía no es un tratamiento para adelgazar” y les comparto las publicaciones que he escrito sobre el tema.

Recuerdo que una vez, en una red social, una señora que vive en una provincia de la cordillera de los Andes, me preguntó si yo podía enviarle “Teronac” por encomienda, porque el “homeópata” que se lo había recetado hacía unos años ya no atendía en su zona.

Yo no conocía ese nombre “Teronac”, aunque sabía que NO ES un remedio homeopático. Cuando fui a buscar en el vademécum, encontré que Teronac era una marca registrada de un fármaco alopático llamado Mazindol.

El Mazindol no es un remedio homeopático

Este fármaco es un inhibidor del apetito, elaborado sintéticamente en laboratorios comunes, no homeopáticos.

Por lo tanto, no se trata de un remedio de la homeopatía, sino de la medicina oficial, conocida como “alopatía”.

La medicina alopática utiliza varios principios terapéuticos. El más común es “contraria contrariis curentur” (en latín: “lo contrario es curado por lo contrario”). Según este principio, para tratar al paciente se utilizan remedios que en las personas sanas hayan provocado síntomas contrarios a los suyos.

Por lo tanto, el Mazindol, o Teronac, como quieras llamarlo, es utilizado para suprimir el apetito, por esos “pseudo-homeópatas” que recetan “pastillas para adelgazar”, usurpando el título de homeópatas y desprestigiando el buen nombre de la homeopatía.

Inhibidores del apetito más famosos

Como te decía antes, el Mazindol pertenece al grupo de los fármacos inhibidores o supresores del apetito.

Sin embargo, no es el más conocido. O, al menos, no es tan conocido como las anfetaminas, que son las principales representantes de este grupo de fármacos.

Las anfetaminas son muy conocidas hoy en día por una famosa serie en la que el personaje principal monta una “cocina” de metanfetamina. Sin embargo, han sido las principales drogas utilizadas para suprimir el apetito por los “pseudo-homeópatas recetadores de pastillas para adelgazar”.

Como dice en MedLine Plus, las anfetaminas son legales cuando las receta un médico e ilegales cuando se utilizan sin receta. Su uso ilegal no es precisamente para inhibir el apetito, sino como estimulante del sistema nervioso central, es decir, para estar más activo o alerta.

Además, provocan un estado de alegría, euforia, falsa seguridad en sí mismo y mayor sociabilidad, similares a los efectos iniciales del alcohol, acompañado de mayor claridad de los pensamientos, más intensa que la que se logra con grandes dosis de café.

Las anfetaminas tienen efectos muy perjudiciales sobre la salud, especialmente sobre el aparato cardiovascular y las funciones cerebrales, por lo cual son drogas altamente peligrosas.

Además, son excesivamente adictivas, generando depenencia psicológica y física. Por ello, al suspenderlas vas a sufrir casi invariablemente de síndrome de abstinencia. Y si las estabas tomando para bajar de peso, un efecto rebote, en el que vas a aumentar más kilos de los que bajaste.

Nada de esto tiene que ver con la homeopatía.

Te lo cuento nada más porque me interesa tu salud y tu vida. No quiero que te sigan engañando diciéndote que estás haciendo un tratamiento homeopático y, en realidad, te están dando anfetaminas o mazindol, con sus graves consecuencias sobre tu organismo.

Los efectos adversos del Mazindol

Según el vademécum, el mazindol actúa como una amina simpaticomimética, estimulando el sístema nervioso central (los nervios y cerebro), lo cual aumenta su ritmo cardíaco y presión arterial y reduce el apetito.

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comúnes de nuestro tiempo y tiene rasgos hereditarios. El Teronac eleva la presión arterial, por lo cual si tenés una predisposición genética, al consumir este fármaco podrías desarrollar esta enfermedad a muy temprana edad, con un costo altísimo para tu corazón, arterias, cerebro y riñones.

Además, este fármaco provoca la elevación de la presión ocular, pudiendo generar glaucoma de ángulo estrecho y complicando la evolución y tratamiento de esta enfermedad en pacientes que ya la padecen.

Finalmente, los efectos adversos más comunes del Teronac son:

  • sequedad de la boca
  • nerviosismo
  • constipación
  • alteraciones del sueño.

En resumen, el Teronac (Mazindol) no es un remedio homeopático, sino una droga sintética convencional. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la medicina homeopática.

No te dejes engañar por las personas inescrupulosas que buscan lucrar a costillas de tu salud.

Si necesitás bajar de peso, consultá a un especialista en Nutrición. Ellos son los profesionales indicados para ayudarte con tu problema.

Un tratamiento homeopático integral puede complementar la tarea del Nutricionista. Tenés que asegurarte de que te lo indique un médico homeópata que haya completado tanto la carrera de medicina, como el posgrado de homeopatía.

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Un abrazo

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¿Qué enfermedades se pueden tratar con homeopatía?

Si querés tratarte con homeopatía por una enfermedad específica y no sabés si en realidad esta medicina puede ayudarte, despejá tus dudas leyendo este post hasta el final.

La homeopatía es una medicina muy nombrada pero poco conocida. Quiero decir que muchos hablan de ella pero pocos conocen verdaderamente sus alcances.

Seguramente, escuchaste que alguno de tus conocidos fue al homeópata por un problema de alergia, otros por una piedra en la vesícula, un cólico renal, hígado graso, diabetes, anemia….

Y después de escuchar estos ejemplos, no sabes cuál enfermedad es la especialidad de la homeopatía.

Espero no decepcionarte con mi respuesta. Es que la homeopatía no se especializa en el tratamiento de una sola enfermedad o un grupo de enfermedades en particular.

Enfermedades no quirúrgicas

Con la homeopatía pueden tratarse a las personas que tengan todo tipo de enfermedades, las cuales no requieren cirugía.

Alergias, artritis, infecciones agudas y crónicas, problemas metabólicos, enfermedades circulatorias, autoinmunes y un largo listado, que incluye enfermedades tan graves como el cáncer, pueden tratarse con la terapéutica homeopática.

Quizá no utilizando solamente la homeopatía, sino combinando con otras terapéuticas que pueden ser la medicina convencional, la fitomedicina, las terapias florales, acupuntura, ayurveda, etcétera.

Lo cierto es que en la mayoría de las enfermedades comunes, el tratamiento homeopático podría ser tranquilamente la primera opción, sólo que no es aceptado por el grueso de la comunidad médica.

Medicina basada en la evidencia

Muchos médicos mal informados creen que no hay evidencia científica de los efectos de los tratamientos homeopáticos, por eso desaconsejan su uso.

Sin embargo, desde su aparición como sistema terapéutico la homeopatía se ha basado en evidencia científica muy sólida y no escasean los ensayos clínicos estandarizados según las normas acordes los cánones de la ciencia contemporánea.

Por eso, si querés empezar un tratamiento homeopático, porque viste los resultados en otras personas conocidas o de tu entorno familiar, mientras tu problema no requiera de cirugía, podés consultar ahora mismo a un médico homeópata.

Te recomiendo que te asegures que sea médico graduado y que haya completado sus estudios de posgrado en medicina homeopática.

La Homeopatía NO ES un tratamiento para adelgazar

Hay muchas personas que creen que la homeopatía es una medicina para bajar de peso o que el homeópata te da pastillas para adelgazar, sin embargo, esto no es así, cómo te lo explico en los siguientes posts:

Como ves, hay mucha confusión y desinformación acerca de la homeopatía. Si querés saber más sobre ella, también podés leer estos posts:

¿Te resultó útil este post? Si tenés dudas o preguntas, por favor dejáme tu comentario.

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Un abrazo

¿El homeópata es médico?

La homeopatía es una terapéutica dentro de las ciencias médicas, por eso debe ser ejercida por médicos.

El médico es quien conoce los detalles del funcionamiento del cuerpo, las enfermedades y cómo tratarlas.

Por eso el homeópata debe primero formarse como médico y luego estudiar la carrera de homeopatía.

La carrera de homeopatía, ¿dónde se estudia?

En la Argentina no existe la carrera de homeopatía en las universidades, salvo en la Universidad Maimónides. Fuera de esto, existe solamente como un posgrado para médicos.

Estos posgrados son dictados por instituciones privadas.

Las tres más importantes en nuestro país son la Asociación Médica Homeopática Argentina (AMHA), la Escuela Médica Homeopática Argentina (EMHA) y el Centro de Estudios Médicos Homeopáticos Hahnemanniano de Córdoba (CEMHHCba).

Si no es médico, no puede recetar medicamentos

De acuerdo con la legislación argentina se debe cumplir con este requisito para poder recetar cualquier tipo de remedios.

Esta disposición hace que los pacientes tengan más seguridad a la hora de poner su salud y sus vidas en manos de otras personas.

Una persona que recete remedios sin ser médico está cometiendo el delito de ejercicio ilegal de la medicina y puede ir a la cárcel por ello.

Por eso, si estás buscando un homeópata, lo primero que tenés que fijarte si es médico.

En segundo lugar, te tiene que garantizar que haya completado la carrera de homeopatía en una institución habilitada por el gobierno.

No te dejes engañar por falsos homeópatas que dicen ser especialistas en esta medicina pero no han completado su formación.

Buscá un verdadero médico homeópata, que tenga título de médico y que haya completado su posgrado en homeopatía.

Si tú homeópata cumple estos dos requisitos, podés quedarte tranquilo de que reúne las condiciones para atender tus problemas de salud que estén dentro de la esfera de acción de esta medicina.

Bien, esto es todo por hoy.

Ahora que llegaste hasta acá podés seguir leyendo estos otros artículos:

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La “enfermedad” individual

El objetivo del tratamiento homeopático es devolver el equilibrio a la Energía Vital. Para lograrlo el homeópata debe comprender primero la “enfermedad” individual.

Supongamos que hay varios pacientes con una misma enfermedad,

Todos van a tener un conjunto de signos y síntomas comunes, por eso se les diagnosticó “esa” enfermedad.

Sin embargo, en cada paciente vamos a encontrar modalidades peculiares de cada uno de esos signos y síntomas.

Te lo explico mejor con un ejemplo

La enfermedad “migraña” se caracteriza por:

  • dolor de cabeza
  • de aparición periódica
  • o ante ciertos estímulos,
  • precedido o no de un “aura”,
  • y que puede ir acompañado de otros síntomas, como vómitos, mareos, fotofobia, etc.

Hay pacientes con diagnóstico de “migraña” cuyo dolor aparece cada semana, o cada 2 semanas, o previo a las menstruaciones. En otros no sigue ningún patrón. Cada paciente tiene su propio patrón de periodicidad.

En algunos, el dolor aparece por usar mucho la vista, otros por exponerse al sol, otros por desarreglos de comidas, otros que les aparece por todas estas causas y también por el café, otros por el alcohol, etc. Cada paciente tiene su propia “paleta de desencadenantes” de migraña.

En cuanto al tipo de dolor, hay algunos que lo sienten como una pulsación, otros como una puntada arriba del ojo, otros como que el cerebro está agrandado, etc., y todas las combinaciones que se te ocurran. Cada paciente tiene su propio tipo de dolor de cabeza migrañoso.

El aura en algunos puede ser una sensación en el estómago, otro puede ver un halo de color alrededor de las luces, otro como si fuera a evacuar los intestinos, etc. Cada paciente tiene su propia aura migrañosa.

A algunos les molesta mucho la luz (fotofobia) y a otros no. Unos vomitan durante el dolor de cabeza y otros no lo hacen. Puede ser que a alguno no le moleste la luz, pero que tenga mareos. Etcétera, etcétera. Cada paciente tiene sus propios síntomas concomitantes dentro de su cuadro de “migraña”.

Si sumamos todos los síntomas “propios” de cada paciente migrañoso, parecería que son todas enfermedades diferentes, aunque con rasgos comunes. Y de hecho es lo que son para la Homeopatía. Cada paciente con diagnóstico de “migraña” tiene su “migraña individual”, por así decirlo.

La enfermedad individual permite realizar un tratamento personalizado

Esos síntomas individuales son los indicadores de lo que llamo “enfermedad” individual. Y son los más importantes para encontrar el medicamento simillimum.

Resumiendo, el simillimum es el remedio que produjo en personas sanas una enfermedad lo más similar posible a la del enfermo.

Esa mayor similitud debe darse respecto de los síntomas y signos de lo que llamé “enfermedad individual”, como el ejemplo de la “migraña”.

Cuando el paciente toma su medicamento simillimum, su enfermedad se curará de manera “suave, rápida y permanente”, como lo demuestran las innumerables experiencias clínicas a lo largo de los 200 años que existe la Homeopatía.

La individualidad es fundamental para curarte

Para poder devolverte la salud con el tratamiento homeopático, es más importante que yo pueda determinar cómo manifiesta todo tu ser -cuerpo, mente y espíritu- el estado de desequilibrio vital.

En otras palabras, tengo que hallar:

  • Los síntomas más tuyos, esos que no compartís con la mayoría de otros pacientes con el mismo diagnóstico
  • El medicamento que haya enfermado de manera similar a personas sanas

Por eso, frecuentemente, cuando las personas me preguntan: “Doctor, ¿qué puedo tomar para la tos? (o la gastritis, las náuseas, el dolor de cabeza, etc.)”, mi respuesta es: “La homeopatía no tiene remdios para el nombre de tu enfermedad, sino para tu caso en particular”.

Es un concepto muy importante el de la individualidad. Cada persona es única. Cada enfermo es único. Su trataminento también es único, ajustado a su individualidad.

Bien, hoy termino aquí con este tema.

Espero que te sea útil para comprender un poco más sobre la Homeopatía.

Si te quedaron dudas o preguntas, por favor dejame tu comentario más abajo.

También te recomiendo que leas estas otras publicaciones para seguir conociendo más la Homeopatía:

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Nos vemos en el próximo post!

Un fuerte abrazo!

¿Qué es el medicamento “simillimum”?

Es el que desea encontrar todo homeópata para curar al paciente de su enfermedad. En este post te cuento por qué es tan importante comprender “la enfermedad individual” en el paciente para encontrar el medicamento simillimum.

La enfermedad más similar en personas sanas

Este es el requisito que debe cumplir un medicamento para ser considerado el “simillimum”.

Estrictamente, en latín, “simillimum” significa “el más similar”. Por lo tanto, el simillimum es el remedio que en las personas sanas produjo la enfermedad más similar a la que tiene el paciente.

Esto se debe a que la Homeopatía cura al enfermo gracias a la Ley de Similitud “similia similibus curentur” (en latín: lo similar se cura con lo similar).

Para que comprendas mejor qué es el simillimum tengo que explicarte primero a qué se considera enfermedad en homeopatía, que es un poco diferente del concepto de la medicina oficial.

La enfermedad no es solo un conjunto de signos y síntomas

Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino meramente sus efectos o consecuencias.

Es decir, son “luces indicadoras” de un desperfecto, que nos permiten reconocerlo y diferenciarlo de otros.

Por ejemplo, los síntomas de la fibromialgia son bien diferentes a los de la insuficiencia cardíaca. Los de la artritis reumatoide son muy distintos de los de la epilepsia. Los de la gota, nada que ver con los de la esquizofrenia.

Como podés ver, todas estas y las demás enfermedades se manifiestan mediante signos y síntomas que las diferencian de otros procesos patológicos.

Sin embargo, pensar que esos signos y síntomas son la enfermedad en sí misma, sería equivalente a pensar que el testigo indicador de falta de combustible es en sí mismo la falta de combustible.

Y tratar de suprimir esos signos y síntomas, sería como tapar o eliminar el testigo y pensar que se solucionó el problema, sin necesidad de cargar combustible.

El sentido común nos dice que esto no tiene mucho sentido.

No obstante, es justamente lo que hace la medicina oficial. Se ocupa de eliminar los signos y síntomas.

Puede ser que quite los síntomas de artritis reumatoidea, o los de la hipertensión, la insuficiencia cardíaca, la gota, la esquizofrenia, mientras estás tomando sus remedios. Pero al suspenderlos, los síntomas reaparecen.

Si destapás el testigo indicador de falta combustible, seguirá encendido, a menos que soluciones el problema que hace que esa luz se encienda, es decir, a menos que llenes el tanque.

Esto es lo que hace la Homeopatía. Busca solucionar el desperfecto que origina los signos y síntomas.

El desequilibrio de la Energía Vital

Para la anatomopatología y fisiopatología oficiales, el desperfecto que genera los signos y síntomas está a nivel de las de las células, tejidos y órganos y es provocado por una “noxa”.

La “noxa” es un agente, externo o interno, que tiene la capacidad de alterar las funciones de las células, tejidos u órganos.

Por lo tanto, los tratamientos convencionales apuntan a evitar los efectos de las noxas, ya sea evitando el contacto con ellas o bloqueando sus efectos nocivos.

Por tomar un ejemplo, en la artritis reumatoide, tu cuerpo “ataca” a tus propias articulaciones usando el mismo mecanismo que utiliza contra los gérmenes causantes de enfermedades infecciosas, es decir, tu sistema inmune -tus defensas-. Esta sería la “noxa”.

Entonces, el tratamiento convencional buscará evitar esta reacción, con remedios que bloqueen tus defensas. O sea, tapan el indicador sin solucionar el desperfecto.

En cambio, para la Homeopatía, el desperfecto está en un nivel “no-material” y es a ese nivel que va a actuar para curarte.

O sea, siguiendo con el ejemplo de la artritis reumatoide, va a solucionar el “por qué” tu cuerpo se está defendiendo de tus articulaciones. Una vez solucionado esto, las articulaciones se desinflaman.

¿Qué quiere decir que el desperfecto está en “un nivel ‘no-material'”?

Quiere decir que no está en las células, ni en los tejidos, ni en los órganos.

Éstos son simplemente los “lugares donde se manifiesta” el desperfecto, pero no son el desperfecto en sí mismo.

En realidad, el desperfecto está a nivel de tu Energía Vital.

La Energía Vital es la “causa” por la cual funcionan todas las células, tejidos y órganos. Y todos los seres vivientes.

En otras palabras, cada célula, tejido u órgano “funciona” porque tiene “vitalidad”. Esa vitalidad no proviene de su materia, porque si no, después de la muerte seguirían funcionando.

Todos sabemos que no es así. Después de la muerte, dejan de funcionar todos los órganos, tejidos y células. En otras palabras, dejan de obedecer a las “leyes de la vida” y empiezan a obedecer a las “leyes de la materia sin vida”.

La vitalidad proviene de la Energía Vital, que es el principio inmaterial que anima al organismo viviente.

Mientras estás vivo, todo funciona.

Entonces, puede que funcione bien o mal. Si tu cuerpo funciona bien, se llama salud. Si funciona mal, se llama enfermedad.

Como la que le “da la órden” para que funcione es la Energía Vital, entonces cuando algo funciona mal, la falla está a nivel de esta Energía y no en el órgano, tejido o célula en sí mismo.

Siguiendo este razonamiento, eso es lo que se debería solucionar para que, no solamente desaparezcan los signos y síntomas (enfermedad), sino que el organismo recupere su normal funcionamiento (salud).

Y esto es lo que hace la Homeopatía.

En conclusión, para la Homeopatía:

  • La “verdadera enfermedad” es el desequilibrio de la Energía Vital.
  • Éste se manifiesta mediante alteraciones en la función y/o estructura de las células, tejidos y órganos (signos y síntomas)
  • Los signos y síntomas no son la enfermedad en sí misma, sino sus efectos
  • Las células, tejidos y órganos que presentan signos y síntomas son los lugares donde se manifiesta la enfermedad, tampoco son la enfermedad en sí misma
  • Para curar al enfermo hay que equilibrar su Energía Vital
  • Esto se logra con el medicamento simillimum
  • Que es el que provocó un desequilibrio similar al del enfermo en las personas sanas

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¿Las “dosis homeopáticas” son realmente efectivas?: Cuatro Principios que explican su efectividad

El tema más cuestionado a la Homeopatía por la medicina oficial es el de las “dosis homeopáticas”. Según el criterio materialista de la medicina oficial, dosis tan pequeñas no podrían hacer ningún efecto y, tomar un remedio en dosis homeopáticas, sería equivalente a tomar agua o azúcar.

En este post te voy a contar cuatro principios que explica cómo es que las “dosis homeopáticas” son tan efectivas a pesar de estar altamente diluidas.

1. La cantidad no hace a la cualidad

Una gota de pintura blanca es de color blanco. Diez gotas de pintura blanca son de color blanco. Un centenar de litros de pintura blanca también serán de color blanco.

Una gota, diez gotas, cien litros son la cantidad. El color blanco es la cualidad. Por más que uno siga agregando o quitando “cantidad” de pintura de color blanco, su “cualidad” seguirá siendo la misma. Jamás pasará a ser roja o verde, ni de ningún otro color.

Este el primer principio que tenés que tener en cuenta para comprender cómo actúan las llamadas “dosis homeopáticas”.

En la composición de los remedios homeopáticos, la cantidad del producto original no puede detectarse porque está altamente diluido. En otras palabras, la concentración química de la sustancia original es indetectable.

Este fenómeno se observa en varios tratamientos de la medicina convencional. La magnetoterapia, la radioterapia para el cáncer, los tratamientos con luz ultravioleta, entre otros, se realizan valiéndose de las propiedades físicas de los elementos utilizados. En ellos tampoco existe una sustancia químicamente activa que intervenga. En otros términos, son tratamientos con “energía”.

¿Puede negarse la acción terapéutica de estos tratamientos por el simple hecho de no intervenir una “sustancia químicamente activa”? Debido a la evidencia en el campo de la terapéutica y la investigación, resulta imposible negar dichos efectos. Éstos son análogos a los efectos de las dosis homeopáticas, lo cual también ha sido demostrado clínicamente y mediante investigaciones en animales, plantas, células y microorganismos.

De este se desprende el siguiente principio.

2. El organismo viviente puede ser influenciado sin necesidad de una sustancia químicamente activa

Según la farmacología convencional, una droga (sustancia químicamente activa) puede actuar sobre el organismo porque existe previamente un mecanismo en el cual ella interviene como estimulante o inhibidora.

Una droga es una sustancia químicamente activa y, como tal, está compuesta por moléculas. Los experimentos que realiza la farmacología convencional, sean in vitro, en animales o en enfermos, apuntan a demostrar la eficacia de dicha sustancia químicamente activa para modificar tal o cual proceso fisiológico o patológico preexistente y que no ha sido provocado por esa misma sustancia.

Sin embargo, la fisiología no solo se modifica por sustancias químicas.

Además de los tratamientos que mencioné antes, hay situaciones o asuntos que modifican tu fisiología.

Un susto, por ejemplo, hace que tu cuerpo libere adrenalina y que aumenten tus frecuencias cardíaca y respiratoria, que se contraigan tus pupilas y aumente tu presión arterial, entre otras reacciones.

Da igual si te asustaste por presenciar un hecho real, ver una escena de una película de terror, tener una pesadilla o por tu propia imaginación.

¿Qué sustancia químicamente activa emiten este tipo de situaciones?

Ninguna. Son solo estímulos para tus sentidos, sin ninguna sustancia químicamente activa que intervenga entre dicho estímulo y los órganos de tus sentidos.

Sin embargo, todos esos estímulor harán que se desencadene una cascada de eventos fisiológicos que terminan en la liberación de adrenalina por las glándulas suprarrenales, con todos sus efectos correspondientes.

No es chiste el tema de los sustos. Inclusive hay personas que han tenido convulsiones y hasta infarto agudo de miocardio o un paro cardíaco por un susto.

Con este ejemplo y muchos otros similares podemos hacer al menos dos conclusiones:

  • Las sustancias químicas (fármacos, tóxicos, etc.) son una de las tantas influencias que pueden modificar la fisiología
  • Así como una influencia en la que no interviene una sustancia química (fármaco, tóxico, etc.) puede enfermarte o incluso provocar tu muerte, hay otras que pueden mejorar tus síntomas o curarte

Veamos un tercer principio

3. E = mc2

“La Energía (E) es igual a la masa de un cuerpo (m) acelerada al cuadrado de la velocidad de la luz (c2). Esta famosa ecuación de Einstein establece que existe una igualdad entre la materia y la energía.

En otras palabras, la materia es lo mismo que la energía, pero en un estado más condensado. O, lo que es lo mismo, la materia es, en esencia, “energía potencial”. Solo que como la podemos “ver y tocar” la llamamos “materia” en vez de “energía”.

La ecuación de Einstein nos demuestra que una pequeña cantidad de materia posee una enorme energía potencial. Esto fue demostrado por él mismo con la fisión nuclear, en la que “romper” el núcleo de un átomo de uranio produce la misma energía que quemar una tonelada de leña. O sea, una enormidad de energía contenida en un solo átomo sumamente diminuto.

De esto se desprende el siguiente principio.

4. No es necesario una gran cantidad de materia si se puede liberar su “energía potencial”

Esto es lo que hace la técnica farmacológica con la que se preparan los remedios homeopáticos: libera su energía potencialmente curativa y, entonces, no es necesario utilizar tantos “miligramos” de medicación para lograr un efecto terapéutico. Esto ha sido demostrado in vitro e in vivo en numerosos estudios, como el Estudio de Cohorte EPI3 y otros que podés leer en sitios como el de la Liga Médica Homeopática Internacional, Google Académico, Pubmed.gov, etc.

El polen del musgo Lycopodium clavatum, es considerado inerte por la medicina oficial. En la época de Hahnemann, padre de la Homeopatía, se lo usaba para dos cosas bastante disímiles:

  • Para hacer “efectos especiales” en obras de teatro
  • Para recubrir los comprimidos de medicamentos demasiado irritantes

El primer uso era por su alta combustibilidad. Se lo llamaba “azufre vegetal” y se lo usaba para imitar relámpagos en las obras de teatro.

El segundo uso era porque se lo consideraba inerte, es decir, que no poseía efectos medicinales. Entonces lo usaban para hacer comprimidos recubiertos y disminuir los efectos tóxicos de los mismos.

En verdad, en su estado bruto, el polen del Lycopodium carece de efectos medicinales.

Sin embargo, es uno de los medicamentos más potentes y de más amplio espectro que posee la homeopatía. Puede utilizarse en pacientes con enfermedades tan variadas como eccemas, neumonías, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca, colon irritable y muchas más.

Esto se debe a que la técnica farmacológica homeopática es capaz de liberar su energía potencial.

Te cuento más sobre esta técnica en el siguiente post:

¿Querés saber cómo se elabora un medicamento homeopático?

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